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Por la Espiral - July 3, 2007

El Libro Verde y la RSC

POR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia

-El Libro Verde y la RSC
-Nuevos instrumentos
-Acciones del presente

De la Responsabilidad Social Corporativa (RSC), el Libro Verde (The Green Paper) se refiere como “la integración voluntaria, por parte de las  empresas, de las preocupaciones sociales y medioambientales en sus  operaciones comerciales y sus relaciones con sus interlocutores”.       
La RSC está ligada no sólo a la economía, también a la sociedad y al medio ambiente. Es una forma de que las empresas de todos los tamaños (lo ideal es que sin importar que coticen o no en las bolsas de valores), asuman un compromiso con el entorno.
Ser una empresa socialmente responsable representa para la Organización Internacional del Trabajo (OIT) la posibilidad de que los consejos de administración  apliquen y respeten en doble vía, los derechos humanos: primero los laborales para sus empleados y en su cara externa los derechos fundamentales refrendados por la ONU,  a fin de lograrse una congruencia con la no contratación de niños; menores de edad; evitar toda práctica de esclavitud; explotación laboral y marginal.
Por su parte, el enfoque de la voluntariedad (Business case) argumenta  a favor de la RSC una serie de aspectos positivos en función del beneficio que dicha estrategia puede suponer para el negocio de la empresa.
La investigadora Marta de la Cuesta refiere que “este enfoque se basa en las vínculos existentes o potenciales entre la calidad de las relaciones de la empresa con sus stakeholders o grupos de interés”.
    Al parecer las empresas que juegan el rol del “buen samaritano” le retribuye en doble vía. De la Cuesta apunta que los propios mercados de valores están desarrollando instrumentos de medición para capturar información acerca del grado de impacto en las finanzas y resultados contables de las empresas cuando éstas incorporan elementos socialmente responsables. No obstante aún son incipientes.
    De hecho, Simpson y  Kohers advierten que puede establecerse una correlación entre buenas prácticas sociales y medioambientales y un incremento en la cuenta de resultados.
    Poco a poco van estructurándose estudios comparativos de RSC versus mejores ganancias, en indicadores bursátiles éticos o de sostenibilidad como el FTSE 4 Good o el Dow Jones Sustainability y otros indicadores de referencia del mercado.
    Hay una motivación de las casas de inversión y los ingenieros financieros encargados de concebir nuevos fondos de inversión para convencer a las empresas con salida en bolsa que conviene preocuparse por los derechos humanos,  hacer contribuciones sociales de nicho y adoptar prácticas empresariales menos nocivas para el medio ambiente. “A la larga se obtienen mejores cotizaciones que el resto”.
    Si en su origen las finanzas éticas estaban impulsadas  por cuestiones morales o religiosas (Kohers) en la actualidad los mercados financieros y las grandes inversiones ven en  el comportamiento socialmente responsable de la empresa un valor añadido  (De la Cuesta) que revierte en beneficios a largo plazo.
A COLACIÓN
    Eduardo Fuentes Ganzo  explica en “la responsabilidad social corporativa. Su dimensión normativa: implicaciones para las empresas españolas”, que “hay que situar al Libro Verde como un instrumento jurídico aplicativo, algo más que una mera declaración de intenciones y algo menos que una norma jurídica de carácter positivo”.
    De esta forma en las lecturas realizadas acerca de la información del Libro Verde encontramos la convocatoria hacia las empresas europeas, grandes, medianas o pequeñas, sin poner traba al tamaño para que de forma voluntaria adopten y apliquen criterios de contribución social destinando un porcentaje  al libre albedrío de lo que consideren prudente para aplicar programas privados con tintes de cooperación y de incidencia comunitaria en: educación, pobreza, microempresas, microcréditos; etc.
    Se avanza en incluir la gestión de la responsabilidad y la lucha contra la corrupción con el modelo ideal de evitar la participación en países  con gobiernos poco transparentes.
    Ante los desafíos globales por el cambio climático, la mayor inclinación del Libro Verde es por los procesos de producción con respeto al medio ambiente mediante criterios  sustentables.
    Por su parte, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) refiere  la necesidad de que las empresas, haciendo énfasis, en las grandes multinacionales y transnacionales,  adopten criterios de contribución social sobre todo con el llamado tercer mundo; lleven a cabo la gestión de la responsabilidad por medio de democratizar sus consejos de administración, eliminando las prácticas discriminatorias entre los empleados, elevando tabuladores salariales y aplicando la equidad de género.
    En los criterios ambientales y de sostenibilidad, el llamado de la OIT es hacia refrendar el Pacto Mundial o Pacto de las Naciones Unidas.
    Además de ello a la OIT le preocupa el énfasis en que las empresas adopten criterios de derechos humanos, sean respetados  en doble vía: hacia afuera de las comunidades en las que inciden y hacia adentro con sus trabajadores, evitando la violación de los contratos laborales; reconociendo los pronunciamientos de la OIT en contra de la explotación de los menores de edad; de la ONU y la OIT contra la esclavitud en la producción.
En tanto, la ONU, con el Pacto de las Naciones Unidas, pide a las grandes empresas una corresponsabilidad social pero carece de toda normativa.
    Al respecto Fuentes Ganzo indica que: “no se trata de un instrumento regulador. El Pacto Mundial formula 10 principios que se nutren de tres vías normativas fundamentales que a su vez son tres declaraciones de derechos, los humanos, laborales y ambientales”.
    Así es que la ONU lo único que hace es recordar que existe en el ámbito mundial un Declaración Universal de los Derechos Humanos; la Declaración sobre principios de orden laboral de la OIT; y la Declaración de Río sobre Medio Ambiente y desarrollo Sostenible.
    Mientras la OCDE, para delinear a la Responsabilidad Social Corporativa, usa el enfoque más de la  parte económica que de otra índole.  Destacando que la RSC de una empresa puede llevarse a cabo mediante la gestión de la responsabilidad involucrando a los empleados en el dinamismo de programas sociales, su implementación y medición; manifestando el respeto al medio ambiente, pero evita entrar en controversias con el Protocolo de Kyoto. El enfoque de derechos económicos refrenda los criterios del Milenio donde la reducción de la brecha de la pobreza tiene la fecha  de pacto del 2015.

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