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Por la Espiral - May 28, 2007

La improvisación del presidente Calderón

POR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia

-La improvisación del presidente Calderón
-Hay que combatir a toda la cadena
-EUA está haciendo un notable vacío

Estar demasiado solo en el combate a las drogas, en el apéndice de contrarrestar a los grupos de poder ligados a la parte de la distribución, venta y menudeo es una osadía demasiado peligrosa. El presidente Felipe Calderón la asumió sin medir las consecuencias.
    Como toda actividad ilícita, el narcotráfico forma parte de una cadena: cultivo, producción, transformación, colocación en el mercado, sea a mayoreo o menudeo,  y venta. Hipotéticamente podemos esperar que en cada uno de estos eslabones medie el dinero, empero, no siempre la regla se cumple, en el mercado de las drogas opera también el trueque, el pago con la mercancía misma de  la droga, a cambio de favores, sobornos, deudas, armas, posesión de activos, etc.
    Si bien en América Latina, el principal mercado de consumo es Estados Unidos, cada vez más Colombia y México adquieren un papel de consumidores relevantes. El pago en especie, en mercancía, entre los distribuidores ha llevado a pulverizar la droga en el narcomenudeo a ponerla al alcance de la mano de los adolescentes estudiantes de secundaria por 50 pesos el porro o 20 pesos el “chicle volador”.
    México, además de ser un importante punto de traslado de la droga por mayoreo, también es un centro donde el pago con mercancía misma ha detonado el menudeo.
    La competencia y tanta mercancía-droga disponible ha desatado una guerra por los micromercados que ha involucrado a las fuerzas más visibles del Estado: la Policía y el Ejército.
    En esa medida la lucha contra el narcotráfico se complica, a pesar de que, en el caso de México la operación Casa Blanca de finales del siglo XX, destapó lo fácil que es lavar el dinero de origen ilícito en México y elevó a compromiso a las autoridades financieras a investigar toda operación bancaria superior a los 10 mil dólares.
    Eso se dijo hace seis o siete años, no obstante, la verdad es que poco se ha hecho efectivo, por eso decimos que el presidente Calderón está demasiado solo en está lucha contra los narco-cárteles.
     Y es que esencialmente, el presidente en México, está aplicando una especie de fast track del Plan Colombia que en 1999 instrumentó el entonces presidente de Colombia, Andrés  Pastrana ,en conjunción con el gobierno de Estados Unidos, contando con apoyos militares, intercambio de base de datos, ayuda financiera y técnica aprobada por el Senado de Estados Unidos, para un plan en el que el terrorismo, la reducción del poder de las FARC y el narcotráfico  como actividad económica  se marcaron como elementales.
    Durante meses, el presidente Pastrana lo discutió entonces con su homólogo de la Casa Blanca, el presidente William Clinton. Tras el intercambio bilateral,  su puesta en marcha contó con el respaldo del Senado estadounidense,  el plan original tenía un presupuesto de 7 mil 500 millones de dólares, un  51% se dedicaría a desarrollo institucional y social, un 32% para combatir el narcotráfico, un 16% para revitalización social y económica y un 0.8% para apoyar los procesos de negociación política con los grupos guerrilleros.
Inicialmente, la administración del presidente  Clinton asistió a Colombia con 1.3 mil millones de dólares y 500 miembros de personal militar para entrenamiento de las fuerzas locales.  Además 300 civiles fueron enviados para apoyar las actividades de eliminación de los cultivos de coca.
Así es que Colombia y el envío de recursos, intercambio y entrenamiento ocuparon y ocupan un lugar relevante para la Casa Blanca.
Con el presidente Álvaro Uribe y el presidente George W. Bush, las intenciones del Plan Colombia fueron reforzadas, lo mismo las ayudas; además del coche blindado que el presidente Bush regaló al presidente Uribe y del respaldo de éste último a Uribe tras el atentado sufrido, la Iniciativa Antidroga Andina (ACI) reconoce de forma destacable la lucha antidroga, anti cártel y anti narco economía del presidente Uribe y el Plan Colombia. No ha sido una lucha  sencilla, miles de muertos han quedado en el camino: funcionarios, políticos, por no olvidar el secuestro de candidatos a la Presidencia como Ingrid Betancourt, quien todavía permanece retenida por las FARC.
En el tiempo se han repartido demasiados costos, para los ciudadanos cargar con la etiqueta mundial de narcotraficantes, el  visado  es necesario para ingresar a la mayoría de los países y nada más identificarse como colombianos son   sujetos de sospecha. El narcotráfico les ha pasado factura.
Y si bien el presidente Uribe destina esfuerzos para contrarrestar toda la cadena de producción, desde ordenar la destrucción de terrenos sembrados hasta confrontar a los cárteles de distribución de mayoreo para la exportación, como al menudeo para la venta interna, lo más importante es que Colombia no está solo, cuenta con el respaldo en programas, ayuda financiera, técnica, de intercambio de información, asesoría y entrenamiento de parte de Estados Unidos y la Unión Europea.
A COLACIÓN
En México, la situación es altamente preocupante, más todavía porque la buena voluntad del presidente Calderón para contener la ola de violencia interna desatada por la narcoeconomía no es suficiente si ésta no va acompañada por el respaldo imprescindible del Norte y el Sur de la frontera.
Implementar de forma improvisada una especie de Plan Colombia fast track confiado en que la lealtad del Ejército se obtiene tras el anuncio de un incremento de sueldo es una tremenda ingenuidad que puede pagarse demasiado caro.
¿A caso Estados Unidos está respaldando las acciones de los últimos meses del presidente Calderón? Me parece que no. Lo han dejado en solitario el presidente Bush y el Senado de la Unión Americana; lo mismo el primer ministro de Canadá y el Congreso canadiense, todos se han hecho de la “vista gorda”, abandonando a su suerte al “hermano comercial”, que requiere del apoyo del NAFTA-TLCAN, de sus miembros, para tener éxito en un desafío tan difícil  y que trasciende las fronteras.
México, según el  Fact Book de la CIA 2007,  es el principal distribuidor de drogas a Estados Unidos y si bien disminuyó en 3% el cultivo de marihuana, por otro lado, aumentó el cultivo de opio. Además está desarrollando un mercado de drogas químicas que amenaza con consolidarse.
Por tanto, luchar contra la parte más visible del problema no es una solución real, conduce a una sangría y a la incertidumbre de saber que ni todo el Ejército, ni toda la Policía, son incorruptibles, ni están a favor de las acciones emprendidas por la Presidencia. No hay un plan cabal, ni tiene respaldo externo.  Estamos jugando a una ruleta rusa.

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