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Por la Espiral - July 27, 2007

El truco del billete caído

POR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia

-El truco del billete caído
-ABM y su Manual de Seguridad
-Autoprotección, precaver

Los delincuentes están organizados en células de distintos tamaños desde las cuales planean minuciosamente su estrategia, el modus operandi  a fin de acometer con éxito.
    Actualmente son raros los que atracan solos. En España estos días hay un gran revuelo informativo gracias a la detención  de  “El Solitario”, un ladrón de origen español, todo un profesional del robo y la caracterización con más de una veintena de asaltos bancarios que  cayó en manos de la policía lusa cuando intentaba ejecutar un nuevo asalto en un banco en Portugal. Era su último golpe para después huir a Brasil para comenzar una nueva vida, después de su boda. 
    La Policía española lo espera para juzgarlo por los delitos bancarios, el homicidio de dos guardias civiles, y la posesión de todo un arsenal de armas de fuego guardado en su domicilio en Madrid.
    En cada atraco este delincuente iba modificando su actuación para despistar.
    La cuestión es que, delinquir en solitario,  no hace más que desvelar la vulnerabilidad en las sucursales tanto para el personal bancario  como para los cuentahabientes.
    Y es como una enfermedad sin control, la de tener sucursales inseguras en cualquier parte del mundo.
    En México,  en 2006, de acuerdo con la Asociación de Bancos de México (ABM), fueron asaltadas 278 sucursales en total un monto robado por 25 millones 094 mil pesos,  si bien aumentó un 25% el número de sucursales siniestradas en comparación con 2005, redujo la cantidad de dinero robada.
    La ABM acordó desde el año pasado que las sucursales bancarias presentaran en su interior letreros que anuncian la prohibición para el uso de los teléfonos celulares; portar gorras o sombreros; lentes o gafas oscuras.
    La intención es mantener el rostro de los clientes y de los delincuentes al descubierto para ser captados por las cámaras de seguridad que hay  tanto al interior como al exterior de las sucursales. Desconozco si en verdad dichas  medidas logran desmotivar a los atracadores al  sentirse  expuestos.
    Más bien opino que hace años los delincuentes modificaron su estrategia para asaltar sucursales bancarias y a los cuentahabientes a los que usualmente aguardaban afuera de la propia sucursal.
Lo novedoso es que los propios delincuentes ya ni siquiera reparan en esperar al cliente a la salida de la sucursal sino que ahora lo abordan desde adentro de la propia sucursal bancaria. Y lo hacen sin gorra, ni lentes negros, sin temor alguno.
A COLACIÓN
    Amigo lector tome en cuenta el siguiente caso, para que no baje la guardia y sea lo más precavido posible.  Por respeto a la confidencialidad  que nos pide el denunciante no mencionamos ni el nombre del banco ni de la persona afectada.
La incidencia aconteció en una sucursal bancaria en Uruapan, Michoacán el 14 de febrero del año en curso: “El  cliente se presentó a cobrar dinero en ventanilla y posteriormente  pasó al modulo de publicidad para recontar las fajillas de dinero en efectivo; entonces se le acercaron dos personas y una de ellas le tocó insistentemente el hombro en dos ocasiones, el cliente no volteó hasta que en la tercera ocasión,  el desconocido que estaba detrás del cliente le dijo que se le había caído un billete de cien pesos; el cliente procedió a agacharse para recoger el billete que supuestamente se le cayó y en ese momento la segunda persona que acompañaba al delincuente aprovechó la distracción del cliente agachado y tomó una de las fajillas del cliente,  una de billetes de 100 pesos.  En el momento el cliente no se percató hasta que terminó de  recontar las fajillas y volvió a contarlas para darse cuenta del  robo de una por 10 mil pesos”. Para entonces, los sujetos habían abandonado el lugar.
Las cámaras captaron no a dos, sino a tres cómplices, repartidos al interior de la sucursal, resguardándose unos a otros y observando a la posible víctima. Los tres sujetos: el que tocó el hombro para señalar el supuesto billete de 100 pesos caído; el segundo,  que entra en escena justo cuando se agacha la víctima; y un tercero, a la distancia, observa todo el movimiento del personal bancario, no es poco probable que esté armado.
Dentro de la propia sucursal bancaria los clientes están expuestos a la inseguridad y no hay quien vele por ellos, en fin por todos nosotros, porque hoy puede ser una persona desconocida, pero mañana puede ser uno mismo o un familiar.
A este “truco” le conocen como el robo del billete caído. Tenga cuidado si usted ha salido de una sucursal bancaria y alguien lo detiene le sacude el hombro varias veces para llamar su atención, distraerle y engañarle con que se le cayó un billete, si usted está seguro de que no ha sido así, por favor siga su camino, ni siquiera pierda tiempo. Es una trampa.
SERPIENTES Y ESCALERAS
    Que la ABM prepara este año la presentación de un nuevo Manual Tipo de Seguridad a fin de reforzar la vigilancia interna en las sucursales.  
    En 2002, fueron publicadas en el Diario Oficial de la Federación un primer avance para reglamentar la seguridad interna en las oficinas bancarias bajo los siguientes lineamientos: 1) Encristalamiento de ventanillas. 2) Puertas esclusadas en el acceso del patio del público a las ventanillas. 3) Mecanismos de retardo en el acceso a las áreas de manejo o guarda de valores y efectivo. 4) Los sistemas informáticos, de comunicación, de video o grabación de imágenes, de monitoreo y alarma y demás sistemas a que se refiere la séptima de estas Reglas. 5) Normativa sobre métodos y límites en el manejo y traslado de valores y efectivo. 6) Señalización disuasiva a efecto de coadyuvar en el cumplimiento de estas reglas y demás normativa aplicable. 7)  Procedimientos para detectar autorobos. 8)  Exhibición de fotografías y/o retratos hablados de probables responsables de delitos a sucursales. 9)  Dispositivos y mecanismos de respaldo para los sistemas. 10)  Procesos de coordinación operativa  con los cuerpos de seguridad pública competentes.

Muy bien es lógico que todas estas medidas sean para cuidar el dinero, pero qué medidas protegen la integridad del personal y de los cuentahabientes. Me pregunto qué hubiera pasado si el señor victima del timo  del billete de 100 pesos caído se percata del intento de engaño y se resiste o empieza a gritar que lo quieren robar, ¿quién lo hubiera protegido al interior de la sucursal? ¿Quién lo hubiera librado de un balazo? El nuevo manual de la ABM tiene que pensarse en pro de cuidar la vida y la seguridad de todas las personas al interior de  una sucursal bancaria.

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