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Por la Espiral - July 25, 2007

Revitalizar la infraestructura

POR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia

-Revitalizar la infraestructura
-Modernización, el pendiente
-Trenes bala: importantes

Con la velocidad del cambio impuesta por la globalización y el avance de la tecnología, a México le ha pasado lo mismo en infraestructura que en materia educativa ya no es cuestión de eliminar el analfabetismo sino de enseñar la magia de la red creando internautas.  Hoy en día además de aprender a leer y escribir, es imprescindible conocer las herramientas online, ser un alfabeto-lingüista de la red.
    En infraestructura el evidente atraso es un desafío para la modernización pero aquí tampoco es únicamente cuestión de construir carreteras, puentes y puntos de comunicación, el reto es lograr la modernización uniendo al mismo tiempo principios de movilización masiva y sustentabilidad.
    ¿Impacto ambiental por la construcción de infraestructura? Efectivamente, investigadores como José Luis Hernández, Víctor Sánchez, Irene Castillo, Sergio Damián y Rodolfo Téllez dan cuenta de ello en “Impacto ambiental de proyectos carreteros. Efectos por la construcción y conservación de superficies por rodamiento”.
    Después de analizar los materiales nocivos,  los autores recomiendan las  emulsiones asfálticas (no consumen prácticamente solventes del petróleo), se evita también el uso de combustibles para su manejo y aplicación en la obra dado  que no requieren de operaciones de calentamiento, situación que a la vez favorece la protección del medio ambiente.
En relación a los cementos asfálticos añaden que “los trabajos en que se utilizan cementos asfálticos son de mejor calidad y mayor duración, por cuyo motivo existe una compensación favorable con los costos que representan los combustibles requeridos para el calentamiento de los ingredientes, la fabricación y colocación del concreto asfáltico”.
Dentro del estudio, los investigadores omiten por ejemplo proponer otro tipo de materiales que bien podrían aprovecharse por su disponibilidad en la naturaleza, su durabilidad y posiblemente su bajo impacto ambiental, me parece que tenemos en el zazcab o zahcab un insumo potencial pero altamente desaprovechado.
El zazcab o zahcab es una tierra blanca abundante en Yucatán (utilizada por los mayas) y que en el siglo pasado sirvió para pavimentar calles, avenidas y para la construcción de carreteras en distinto municipios de Yucatán. Habría que realizar una investigación seria con la finalidad de probar su eficacia y bajo impacto ambiental. Sobre todo a los yucatecos les vendría muy bien detonar una industria a partir del zazcab.
A COLACIÓN
Hace unos días el presidente Felipe Calderón presentó el Programa Nacional de Infraestructura 2007- 2012 orientado a los caminos y autotransporte, transporte marítimo, transporte aéreo; comunicaciones,  electrificación y telefonía.
Se destaca la necesidad de construir infraestructura, resarcir el rezago de un país que compite en el escenario internacional, que tiene como socio principal a Estados Unidos, más de tres mil maquiladoras en el país y que capta importantes flujos de inversión extranjera directa en la región de América Latina.
Es de celebrarse, aunque esperamos que en este sexenio las metas en infraestructura sean evidentemente tangibles y no virtuales como sucedió  durante el gobierno del presidente Vicente Fox con inauguraciones de carreteras que sólo fueron pequeños tramos; puentes que nunca existieron o túneles inacabados. Obras costosísimas e inservibles.
Que se construya infraestructura es una prioridad, es bueno en la medida en que los procesos detonan a otros muchos sectores y subsectores, aumenta la contratación de mano de obra y la industria ligada a la construcción obtiene ganancias. Hay que vigilar el proceso de licitaciones, la participación de los funcionarios públicos sobre todo por aquello de que el 35% del valor de un proyecto se queda entre los funcionarios. Por eso la construcción de infraestructura motiva a que muchas personas se froten las manos.
Otro aspecto de necesaria inclusión y que no figura en el Programa Nacional de Infraestructura 2007-2012 es la aplicación de principios de sustentabilidad, cuidar que los materiales, insumos a utilizar y el proceso sea lo más amigable con el medio ambiente. Señalar que la construcción de puertos, aeropuertos y vías férreas respetarán  el entorno, sin depredarlo, sobre todo para zonas como Cancún, Mar de Cortés y Ensenada con proyectos de  edificación de aeropuertos y puertos.
De 2007 a 2012, el Gobierno Federal  estima una inversión de 220 mil millones de dólares, un 50% superior a lo aplicado por el gobierno de Fox el sexenio pasado.
El plan comparte esfuerzos del sector público y de la iniciativa privada.  Para desarrollar los proyectos en carreteras, puertos, ferrocarriles y telecomunicaciones entre 2007-2012, se requiere una inversión de 671 mil millones de pesos, pública y privada.
SERPIENTES Y ESCALERAS
Lo que sigue quedando pendiente, otra omisión, es qué pasará con el Aeropuerto de la ciudad de México, no hay señalamientos para desahogar una alternativa o varias alternativas de un aeropuerto paralelo.
En cuanto a la meta de  infraestructura ferroviaria y multimodal se destinarán 49 mil millones de pesos. Tampoco se menciona la palabra mágica de “trenes de alta velocidad”, recordemos que en el sexenio pasado el presidente Fox difundió la construcción del primer tren de alta velocidad: el tren bala ciudad de México-Guadalajara.
Cuando los ingenieros realizaron las estimaciones reales para la Secretaría de Comunicaciones de cuánta inversión requeriría el gobierno para su realización se barajaron cifras de entre 10 mil millones de dólares a 12 mil millones de dólares. El cuento terminó cuando Pedro Cerisola explicó “la inviabilidad del proyecto y de su inminente cancelación”. Total fue una ocurrencia del presidente Fox.
Con el programa del presidente Calderón no se menciona si al fin los mexicanos podremos en este sexenio atestiguar el nacimiento de la alta velocidad, si el tren bala puede llevarse a cabo en la presente administración y es que no es únicamente cuestión de dinero, sino de voluntad política, de gestión eficiente; un asunto de gobernanza.
    Mi temor es que este programa de infraestructura sea otra vez un castillo de sueños, nuevamente gastos infructuosos y demasiado poco cristalizado. O bien que las carreteras nos vuelvan a salir tan caras como hace 12 años. Yo espero francamente que no tiremos 6 años más por la borda porque urgen mejores caminos, medios de transporte y de comunicación.

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