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Por la Espiral - June 27, 2007

¿Adiós al impuesto al activo?

POR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia

-¿Adiós al impuesto al activo?
-Las propuestas de reforma
-De las retribuciones y acreditamiento

A lo largo de estos días, entre las propuestas que discutirán los legisladores en materia de reforma fiscal, se encuentra el darle sepultura al impuesto al activo a cambio de aprobar la contribución empresarial a tasa única (CETU).
    La CETU es un gravamen mínimo respecto del Impuesto sobre la Renta (ISR), es decir, únicamente se pagaría por concepto de contribución empresarial a tasa única el excedente entre ese gravamen y el impuesto sobre la renta propio y retenido.
    De acuerdo con el texto de la Secretaría de Hacienda enviado a comisiones al Congreso de la Unión y la Cámara de Senadores, para la determinación del gravamen mínimo se permite reconocer el ISR que los contribuyentes hubieran retenido a terceros y corresponda a erogaciones que por disposición expresa de la Ley no sean deducibles para los efectos de la contribución empresarial a tasa única, pero que sí sean deducibles para el ISR.
Hacienda señala que la razón es que la contribución empresarial a tasa única es equivalente a gravar la retribución a los factores de la producción en los sujetos que realizan dichos pagos, por lo que es necesario que, para determinar la contribución empresarial a tasa única a pagar, se considere la parte del ISR que se hubiera retenido a dichos factores.
Por ello, para determinar el monto del pago mínimo se reconoce, vía el acreditamiento, el ISR correspondiente a las retribuciones a todos los factores de la producción como son: las utilidades, dividendos o los salarios; retribuciones que pagaron el ISR mediante retención que realizaron  los pagadores de dichas retribuciones y que es necesario, dada la mecánica propuesta para gravar a dichas retribuciones con la contribución empresarial a tasa única, que el contribuyente los considere para la determinación del gravamen mínimo.
La contribución empresarial a tasa única es un gravamen que tiene una base gravable más amplia que el ISR, con lo cual la contribución  que se propone gravará a quienes hoy no pagan el ISR. La finalidad, según explica Hacienda, es hacer más equitativa la tributación.
    “Este nuevo gravamen mantiene una característica importante del impuesto al activo, que consiste en inhibir la toma de riesgos excesivos a través de un fuerte apalancamiento de las empresas, lo cual se justifica como una razón de Estado, con objeto de evitar que las pérdidas por la toma excesiva de riesgos privados de crédito, pudiera afectar negativamente las finanzas públicas en caso de un rescate al sistema de pagos”.
A COLACIÓN
La contribución empresarial a tasa única propuesta es de tipo directo y equivale a gravar a nivel de la empresa, con una tasa uniforme, la retribución total a los factores de la producción. De dicha retribución se permite deducir las erogaciones para la formación bruta de capital, la cual comprende maquinaria, equipo, terrenos y construcciones, además de los inventarios.
Por su parte, las retribuciones a los factores de la producción incluyen las remuneraciones totales por sueldos y salarios, así como las utilidades no distribuidas, y los pagos netos de dividendos, intereses y regalías, entre otras.
De esta forma, la contribución empresarial a tasa única no grava únicamente la utilidad de la empresa, sino la generación de flujos económicos destinados a la retribución total de los factores de la producción.
    Formalmente, en lugar de sumar una a una las retribuciones a los factores de la producción, con objeto de que todas ellas queden comprendidas en la base de la contribución empresarial a tasa única, siguiendo principios semejantes a los utilizados en el Sistema de Cuentas Nacionales de México para estimar el valor del ingreso nacional, se computan dichas retribuciones a los factores de la producción como la diferencia entre la enajenación de bienes, la prestación de servicios independientes y el uso o goce temporal de bienes, por un lado, y la adquisición de insumos utilizados y otros materiales consumidos en el proceso productivo, por otra parte. Además,  la adquisición de bienes duraderos de producción o bienes de capital físico también son deducidos de la base de la citada contribución empresarial.
De esta forma, se establece como objeto de la contribución empresarial a tasa única la percepción efectiva de los ingresos totales por las personas físicas y las morales residentes en México por la enajenación de bienes, la prestación de servicios independientes y el otorgamiento del uso o goce temporal de bienes, con independencia de que dichas actividades se realicen o no en el territorio nacional.
GALIMATÍAS
También están obligados al pago de la contribución empresarial los residentes en el extranjero que tengan establecimiento permanente en el país, por los ingresos que sean atribuibles a dicho establecimiento, que provengan de las actividades mencionadas.
Se propone que, dado los requerimientos de ingresos tributarios necesarios para compensar la disminución de la participación de la Federación en los ingresos petroleros totales, así como para solventar los requerimientos de gasto público que demanda la sociedad, la contribución empresarial a tasa única se calcule aplicando la tasa del 19% a la base gravable.
Con el fin de evitar complejidades administrativas adicionales, se propone al Congreso de la Unión que la contribución empresarial a tasa única se determine por ejercicios y se pague mediante declaración en los mismos plazos que el impuesto sobre la renta.
La contribución empresarial a tasa única se determinará con una base de efectivo, de modo que los ingresos se acumularán cuando se cobren y las deducciones tendrán lugar al momento en que se paguen, lo que lo hace un gravamen simple al no requerir, entre otras cosas, ajustes inflacionarios al mismo tiempo que mantiene la neutralidad.
Ahora bien, se consideran como ingresos gravados el precio o la contraprestación a favor de quien enajena el bien, presta el servicio independiente u otorga el uso o goce temporal de bienes, así como las cantidades que además se carguen o cobren al adquirente, exceptuando solamente los impuestos que se trasladen en los términos de la Ley, como lo es el Impuesto al Valor Agregado (IVA).
Adicionalmente, surgen disposiciones para determinar el ingreso cuando el precio o la contraprestación no sea en efectivo ni en cheques, sino en bienes o servicios, en cuyo caso, se considerará como ingreso el valor de mercado o, en su defecto, el de avalúo.  
En caso de que no exista contraprestación serán tomados en cuenta los valores mencionados  correspondientes a los bienes o servicios enajenados o proporcionados.

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