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Política - September 16, 2007

Raúl Castro da indicios de cómo podría gobernar Cuba

A los cubanos les encanta cuando
Raúl censura públicamente
las fallas de su gobierno
Foto: Cortesía eur.news1.yimg.com

La Habana, Cuba.- 16 de Septiembre del 2007.- Con Raúl Castro al mando, Cuba ha aumentado los pagos a los productores de leche y carne, está cancelando sus deudas con los agricultores y ha dejado de impedir la importación de repuestos para mantener en funcionamiento los automóviles antiguos.

Los viajeros incluso pueden traer reproductores de DVD y consolas de juegos electrónicos, muy codiciados por los cubanos ávidos de entretenimiento de avanzada.

El enfermo Fidel Castro sigue ejerciendo su liderazgo entre bambalinas y Raúl, como presidente provisional, sólo ha dado pasos pequeños. Pero ya está dando indicios de cómo podría gobernar una vez que asuma el control pleno: prestar especial atención a problemas de calidad de vida, censurar públicamente a los funcionarios estatales y admitir con franqueza que los salarios no cubren las necesidades básicas.

Los nuevos autobuses chinos que cubren las rutas entre ciudades son evidencia del efecto de Raúl. Estaban en etapa de planificación antes de que Fidel se enfermara, pero ahora se han hecho mucho más visibles desde que Raúl pronunció un discurso el año pasado en el que dijo estar enfermo de escuchar excusas de los burócratas y reclamó resultados.

Para impulsar la producción alimenticia, los legisladores accedieron en junio a pagar a los productores dos veces y media más por la leche y la carne incluidas en el programa de racionamiento altamente subsidiado, al igual que en comidas suministradas a bajo costo en cafeterías de lugares de trabajo, escuelas, hospitales y centros comunitarios. Los precios que pagan los consumidores siguen igual.

En la misma reunión, a los miembros de la Asamblea Nacional se les informó que el estado acababa de cancelar dos deudas por 23 millones de dólares a los pequeños agricultores y cooperativas que cultivan dos tercios de las frutas y verduras de la isla, y que había renegociado 35 millones de dólares en otras deudas.

El cambio es también evidente en estilo. Mientras un discurso de Fidel puede dedicar horas al comunismo, la oratoria de su hermano es mucho más breve y directa, y a los cubanos les encantan cuando censura públicamente las fallas del gobierno.

Pero Raúl, de 76 años, es sólo presidente interino, y las autoridades insisten en que Fidel, de 81, regresará. Mientras Fidel esté con vida, nadie piensa que Raúl se atrevería a tomar medidas importantes que pudieran disgustar al hermano mayor al que ha amado y admirado desde que eran niños.

Thomas Fingar, subdirector de inteligencia nacional de Estados Unidos, dijo al Congreso de su país en junio que, aunque el público cubano tiene elevadas expectativas de mejoras, “un cambio político significativo y positivo es improbable inmediatamente”.

En su condición de presidente interino, Raúl tiene “muy poco margen de maniobra”, opinó el analista Phil Peters, del grupo de estudio prodemocrático Lexington Institute en las afueras de Washington. “Parece estar buscando pequeñas cosas prácticas que puedan hacer la vida más fácil a los cubanos”.

Entre los cubanos exiliados en Miami arrecian los rumores de que Fidel está agonizando o que ha muerto. Pero los cubanos en la isla rara vez lo mencionan en estos días; están más concentrados en lo que hará Raúl, el sucesor constitucionalmente designado de Fidel.

Se complacieron cuando le oyeron confirmar en televisión que los salarios no cubren las necesidades básicas, y algunos incluso lo vivaron cuando censuró enérgicamente a los funcionarios ineficientes comentando irónicamente sobre las granjas del gobierno infestadas con un arbusto espinoso llamado marabú.

Asintieron cuando Raúl cuestionó públicamente por qué no se garantiza la leche a todos los cubanos en sus raciones alimenticias mensuales en vez de sólo los menores de 7 años. También advirtieron que el comentario sobre la leche fue eliminado de la transcripción oficial del discurso televisado.

A nivel personal, los cubanos se conmovieron cuando vieron que Raúl parecía contener el llanto al besar una urna con las cenizas de su esposa en el funeral estatal televisado en junio. Las cámaras también mostraron una cripta junto a la de Vilma Espín que ya tiene el nombre de Raúl, una admisión inusual sobre la mortalidad de un líder cubano en un país donde hablar de la muerte de Fidel ha sido siempre tabú.

Los cubanos nunca han visto un rasgo tan personal de Fidel, que no aparece en público con su familia, y no saben dónde ni cómo se llevará a cabo su funeral.

Las autoridades insisten en que los hermanos son unidos, y se erizan ante las sugerencias de que Raúl sea más receptivo al cambio que su hermano. Notan que Fidel también insinuó reformas en noviembre del 2005, cuando admitió que si no se controlaban la corrupción e ineficiencia en el gobierno, “esta revolución puede destruirse”.

El economista disidente Oscar Espinosa Chepe escribió en un ensayo enviado por correo electrónico a la prensa internacional que sospecha que los dirigentes gubernamentales de línea dura se preocupan de que posibles cambios socaven su legitimidad. También observó que justo cinco días después que Raúl dijo que estaría abierto a debatir mejores relaciones con un nuevo presidente de Estados Unidos, Fidel escribió que Estados Unidos, “el imperio”, nunca negociaría con Cuba.

En el pasado, Raúl manifestó interés en el modelo chino de economía de mercado en un estado monopartidista. Pero el vicepresidente Carlos Lage dice que Cuba no copiará ese modelo.

“Los países que trabajan actualmente para construir el socialismo en diferentes partes del mundo”, dijo Lage, “lo hacen en situaciones política y económicamente muy diferentes del nuestro”. (Agencias)

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