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Por la Espiral - August 24, 2007

Menchú Tum: aclaraciones

POR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia

-Menchú Tum: aclaraciones
-¿Discriminación? Hoteles foráneos
-Mexicanos los más afectados

Hace unas semanas, a nivel nacional e incluso en la prensa internacional,  fue difundida una noticia que ventilaba un acto de discriminación contra  Rigoberta Menchú Tum, candidata a la Presidencia de Guatemala y Premio Nobel de la Paz.
    El hecho, se dijo, sucedió en Cancún, Quintana Roo, dentro del lobby del Fiesta Americana Grand Coral Beach Cancún.
    Alguna parte de la prensa local señaló que los guardias de seguridad les invitaron a salir del hotel, entre ellos a Menchú Tum; por su parte, la candidata negó y sigue negando haber sido víctima de discriminación.
    Hasta el día de hoy siguen las tergiversaciones del asunto, sabemos que hay mucha sensibilidad en torno a la figura de la activista guatemalteca, después de que en uno de los Aeropuertos de Nueva York, los guardias detuvieron a Menchú Tum para hacerle una serie de revisiones y ella aseguraba que acudía a Nueva York invitada por  Kofi Annan. Los guardias pensaron que era una pirada. Al final de cuentas todo se aclaró, tras cuatro horas de bochornosas sospechas; todo gracias a que la ONU tuvo que intervenir. Ya saben ustedes amigos lectores que luego vienen las disculpas.
    Desde mi perspectiva, lo que sucedió a Menchú Tum no tiene que ver con un asunto propio de discriminación por el hecho de su vestimenta, fue un asunto de seguridad que debe ser aprovechado para ventilar que en Cancún sí hay discriminación, pero es contra todos los que no son extranjeros.
    Déjeme explicarme: Alguna vez he comentado que anualmente acudo a pasar el verano en Cancún siendo este destino uno de los que más conozco y donde junto con la familia tenemos amigos y conocidos.
    Cada año, en la  cita anual, elegimos distintos hoteles para ir probando. Nuestra elección del verano pasado fue el Fiesta Americana Grand Coral Beach Cancún, un hotel de empresarios mexicanos, de la cadena Grupo Posadas;  y quedamos verdaderamente encantados.
    Pocas veces elogio un hotel y éste me pareció excelente. Se trata del mismo en el que recientemente se hospedó Menchú Tum debido a la invitación de los organizadores de un evento al que ella asistió.
A diferencia de otros hoteles, en su mayoría puede observarse a huéspedes asiáticos, sobre todo orientales; escasea el huésped estadounidense y el mexicano, digamos en cierta medida, es refugio de actores y cantantes mexicanos.
    El año pasado conocí este hotel maravilloso y me encantó  por su atención,  restaurantes, calidad de los servicios, las piscinas y sobre todo por el pedazo de mar donde se encuentra, digamos una alberca marina casi sin olas, donde el turista está bañándose con pececitos trompeta y otra fauna marina. El hotel tiene un muelle desde donde salen ferrys y lanchas hacia Isla Mujeres,  justo enfrente del Coral Beach. Es un paraíso.
    En esas fechas, de visita por aquellos lugares, la revista Cancunissímo me propuso una entrevista y con todo gusto acepté: la verdad cometí la imprudencia de no dar aviso a seguridad del hotel me pareció tan fácil bajar por la compañera reportera y el fotógrafo y  subirlos a la parte de Gran Club a la que yo  tenía acceso para realizar la entrevista entre la intimidad y aprovechar las vistas de tan magnífico lugar.
    Grave error: Al terminar la entrevista y las fotografías, el encargado de seguridad estaba llamándole la atención a la señorita responsable del Gran Club preguntando quién había dejado pasar a la prensa. Al final con todo respeto se cercaron a mí, me preguntaron y pidieron que sin permiso previo, la prensa no puede acceder a las instalaciones del hotel, ante lo cual llegó la petición de salir.
    Creo que ser jefe de seguridad de esos grandes hoteles y cumplir con todos los códigos debe ser algo muy difícil, menuda tarea.
    Me parece que el suceso de Menchú Tum tiene mucho que ver con la seguridad del hotel y los requerimientos para la prensa, que sin considerarlos, ingresó al vestíbulo, fueron reprendidos por seguridad y pidieron que tanto el entrevistado como los entrevistadores fueran afuera para continuar con las preguntas.
    La noticia de discriminación ha dado la vuelta al mundo y Menchú Tum también ha sido sorprendida por ello y sigue negando el hecho porque, ella misma afirma “no hubo tal”.
A COLACIÓN
    Por otro lado decía que todos alguna vez hemos sido víctimas de discriminación en Cancún y nada tiene que ver con el  huipil o el traje indígena guatemalteco.
    Hace algún tiempo comentamos el correo de una  lectora a la que apreciamos mucho quien nos compartió su experiencia al respecto del artículo titulado “turismo inaccesible para los mexicanos”.
En aquella ocasión, nuestra amiga señaló que en diciembre visitó la Riviera Maya junto con su esposo con quien deseaba conocer Playa Maroma, una playa que por cierto escuchó de su existencia gracias a Discovery Channel.
La sorpresa de nuestra amiga fue que siendo mexicana no pudo acceder a Playa Maroma porque ésta pertenece a un hotel “Maroma Resort” que de acuerdo con los guardias de seguridad del hotel es “de italianos para italianos”.
A ella le preguntaron dos cosas: ¿Es usted huésped? ¿Es usted italiana?. Esto sí es un asunto de discriminación perpetrado por una cadena extranjera apostada en México, que niega la entrada a un mexicano.
Otro caso directamente sucedido el año pasado a un familiar a quien se le ocurrió entrar a conocer el hotel Riu para saber si es bonito e incluirlo dentro de sus posibilidades para hospedarse en un futuro. Esta persona jamás pudo traspasar la puerta de entrada, dos auténticos energúmenos le impidieron el ingreso por más que  dio explicaciones diciendo que era huésped del hotel de al lado y que quería entrar a conocer el hotel Riu y pedir tarifas. Fue Imposible.
La cadena catalana tiene prohibida la entrada a toda persona que no traiga consigo la pulsera distintiva de huésped all inclusive.  A diferencia de las cadenas mexicanas en Cancún, donde la gente puede llegar al lobby o bien entrar con permiso del huésped al que van a visitar, en las cadenas hoteleras extranjeras la entrada es una muralla intraspasable. Vaya aunque se vista de pantalón largo y traje de gala.
Y como estas historias cientos de ellas, los más afectados somos los propios mexicanos. No se ventilan con la difusión que merecen porque se han vuelto cosa de costumbre diaria, aunque haría bien denunciar que no se necesita ser indígena, ni vestir como tal, para obtener una negativa de acceso a tal o cual lugar donde el extranjero parece estar por encima de todo en tierras mexicanas. Vaya privilegios.

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