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Por la Espiral - July 26, 2007

La experiencia del AVE

POR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia

-La experiencia del AVE
-España y la modernización
-Mejores comunicaciones

El mes de abril pasado, el AVE, el tren de alta velocidad en España, cumplió quince años de existencia desde que el 21 de abril de 1992 quedó inaugurada la línea de Atocha (Madrid) a  la estación de Santa Justa (Sevilla), en total 451 kilómetros recorridos en un tiempo record para España de 2 horas y 55 minutos a 250 kilómetros por hora.
    En 1994 se redujo el tiempo a 2 horas y 20 minutos, a una velocidad de 300 kilómetros por hora, que se mantiene en la actualidad.
    La entrada del país ibérico en la Alta Velocidad Española (AVE) a propósito de la Exposición Universal de Sevilla y los Juegos Olímpicos de Barcelona, como todo, contó con detractores políticos que intentaron demostrar el gasto innecesario en tiempos en que los españoles tenían otras prioridades.
    El tiempo -como siempre concede la razón a quien la tiene-, terminó poniendo las cosas en su lugar, demostró que los equívocos estaban en el lado opuesto y que buena parte de la modernidad ganada a pulso de invertir para mejorar las vías de comunicación y los transportes ha beneficiado profundamente a los españoles y a la economía.
    Imagine las enormes facilidades derivadas de un tren de alta velocidad en vez de un autobús que demora 7 horas de trayecto entre Madrid y Sevilla, con 40 pasajeros, el gasto en gasolina, la combustión, la contaminación, el tiempo; etc.
    Los españoles hoy en día presumen de que sus impuestos sirven para tener más estaciones de metro, más líneas de cercanías, nuevos vagones de metro y de cercanías con aire acondicionado; y más, muchas más rutas del AVE.  
    De acuerdo con RENFE en 1992 un 20% de personas utilizaron el AVE Madrid-Sevilla y 80%  el avión; en 2006, un 18.4% tomaron el avión para ir a Sevilla y el resto el AVE.
    Pero el milagro español de la velocidad ferroviaria no es exclusivo de Sevilla se ha ido trabajando para vertebrar al país, comunicarlo eficientemente, (son trenes muy puntuales)  la meta es que en 2009 España sea el primero del mundo con más kilómetros de alta velocidad en total: dos mil 230 kilómetros.
    El AVE se encuentra en Madrid-Córdoba-Sevilla; Madrid-Valladolid; Madrid-Tarragona-Barcelona; Madrid-Sevilla-Antequera-Málaga.
    ¿Presupuestos? De acuerdo con el periódico El País “desde 1992 se han invertido 16 mil 309.3 millones de euros en alta velocidad”.
    La ventaja para España (que no la tiene México con su mediocre acuerdo NAFTA-TLCAN) es que al ingresar a la Comunidad Económica Europea, que luego mutó a la Unión Europea en su proceso de integración, ha recibido en todos estos años subvenciones por parte de la UE por 7 mil 300 millones de euros.  Ello ha significado un respiro al presupuesto del gobierno español al contar con la ayuda oficial de la UE.  De verdad que son privilegiados.
A COLACIÓN
    La enciclopedia en la red define al tren de alta velocidad (TAV) como “al medio de transporte que circula por una vía diseñada para él (línea de alta velocidad) y que alcanza, de manera estándar, velocidades más altas que un tren convencional”.
    A partir de 200 kilómetros por hora es un tren de alta velocidad. Japón desde la década de los sesenta fue un pionero con su tecnología de punta impulsando la alta velocidad ferroviaria, actualmente supera los 300 kilómetros por hora y prueba la levitación para mayores marcas de velocidad y reducir la presión interna.
    Otros países ultra modernos en la alta velocidad son Fancia con el TGV; Alemania con InterCity Express; Italia y Suiza con el Cisalpino y el Pendolino. China, sabedora de su potencialidad, de los pronósticos de ubicación como epicentro del turismo global está trabajando en mejorar sus vías y medios de comunicación apostándole a la alta velocidad.
    Por su parte, en México nos quedamos sin esperanzas o sin presupuesto como se le quiera ver. El año pasado, Pedro Cerisola, entonces titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes,  comentó que la cancelación del proyecto del tren bala ciudad de México-Guadalajara obedeció a los altos costos “casi ocho millones de dólares por cada kilómetro”.
    Un proyecto estimado entre 10 mil millones a 12 mil millones de dólares se salía de toda proporción, objetaron su inviabilidad, nunca dijeron lo que había en el fondo del asunto: las empresas participantes, el reparto de lo que le tocaría a una y otra y los costos posteriores del tren bala en el precio del billete, porque las empresas en México quieren recuperar pronto lo invertido por eso la apuesta era inviable porque el costo del billete era impagable para un amplio grueso de la población mexicana que con todo y tren bala seguiría optando por pagar un Primera Plus a Guadalajara o un viaje en avión. Es un freno real.
    Más que aducir cuestión de presupuesto (digo si los mexicanos rescatamos bancos con nuestro dinero de los impuestos y no por cualquier cantidad) la inflexión deriva de la curva de recuperación de la inversión, ¿cómo hacerle para que la población obtenga ventajas no sólo de rapidez y comodidad en el servicio sino también acordes al bolsillo?.
GALIMATÍAS    
    Sería maravilloso, es casi un sueño, ver a México inmerso en la alta velocidad ferroviaria, lograríamos tener tantas cosas tan cerca, se reduciría el uso del automóvil en los desplazamientos por carretera, habría facilidades de comunicación para los negocios; el turismo aumentaría.
    Pensemos en un tren de alta velocidad, ultra moderno, en una ruta Sur-Sureste que podríamos proponer uniera: el Distrito Federal-Puebla-Córdoba-Veracruz-Coatzacoalcos-Villahermosa-Ciudad del Carmen-Campeche-Mérida-Cancún. Esta ruta permitiría acercar más esta región al centro, facilitar el intercambio y sobre todo el turismo. En vez de hacer dos días por carretera para llegar hasta Cancún, en cuestión de seis o siete horas podríamos acceder de manera cómoda.
O bien la ruta del Centro: Distrito Federal-Toluca-Morelia-Guadalajara y podría unirse a otro destino turístico como Puerto Vallarta e incluso Nuevo Vallarta.
La ruta del Norte iría de: México-Querétaro-San Luis Potosí-Saltillo-Matamoros a Reynosa. Y la ruta Fronteriza incluiría a: Tijuana-Mexicali-Ciudad Juárez-Piedras Negras-Nuevo Laredo-Reynosa hasta Matamoros.
De alguna u otra forma el país tiene que dar ese gran salto a la modernidad, es cierto, nadie nos va a subvencionar, nos va a costar; sin embargo, si ya pagamos varias veces la deuda externa, las mansiones de los políticos, las fortunas de los líderes sindicales, las fugas de divisas, las crisis devaluatorias y el rescate de casabolseros y banqueros, creo que también podemos pagarnos la alta velocidad.

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