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Por la Espiral - July 23, 2007

Hundidos en basura

POR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia

-Hundidos en basura
-¿Reciclaje cuándo?
-Políticas intensivas

Los mexicanos generamos al año 39 millones de toneladas de basura de acuerdo con datos de la Secretaría de Medio ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT). Ello implica que una familia urbana (con cinco integrantes en promedio) produce un metro cúbico de basura mensualmente.
Cuando leemos estás cifras nos estremece pensar que sigue pasando el tiempo y carecemos de una política real de largo plazo en materia de medio ambiente, desarrollo sustentable y civismo. Estamos retrasados en conformar un esquema que permita darle un cauce apropiado al manejo de los desechos domésticos y en el mismo caso a los residuos industriales.
 En este último renglón, la ausencia de una legislación apropiada es un imán para que los estadounidenses crucen la frontera y tomen el territorio como un vertedero. No es casual que las maquiladoras estén instaladas en lugares favorables para sus políticas contaminantes.
Los 39 millones de toneladas de basura no incluyen a la  contaminación industrial, dado que únicamente circunscriben a la basura doméstica.
Mientras en México perdemos el tiempo con anuncios de “ponga la basura en su lugar”, en Alemania, Japón y España logran  avances significativos en el manejo de los desperdicios domésticos. Trabajan en pro de incentivar una cultura ciudadana de compromiso compartido.
Países como Chile y Brasil canalizan  sus investigaciones  al estudio del  modelo alemán  utilizado en la clasificación, separación y reciclaje de la basura.
En Alemania, la gente está decididamente involucrada en el proceso de selección. Los Ayuntamientos multan a los inquilinos que no depositan la basura en los contenedores correctos. En cada edificio, los inquilinos tienen llave de un lugar de depósito con diversos contenedores para la basura  clasificada: los recipientes verdes son para restos de comida y productos orgánicos; en otro recipiente se juntan los periódicos, revistas, papeles y cartones que tienen como destino el reciclaje; uno mayor es para los envases de vidrio; hay otro más para los plásticos y el nylon; y uno especial para  metales y pilas.
Además aplica una selección minuciosa, por ejemplo, si se tira una caja de cigarros, ésta va a parar al recipiente del papel y cartón; el plástico que lo recubre es retirado y colocado dentro del contenedor de los  plásticos y el papelito interior de color metal en los  aluminios y metales.
El proceso es tan bien organizado que, para los vidrios, hay contenedores de colores dependiendo de si el vidrio es transparente, ámbar, verde o azul.
A COLACIÓN
Algunos países europeos y asiáticos le llevan enorme delantera a América Latina en los compromisos de una sociedad sustentable.
En México la zanja es enorme: parte de  un problema de educación, concientización, demografía, falta de visión a futuro; del círculo vicioso entre economía y  pobreza.
La basura en México es un negocio que favorece a cientos de células introducidas en el lumpenproletariado. Al  desperdicio se le saca provecho y de allí  emergen cotos de poder con tintes capitalistas.
Hay mucho de explotación en todos estos mundos o submundos paralelos de la economía y muchas veces, por desgracia, encontramos  contubernio entre las autoridades y los líderes que viven de la basura. Todo ello dificulta que puedan darse pasos eficaces en la utilización sustentable de la clasificación y reutilización de los desperdicios domésticos.
Parece surrealista, no lo es: en el México del siglo XXI está anquilosada la práctica de pepenar y la de abrir enormes zanjas cerca de ríos o de poblaciones urbanas para tirar la basura y dejar que con el tiempo el hueco se llene. Los llamados “rellenos sanitarios” terminan usados por los paracaidistas, y luego dan paso a edificios y colonias.  Muchas construcciones en Barranca del Muerto, en la Delegación Álvaro Obregón, en el Distrito Federal traen detrás la historia que les platico.
En México, el gobierno tiene que ayudar a la ciudadanía que queremos participar del  proceso de selección, apoyarnos con  camiones especializados y la gente instruida para la recolección y ubicación correcta en los canales de selección.  La empresa privada debe presionar y contribuir, es por el bien de todos.
GALIMATÍAS
    La Semarnat informó que trabaja en un proyecto de Norma Oficial Mexicana, que tendrá como objetivo establecer límites de contenido de mercurio en las pilas que circulen en nuestro país.
El mercurio es un  elemento considerado peligroso que ya no está presente en las pilas alcalinas que son las de uso común, no obstante, las pilas de botón presentan cierto porcentaje en su composición.
Básicamente éstas son vendidas en  la economía informal, proceden de China, violan todas las normas, son muy baratas, pero al mismo tiempo son de bajísima calidad porque su durabilidad es de tres a cinco veces menor que las pilas alcalinas legalmente importadas. Y además contaminan.
Hace un par de días fue clausurado el  foro internacional “Acciones sustentables para el manejo adecuado de residuos de pilas”, en este marco la Semarnat reafirmó su intensión de crear las condiciones para   recuperar todos los materiales susceptibles de ser reciclados.
Como parte de las conclusiones  se mencionó que, de acuerdo con los estudios realizados a nivel nacional e internacional, hasta el momento no hay evidencia científica de efectos negativos al medio ambiente o la salud, derivados del manejo de estos residuos.
No obstante, funcionarios de la dependencia aseguraron que  el gobierno mexicano continuará implementando acciones de prevención, como la prohibición de mercurio en el contenido de las pilas, y promover planes de manejo en los que se considere la recuperación de metales.  La Semarnat, junto con la Secretaría de Hacienda, tienen que exigirle al SAT que ningún agente aduanal permita la  importación al país de este tipo de materiales bajo ningún pretexto.
En lo personal me parece muy irresponsable seguir hablando del bajo impacto en la salud derivado de la acumulación de este tipo de residuos que contienen o bien están hechos de mercurio, sobre todo por las combinaciones peligrosas en la basura: restos de plásticos, comida orgánica, ácidos, óxidos, mercurio. No solamente se impide la degradación de los desechos orgánicos sino que  se  forman bombas de tiempo. El proceso de descomposición es más lento y emana  gases, cuando llueve corre el agua contaminada con los desperdicios peligrosos y al final son partículas dañinas que afectan al ser humano. La Semarnat tiene que hacer mayores esfuerzos y nosotros como ciudadanos muchos, muchos más, por generar menos basura.

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