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Cine - May 16, 2007

“Millonarios”, un emotivo filme infantil sobre la vida y la muerte

Escena del filme se que desarrolla a
un ritmo un tanto vertiginoso y que
cuenta con una buena actuación
de parte de los chavitos
Foto: Cortesía Cineteca Nacional

Por Javier Pérez
Reportero Azteca 21

Ciudad de México. 16 de mayo de 2007. Una apuesta por la originalidad, la creatividad y los retos de la novedad cinematográfica. Un lenguaje ampliamente estilizado, efectivo y con constantes sorpresas. Todo en una historia para toda la familia donde la materia prima la otorgan la condición humana, la inteligencia, el humor, la fantasía y la capacidad del cineasta británico Danny Boyle para conjuntar estos elementos (con mensaje edificante pero nada moralino) en "Millonarios” (Millions; Gran Bretaña, 2004).

Reconocido por sus sórdidos universos fílmicos, el de los adictos a la heroína en “Trainspotting” o el de los zombis en “Exterminio”, Boyle se las arregla (y de qué forma) para entregar un emotivo relato infantil sobre la vida y la muerte (donde gana la vida, como le gusta a Boyle), pero sobre todo acerca del universo de los niños y su capacidad imaginativa para enfrentar las tragedias de la vida, como la pérdida de un ser querido.

Damian (un espléndido y carismático Alex Etel), de siete años, llega a su nueva casa junto con su hermano Anthony (Lewis McGibbon), de nueve, y su papá, Ronnie (James Nesbitt). Han llegado al nuevo fraccionamiento (el cual se presenta al inicio como un terreno baldío y en un abrir y cerrar de ojos se edifica en pantalla) para crear un nuevo universo y superar así la pérdida de la madre y esposa querida.

Damian es un ferviente creyente de la capacidad milagrosa de los santos, y colecciona tarjetas (como las de futbolistas) con los “datos técnicos” de cada uno. Boyle, de hecho, lo presenta platicando con algunos de ellos, preguntando por una posible nueva santa que ha llegado al cielo (su mamá).

Al construir una nave espacial de cartón cerca de unas vías del tren, Damian, quien se encuentra en pleno desborde imaginativo, cree que las grandes bolsas de dinero que han caído sobre su nave han sido enviadas del cielo y quiere emplearlas para la caridad. Pero, al enterarse, su hermano pretende cambiar los planes.

Aunque tienen algunos problemas: el millonario botín que esconden bajo la cama (con el cual construyen una gran estructura) es buscado por un maleante que pronto intentará extorsionarlos, además de que sólo disponen de unos cuantos días para cambiarlo antes de que la libra esterlina se convierta en euro y carezca de valor.

Es este sentido de urgencia el que por momentos gobierna el filme de Boyle, el cual le da un ritmo un tanto vertiginoso que conecta con la filmografía del británico. Pero el eje de la historia, escrita por el siempre eficaz y original Frank Cottrell Boyce (“24 hours party people”), está en otra parte.

El dinero simplemente se convierte en un distractor de lo realmente importante: los niños, y el padre, aún no han logrado superar la pérdida, se encuentran con un vacío interior, que necesita mirarse y abrirse (como la imaginación del pequeño protagonista) tanto como se pueda, tal y como hicieron Boyle y su guionista con el universo infantil que retratan con fluidez, seriedad, pero, sobre todo, con emotividad e imaginación. Sobre todo con ese magnífico cierre.

“Millonarios” se exhibirá en la sala 5 de la Cineteca Nacional el miércoles 23 de mayo, a las 17 horas, como parte del ciclo “Retrospectiva a Danny Boyle”.

Comentarios a esta nota: javier.perez@azteca21.com

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