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Buenas Noticias - August 8, 2007

El Xoloitzcuintle y el chihuahueño, dos razas caninas heredadas al mundo por la cultura azteca

Xoloitzcuintle proviene del náhuatl
'Xolotl' (dios Xolotl) e 'Itzcuintle'
(perro, paje), lo cual se traduce como
'Perro paje del dios Xolotl'
Foto: Cortesía xolos-mexico.com

Ciudad de México.- 8 de Agosto del 2007.- Las razas xoloitzcuintle y chihuahueño representan a México en el mundo canino, por sus características físicas, históricas y sociales, que los distinguen como ejemplares de gran valor.

Estos canes fueron objeto de culto en la época prehispánica. El xoloitzcuintle es la raza mexicana por excelencia, cuya participación en el México prehispánico fue trascendental.

Sobre todo, en los aspectos religioso y económico, al representar la "quintaesencia mexicana" y ocupar los escenarios históricos del pasado indígena durante miles de años.

La Secretaría de Agricultura, Ganadería, Recursos Naturales, Pesca y Alimentación (Sagarpa) refiere, en su página de internet, que xoloitzcuintle proviene del náhuatl "xolotl" (dios Xolotl) e "itzcuintle" (perro, paje), lo cual se traduce como "perro paje del dios Xolotl".

Este singular ejemplar tuvo una gran importancia dentro de las culturas mesoamericanas, y de hecho el dios Xolotl, "El Señor de la Vida y la Muerte", era representado con un perro.

Según estudios antropológicos, se tenía la creencia de que al morir, el alma de los difuntos debía ser acompañada por su perro para atravesar el Mictlán sin problemas, y al terminar el viaje descansar ante Mictlantecutli (Señor de los Muertos), por lo que los canes eran sacrificados y enterrados con su amo.

Asimismo, se tiene el testimonio de la presencia de estos perros en vasijas de cerámica y figurillas prehispánicas, además de los escritos de historiadores que plasmaron sus impresiones en códices y crónicas.

El xoloitzcuintle es un perro alegre y juguetón, de carácter agradable, con características muy particulares, la principal, la ausencia de pelo en el cuerpo, aunque con un poco de pelambre en la cabeza, patas y cola.

Esa ausencia de pelaje se debe a un gen que causa una displasia dérmica, que ocasiona que tenga una piel muy pigmentada, además de que no es rara la ausencia de algunos dientes, como incisivos y premolares, que se asocia al mismo gen.

Datos de la Federación Canófila Mexicana refieren que el xoloitzcuintle no está en peligro de extinción y que puede apreciarse en exposiciones y criaderos especializados en la reproducción de esta raza cien por ciento mexicana.

En tanto, el chihuahueño constituye la raza más pequeña de México y el mundo, y aunque no se tiene la certeza de que sea originario del estado de Chihuahua, sí se tienen registros de la presencia de perros muy pequeños en diversas regiones del país.

El peso del perro chihuahueño varía de 500 gramos a 1.5 kilogramos y desde sus orígenes acompañó al hombre, especialmente a los antiguos mexicanos, teotihuacanos, toltecas, mayas y aztecas, pues fue tan preciado en las horas de recreo como juguete y en la solemnidad de las ceremonias mortuorias para el paso al Mictlán.

Se cree que este ejemplar es originario de Egipto, de Malta o de China, y algunos investigadores lo refieren a México, específicamente al estado más grande del país, como descendiente del xoloitzcuinlte.

De acuerdo con estudios que mencionan cómo llegó el perro a América, se dice que pasó junto con tribus nómadas por el Estrecho de Bering, y en el país tuvo presencia en Hidalgo, en la Cueva del Tecolote 3,500 años a.C., así como en el estado de Puebla, 3,200 años a.C.

En un artículo sobre el perro mesoamericano, se refiere que en Teotihuacan se encontraron restos de perros de 35 centímetros de altura como máximo, con pelo, patas cortas y dentadura completa, y que datan de los años 900 y 1,200 d.C.

En la civilización azteca hay evidencia de la presencia de perros, algunos eran objetos de gusto personal, como en el caso del emperador Moctezuma II, quien designaba a gente especializada para el cuidado de esos animales y a quien se le considera responsable de introducir estos "tlalchichis" en el norte de México.

Restos de perros también se han encontrado en el sureste mexicano, principalmente en los estados de Yucatán y Quintana Roo.

Los chihuahueños son perros alegres, juguetones y muy activos, que aunque pequeños, son muy valientes, pues son capaces de enfrentarse a animales más grandes y como compañeros son excelentes.

(Notimex)

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