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Cosas Veredes del Mío Cid - July 11, 2007

Para hilar una mentira, siempre hace falta madeja…

COSAS VEREDES MIO CID
Roberto Montes Vázquez

Para hilar una mentira, siempre hace falta madeja… A principio del siglo pasado la intensa corriente de inmigrantes de todo el mundo que llegaba  a América, principalmente a Estados Unidos de Norteamérica, arrojó a nuestro territorio  una remesa de los desechos de inmigraciones que no eran admitidos en el país del norte. Las empresas transportadoras que eran obligadas a repatriar a su país de origen a los rechazados, encontraban una solución económica desembarcando en las costas del Pacífico mexicano a los repulsados. Esa fue la causa de que llegaran a México inmigrantes principalmente asiáticos, a esas regiones.

La falta de vigilancia en los extensos litorales del Pacífico, trajo como consecuencia que en 1903 nos invadiera la peste bubónica, por un buque que traía personal contagiado de esa, para nosotros, exótica pandemia.

El gobierno mexicano, para efectos de contrarrestar y prevenir tan devastadoras epidemias, dispuso nombrar una comisión que vigilara la inmigración china y japonesa en el aspecto de salud, legal, económico y social, siendo éste el principio del servicio de migración Mexicana.

Y ahí se inician las chinaderas, cuentan que como todos los chinos eran iguales, sólo los sanos pasaban la revisión migratoria y todos eran aceptados, porque «nos engañaban como chinos».

El arroz es el alimento básico de los países orientales cuyo desarrollo se produce en climas tropicales, llegó a América de la mano de los conquistadores, que a su vez lo recibieran de Asia y África, así que cuando nos llegaron en masa los que dice la raza cervecera y mordaz que  tienen todos los ojos horizontales, ya no sufrieron tanto por el chile.

Los prietitos del arroz. Hace años éramos autosuficientes en la producción del grano. y durante 2002 de un millón de toneladas para comer, nos vimos en la necesidad de comprar 800 mil toneladas, es decir, 80% del arroz que llevamos a nuestras mesas fue cosechado o en Estados Unidos o en Asia, por compañías estadounidenses.

Dice Eduardo Torre Blanca, que el camino del deterioro del arroz mexicano ha estado repleto de situaciones ilógicas, inexplicables. Por ejemplo: entre 2000 y 2002 se llegó a importar arroz mientras en bodegas se echaba a perder arroz cosechado en Campeche. En 2001, un total de 60 mil toneladas estaban paradas mientras por los puertos mexicanos llegaban 740 mil toneladas de arroz extranjero. Para evitar que se pudriera, ese arroz, el mexicano, se tuvo que vender a 800 pesos tonelada cuando el precio regular era de mil 500 pesos.
Actualmente se cosecha en 14 estados del país y los más fuertes son Campeche (28%), Veracruz (25%), Tabasco, Michoacán y Morelos que en conjunto acumulan el 47% restante. Para que usted tenga una idea de cómo la tragedia pasó por la producción del cultivo anote que antes, en las épocas buenas, se cosecharon 265 mil hectáreas de donde se obtuvieron 850 mil toneladas. En 2003, cuando aparentemente comienzan a mejorar las cosas, apenas se pudo cosechar sobre 55 mil hectáreas, extensión casi 80% inferior a la que llegó a trabajarse en los años de oro del arroz mexicano.

De «cuentos chinos» catalogan los del gobierno actual  la denuncia que hace en Estados Unidos un ciudadano mexicano de origen chino Zhenli Ye Gon, a quien súbitamente encontraron en su residencia de Las Lomas, sin previa investigación de las que filtran para que resulten impresionantes, como aquellas filmaciones de rescate de secuestrados, doscientos y tantos millones de dólares en efectivo (nunca se pusieron de acuerdo en la cantidad las distintas autoridades que declararon) y, que dice en realidad pertenecen al PAN y que se los dio el Secretario del Trabajo (de fama recolectora electoral) de Calderón. «Coopera o cuello», le habría dicho el funcionario, según su relato. «¡Nos lo van a entregar inmediatamente!» dijo la PGR hace mucho más de un mes.

Lo que nos deja como al chinito nomás «milando» es lo que dijo la CIA en su comunicado: «Debido a una sucesión de hechos presentados en Estados Unidos, altos funcionarios del gobierno mexicano sospechan que el empresario chino Zhenli Ye Gon pudo haber sido reclutado como informante por una agencia policial o de inteligencia estadounidense; el pasado 15 de marzo, cuando de la casa de Ye Gon fueron asegurados 205 millones de dólares –el segundo decomiso más grande de dinero en la historia del combate al narcotráfico en el mundo–, el empresario se encontraba jugando en el casino del hotel Venetian, en Las Vegas, revelaron los funcionarios; sin embargo, al pedir información al gobierno de Estados Unidos sobre el ingreso del asiático a ese país, no había nada; llegó a Las Vegas en avión, pero no hay documentos de ingreso; en el dinero decomisado había 500 mil dólares aún con las fajillas del First Republic Bank, de Nueva York. Por procedimiento, la institución tuvo que obtener i  nformación detallada del comprador. Esos datos tampoco los menciona el gobierno mexicano. En entrevista con la agencia AP, Ye Gon expresó su deseo de colaborar con la DEA, el FBI o la CIA. Es decir, convertirse en testigo protegido».

A la policía China le atribuyen otros adjetivos además de desconfiada, pero es de pensarse que es más la mexicana porque después del hallazgo espectacular, cuyo abultado monto inexplicablemente fue  sacado del país al Bank of América, disponiendo de un dinero que se encuentra bajo investigación y, dicen los perredistas que: «ahora no sabemos si es de procedencia ilícita o es parte de lo que sobró de la campaña de Calderón. Los intereses que hasta la fecha se han generado son del orden de un millón y medio de dólares. Este dinero se pudo haber resguardado en el Banco del Ejército o en el propio Banco de México, y es ahí donde la actuación de las autoridades mexicanas resulta sospechosa».

Desde que apareció el chinito que no andaba perdido en el bosque, se pararon las ejecuciones, ya no aparecen decapitados con posdata ensartada al pecho con pica-hielo; ya no salen fotos del ejército en sus tanquetas apantalladoras con armas atemorizantes por todo el país. La tropa dejó de provocar crisis de gastritis aguda; sueltan y  no extraditan al «Chueco Villanueva»… ¿Qué está pasando?…

¿El gobierno azul pasó a ser ratón y cola de dragón?

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