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Melquisedec Opina - June 15, 2007

Biocombustíbles elevan los precios de los alimentos y de la Tierra

Biocombustíbles Elevan los Precios de los alimentos y de la Tierra
 
Melquisedec Nascimento
Presidente do Instituto Abreu e Lima
Rio de janeiro, Brasil

El recién informe divulgado por la FAO, que es un órgano de las Naciones Unidas para Agricultura y Alimentación, advierte que la creciente demanda de los biocombustibles puede estar elevando a un alta los precios internacionales de algunos alimentos. Según el estudio, los costos globales con la importación de los alimentos deben crecer 5% y llegar a un récord de US$ 400 millones solamente este año. El alta es originada por los precios de importación de granos y aceites vegetales, utilizados en gran escala en la producción de los biocombustibles – sobretodo con los derivados del maíz. Aún de acuerdo con la FAO, el aumento con los costos de las importaciones de estos productos en 2007 llegará a crecer en 13% en relación con el año de 2006.

El informe advierte aún que durante el periodo entre los años de 2007 y 2008, apenas en los Estados Unidos, se hará necesario 86 mil millares de toneladas del maíz para la producción de etanol. Eso representaría 60% a más (30 mil millares de toneladas) del total utilizado en el período anterior y una cantidad superior al volumen total del maíz exportado en todo el mundo, estimado en 82 mil millares de toneladas. Según especialistas, el maíz es la principal materia prima utilizada en la alimentación animal y un crecimiento en su precio traduce inmediatamente en aumento en los costos con la creación de animales, ocasionando un aumento en los precios de los productos derivados de animales. Para el consumidor final, el resultado más visible será el encarecimiento de la carne, de los productos lácteos y de los aceites vegetales. Cuando se habla en pollo, por ejemplo, los precios de las exportaciones del Brasil y de los Estados Unidos, que juntos corresponden a una porcentaje de 70% del comercio mundial, subieron en marzo pasado 14% y 20%, respectivamente, con relación la media de año de 2006.

La cuestión tiene un destaque interesantísimo en Brasil, que a pesar de una abundancia en tierras, sus precios están alcanzando la estratosfera. Muchas personalidades brasileñas y hasta extranjeras están comprando tierras, formando fondos inversionistas y participaciones. Se estima que solamente los fondos internacionales tienen como inversión la cantidad de US$ 15 mil millones. La expectativa es que en cinco años el etanol venga a ser un commodity mundial, siendo que la producción brasileña del etanol aún es mayor que la demanda, por esa razón aún no se registra el aumento en los precios de los alimentos en Brasil, pero eso sufrirá un cambio cuando la naciones desarrolladas decidan liberar el mercado del etanol y eliminar las tarifas sobre el alcohol brasileño.

Para que se tenga una idea de como el precio de la tierra está aumentando en Brasil, el precio de hectárea ha llegado al valor de R$ 3.432, en comparación al valor de poco más de R$ 3.300 registrado en los meses de mayo-junio de 2004, cuando la cultura de soya daba el ritmo del campo. Su valoración en los últimos 12 meses llegó solamente a 11,64%, sin embargo en algunas regiones del país hubo algunos resultados superiores que la media. Las tierras destinadas al cultivo de la caña de azúcar en el Nordeste brasileño, con destaque especial para la Zona de la Mata Alagoana, tuvieron una valoración de 84%. Hasta los inversionistas extranjeros están asustados con la elevación del precio de tierras en Brasil. A mitad del año 2006, un grupo de empresarios de Holanda, que producen el alcohol a partir de la remolacha, desembarcaron en el interior del Estado de São Paulo, con el interés de comprar algunas tierras para instalarse en el país, sin embargo abdicaron cuando se enteraron que el precio de la hectárea en la región podría llegar al valor de R$ 30 mil, valor ese que convertiría la negociación inviable. Los inversionistas del nivel de George Soros empezaron a llegar para también investir en la industria de los biocombustíbles, eso demuestra lo que pretenden hacer, o sea, hacer con que los países del Hemisferio Sur se queden como una fábrica para producir y exportar biocombustibles para los países ricos del norte, independientemente de aumentar la miseria de la población, que inevitablemente ocurrirá con la astronómica alta de los precios de alimentos y de la tierra.

Es notorio que Brasil está siendo llevado a una trampa, originada por una falta de visón estratégica. Es un absurdo que se aleje del proyecto del Gasoducto del Sur, lo cual tiene capacidad de abastecer toda la América Latina y El Caribe con energía limpia, de bajo costo y abundante. Es lamentable ver todos los días al Brasil ser presentado como la Nueva Arabia Saudita de los biocombustibles, cuando en verdad esa publicidad tiene como finalidad de mantenernos simples proveedor de materias primas para los países desarrollados, continuando el proceso de colonización de hace 500 años.

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