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Por la Espiral - May 18, 2007

Resurgir del desempleo

POR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia

-Resurgir del desempleo
-La reinserción rápida, clave
-Manejo de finanzas en crisis

Se han escrito ciento de manuales de superación, motivación personal y mejora de la autoestima para ser un empleado altamente efectivo, triunfador, políticamente correcto y socialmente aceptado. En realidad, pocos te ayudan a resurgir, cual ave fénix, una vez se traspasa la puerta hacia el desempleo.
    Las primeras manifestaciones psicológicas del desempleado (en los días y meses subsecuentes a la separación laboral) dependen en gran medida del momento mismo de la ruptura con la empresa a partir de lo siguiente: 1) Una renuncia voluntaria. 2) Renuncia involuntaria. 3) Permiso de separación laboral de carácter temporal. 4) Año sabático. 5) Permiso de separación laboral indefinido por enfermedad, incidencia laboral o daño crónico.
    Las dos primeras, la renuncia voluntaria y la involuntaria, son las típicas. La renuncia voluntaria acontece por diversas razones: un empleado ilusionado con una mejor propuesta laboral en otra empresa; la decisión de un traslado de área geográfica por razones personales, de matrimonio o incluso de estudios;  y hay otras formas que surgen en los periodos de liquidación, empleados con un determinado número de años, que desde hace tiempo desean separarse de la empresa pero que no renuncian para no perder derechos económicos que suele aplicar la empresa en periodos de recorte de personal. El empleado lo que hace  es manifestar a su jefe inmediato que él quiere ser considerado dentro del despido, en espera de obtener el dinero que por  ley le corresponda.
    Fundamentalmente, la renuncia voluntaria debe entenderse como una decisión razonada, asumida por el trabajador tras analizarla,  contar con otras opciones y tener  oportunidades enfocadas; generalmente después de haber realizado números, cálculos económicos de lo que se espera y un calendario de los pagos comprometidos con  los bancos.
    Realmente resultaría altamente negativo optar por la renuncia voluntaria por ociosidad o pereza.
    Cuando se ejerce la renuncia voluntaria, por la reinserción a otra empresa, suele abrirse un campo de expectativas positivas, la persona aplica  un espíritu positivo, una inyección de adrenalina útil para adaptarse al cambio y enfrentar los desafíos.
    Es importante que al dejar atrás una empresa, para irse a otra, pueda cerrarse el círculo de forma virtuosa, yo le llamo “dejar la puerta de par en par”, esto es, agradecer a los jefes inmediatos por la experiencia, despedirse de los encargados de Recursos Humanos y de los compañeros del área. Nunca deben cerrarse las puertas de un trabajo: la primera impresión es tan importante como la última.
GALIMATÍAS
    La otra cara, más pesimista para el trabajador, es cuando éste se queda sin empleo de forma involuntaria, y puede suceder por distintas razones: las viscerales, en  medio del enojo, renunciar con ira, dar el portazo; ser  víctima del carácter y de las emociones.  “Escaparse” de esta forma tiene secuelas. Tras la ira del momento y el autoconvencimiento de “lo bien actuado”, la cruda moral suele presentarse unos días después.
    Más hechos de forma involuntaria suceden cuando en definitiva el nombre del trabajador figura en una lista de recorte sin que éste lo quiera; o simplemente, cuando los roces entre el trabajador y el jefe  son tan frecuentes, que el último queda despedido. Otra forma involuntaria, por motivos de accidente o enfermedad, también implican asimilar una alteración que no se tenía contemplada.
    En cualquiera de estos casos, conforme el tiempo avance y no logre concretarse  con éxito un contrato laboral, surgirá entonces un pensamiento negativo, una actitud pesimista que peligrosamente puede conducir hacia el estado de conformismo del desempleado.
La demora, en la reinserción laboral, produce un letargo dañino no sólo en la condición económica de la persona, sino en su carácter y seguridad. No sentirse útil y productivo son ingredientes para la  depresión.
    Precisamente, el Instituto de Investigaciones de Psicología Clínica y Social (IIPCS) estudia la correlación entre el desempleo y el suicidio, la utilización de “esta puerta falsa”, generalmente asociada con problemas de desamor, ruptura familiar, está revelando que cada vez más hombres y mujeres mayores de 30 años recurren a la muerte.
    En algunos lugares de la República Mexicana la situación es sintomática por los altos índices de desempleo y el creciente número de suicidios. Jalisco y el Distrito Federal enfrentan un foco rojo, les siguen las entidades del Sur-Sureste del país.
A COLACIÓN
    En condición de desempleo voluntario o involuntario, sugiero que la persona acuda a  la Secretaría del Trabajo y Previsión Social para preguntar por los programas gratuitos de capacitación para la reinserción laboral; inscribirse en las listas de oferta y demanda de empleos distribuidas entre empresas privadas y oficinas públicas; matricularse, sin costo alguno, en los programas de actualización profesional en la misma dependencia; buscar un acceso a las becas de manutención.
    La persona desempleada debe recordar que si tiene Afore puede tramitar la copia de su baja laboral en el IMSS y llevarla a la oficina más cercana de su Afore para solicitar un dinero por desempleo correspondiente de sus ahorros para el retiro. Le miento si le afirmo que son grandes cantidades,  los números son pequeños, no obstante, a falta de pago, algo extra es bastante bienvenido.
    Recomiendo acercarse a  Bumeran.com.mx  la única bolsa de trabajo por Internet con alianza con Emagister.com.mx, empresa que promueve toda la oferta educativa que hay en México, a través de un vasto directorio.
    Asimismo evitar el  desánimo.     Creo que, hasta de quedarse sin empleo, puede obtenerse una lección motivadora y optimista. Resurgir de las cenizas tras un arduo autoanálisis del camino añorado.
Quizá es una buena oportunidad probarse como jefe y empleado, mediante una pequeña empresa; o ganar dinero de las habilidades innatas. Hay que sacar carácter y fortaleza. Tocar puertas, todos lo hacemos.  La clave es perseverar.
¿Qué no hay dinero para empezar el negocio personal, la independencia propia, salir del bache?. Partamos de la fórmula Slim: si tenemos veinte pesos en el bolsillo, compramos 10 botellitas de agua, las ponemos a enfriar y las vendemos afuera de un lugar donde la gente requiere, en ese momento, tomar agua fría. A una razón de cinco pesos cada botella, son cincuenta pesos. No es ningún secreto, es la antigua fórmula de los mercaderes y muchos se hicieron millonarios.

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