Home Cosas Veredes del Mío Cid También de dolor se canta… cuando al llorar se moquea
Cosas Veredes del Mío Cid - August 29, 2007

También de dolor se canta… cuando al llorar se moquea

COSAS VEREDES MIO CID

Por: Roberto Montes Vázquez

También de dolor se canta… cuando al  llorar se moquea

Dice Octavio Paz en el Laberinto de la Soledad que intentamos salir del callejón sin salida a través de mitos, expresiones, sentimientos como el amor, la angustia, la creación, los cambios sociales. Al final, nos damos cuenta de que ha sido estéril nuestro afán: nacemos solos y morimos solos, con un sentimiento de frustración y angustia. Macario Schettinov, en su magnifica colaboración para El Universal, confirma: sufridos como somos, encontramos en casi cualquier asunto una excusa para lamentarnos de nuestra triste suerte, del mal gobierno, del abuso imperialista, para sentirnos miserables. Así, hablamos con ligereza de la tragedia del campo mexicano, del desastre productivo, del drama del empleo… y con tanta fatalidad, no hay ni para qué preocuparse, porque todo está mal.

Faltando cuarto para las doce, en la Casa del Agrarista, el líder campesino Cruz López, ahora si que sintió los reflectores, brioso advirtió al gobierno de Felipe Calderón que actuará con energía si se persiste en su negativa de firmar el Acuerdo Nacional para el Campo, para evitar que dentro de tres meses frijol, leche y azúcar sean desplazados por productos canadienses y estadounidenses. Aseguró que los programas asistencialistas, en los cuales descansa el combate a la pobreza, no resuelven problemas de fondo y censuró que el gobierno federal nombre a funcionarios que desconocen la complejidad del campo. Y es que durante la inauguración del Congreso Nacional Ordinario de la CNC,  el secretario de Economía, Eduardo Sojo, declaró que en ocho meses de trabajo el gobierno federal ha cumplido con sus compromisos con los campesinos: Estamos puestos para sentarnos y hacer lo que a la Secretaría de Economía le corresponda en la mesa que ha propuesto Cruz López para la competitivida  d del maíz, del fríjol, de la caña de azúcar y de la leche.

A la perrada la sacó a relucir el gobernador de Coahuila, Humberto Moreira, quien dijo: Veo con tristeza que a la CNC la quieren tratar como a los «perros de rancho», cuando hay fiesta, la amarran, y cuando hay, pelea la sueltan. Y continuó: basta a los delegados perfumados que ven a los campesinos como pedigüeños, queremos que a los estados se nos den las facultades, que los delegados sigan desayunando en los grandes hoteles, pero que nos dejen a nosotros manejar el recurso que es de nosotros.

Posiblemente en la ilación del problema, Amalia García Medina,  la gobernadora de Zacatecas, que entre el amarillo y el azul ya da tonos verdes, sacó a relucir el hilo negro y tocó a zafarrancho, porque en 16 semanas entrará en vigor el capítulo agropecuario del Tratado de Libre Comercio, sin que haya subsidios importantes al fríjol, maíz, leche, azúcar, como los que se otorgan a los productores de EE.UU. Dijo visiblemente preocupada: Nosotros, lo que tenemos es una migración creciente. El campo se está vaciando de sus mejores hombres y mujeres. Y resulta irracional que mientras en Estados Unidos se refuerzan las medidas persecutorias y coercitivas a los migrantes, al mismo tiempo se abra la frontera mexicana a los productos agropecuarios, que puede significar en una crisis muy profunda para los productores, hombres y mujeres de la sociedad rural.

Los pájaros azules, pájaros bermejos, que entre más grandotes más… azules, merecen mención aparte. Alberto Cárdenas Jiménez, el ínclito secretario de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación,  dice desde su altura: Las respuestas que ha dado el Presidente, es de que le apuesta a la producción nacional y que va a estar defendiendo a los productores mexicanos, frente a la liberación de los cuatro productos agropecuarios que han estado protegidos por el TLC y que quedan sin gravamen a partir del 2008. El secretario de Agricultura, Alberto Cárdenas Jiménez, ve con optimismo el futuro del campo mexicano y considera que lo más difícil para los productores ya pasó.  Y en gran final, dice convencido Cárdenas Jiménez: Los escenarios pintan para que no tengamos aquí una inundación de los cuatro productos, es decir, no va haber inundación de fructuosa para que la cambiemos en lugar de azúcar; tampoco habrá inundación de maíz como se temía; ni de fríjol, ni leche.

Volviendo al Laberinto de Octavio Paz, encontramos que todos los mexicanos, de cualquier clase social o antecedentes raciales, tenderán a esconder su intimidad a través de una máscara. Paz reconoce su afinidad con Usigli en El gesticulador. Llevamos siempre una máscara para ocultamos de los demás y encerrarnos en nosotros mismos.
Felipe Calderón, que busca en los cielos de nubes aborregadas de tormenta huracanada, un rayito de esperanza, por su actitud heroica de preocupación de bienestar de los afectados, que lo dejen ir a rendir su informe, sin ridículos ni sobresaltos, se enmascara ahora, sólo con una gorra militar llena de estrellas. Qué bueno que escuchó a quien le aconsejó no usara el makinof  verde olivo de talla que se le veía enorme y tantas caricaturas provocó. Y que  no asistió a la ceremonia del aniversario de la muerte de  Emiliano Zapata con sombrero charro porque imagínese lo que publicarían los moneros tan filosos que andan por lo del TLC…

 No hay chapo que no sea engreído

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *