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Música - May 9, 2007

Entrevista (Parte I) a “Voz en Punto” que se presentará en concierto en la Sala Nezahualcóyotl

José Galván, fundador y director del
grupo nos muestra el nuevo disco
supervisado por el maestro
Rubén Fuentes
Foto: Gregorio Martínez M./Azteca 21

Por Gregorio Martínez Moctezuma
Corresponsal Azteca 21

Ciudad de México. 8 de mayo de 2007. Dos vertientes de una misma pasión amalgaman a cinco cantantes: la música coral y la popular o tradicional mexicana. Son miembros del ensamble vocal Voz en punto, que el próximo domingo 13 ofrecerá un concierto en la Sala Nezahualcóyotl del Centro Cultural Universitario, de nuestra Máxima Casa de Estudios, con motivo de la presentación de su último disco “Copitas de mezcal” (Quindecim Recordings, México, 2006), en el que participaron el Mariachi Vargas de Tecalitlán y el maestro Rubén Fuentes.

José Galván, fundador y director del grupo, habla en entrevista de esta producción discográfica, de la trayectoria del ensamble y del concierto en Ciudad Universitaria. Amable y sencillo, Galván hace un recuento de 17 años de exitosa carrera y de la música popular mexicana.

José, ¿qué representa para Voz en punto “Copitas de mezcal”?

Éste es el quinto disco. El primero fue más bien independiente, nos lo patrocinó la Embajada de Finlandia y Nokia, cuando ganamos un premio allá. Luego empezamos a hacer los discos con Quindecim, que son “México a capella”, “México en Navidad”, “Del tingo al tango” y ahora “Copitas de mezcal”, entonces son cuatro con Quindecim y uno independiente. Para nosotros “Copitas…” es un disco muy importante porque siempre habíamos grabado a capella y ésta es la primera vez que grabamos con instrumentos, pues ya sabes que la propuesta, lo central del grupo es hacer música mexicana tradicional con las voces. Y con el Mariachi Vargas. De hecho, en muchas de las versiones que habíamos realizado en otros discos me había basado en los arreglos del maestro Rubén Fuentes, el director del Mariachi Vargas por mucho tiempo, cuando este mariachi tomó su forma e hizo todas las versiones de los sones que ahora conocemos con trompeta, etcétera. Entonces imagínate grabar ahora con un grupo de esa tradición, es algo maravilloso, una parte viene a capella y otra con el mariachi, porque tampoco quisimos perder lo que es el grupo, que es a capella. Sin embargo, esta colaboración es algo muy interesante, porque no se había dado antes entre un ensamble vocal y mariachi.

¿Qué implicó conjuntar la voz con los instrumentos del mariachi?

Fue todo un reto, ya que no usamos el mismo tipo de arreglos, porque cuando estamos a capella nosotros cubrimos todo el espectro musical y ahora que están los instrumentos yo, que hago la voz del bajo, ahora hago el guitarrón. Más bien hicimos un tipo de armonía vocal, que va sobre lo que ya está hecho en los instrumentos. Sí, es un reto porque es otra concepción en cuanto a los arreglos. Finalmente quedó muy bien y el maestro Fuentes en el disco dice que quedó muy contento y él es una persona muy estricta y superseria en lo que hace. Fue complicado porque también nos tuvimos que adaptar a los tonos que ya tenían los instrumentos, a como ya tenían montadas las piezas, y sobre eso hacer los arreglos. Pudimos hacer unos cambios que me permitió hacer el maestro Fuentes en cuanto a las vueltas o algunas introducciones, me dejó hacer algunas cosas, poner un poco el estilo de Voz de Punto.

¿Cómo se dio la colaboración con Rubén Fuentes?

Eso fue lo padre del trabajo porque yo me acuerdo que le había escrito hace mucho, precisamente le había mandado el disco “México a capella” porque tenemos ahí “Qué bonita es mi tierra”, que es de él. Entonces era mi ilusión conocerlo, es mi idolazo de música mexicana, pero no se había logrado. Es una persona a la que no le gusta mucho la cuestión pública, si te fijas, no aparece en público ni da entrevistas ni nada. Sin embargo, le mandé el disco y un buen día me dio la cita porque le había escrito que lo quería conocer, hasta que me recibió, él vive aquí, en la ciudad de México. Le llevé videos de nuestro trabajo, le dije que nos gustaría hacer un disco con él, con el Mariachi Vargas, y le gustó tanto el trabajo que hacemos, que nos dijo sí. Por cierto, esto sorprendió mucho a su ingeniero de audio, quien nos preguntó cómo le habíamos hecho para convencerlo, porque el maestro realmente se portó muy accesible con nosotros. Esa vez me dijo que por qué no pensaba en las piezas que me gustaría tener, pero yo ya iba preparado y le dije ésta y ésta… En realidad llevaba preparada mi lista. Él vio las que estaban montadas en ese momento y de las que ellos tenían los derechos, porque también hay otros arreglos de las que ellos no tienen los derechos. Nos pusimos de acuerdo en qué piezas, me prestó algunas grabaciones de cómo las tenían ellos y sobre eso ya decidió trabajar, luego escuchó cómo iba quedando… Prácticamente me aprobó todo, yo estaba muy contento porque me dejó meter la armonía que yo quería, todo, ¿no? Obviamente cuando acabamos de grabar, lo puse a su consideración y él lo aprobó, le gustó. Afortunadamente quedó muy bien.

Cuéntame más de “Copitas de mezcal”, ¿qué va a encontrar la gente en el disco, qué va a escuchar en la Sala Neza el próximo domingo 13 de mayo?

El disco es la combinación es un híbrido muy original, como te dije, incluye temas a capella y otros con mariachi. En el concierto en la Sala Neza vamos a presentar un poco de toda la historia de lo que es Voz en Punto en lo que a capella se refiere, hay que aprovechar esa sala, que es increíble, ya estuvimos una vez ahí, pero no solos, es la primera vez que estaremos solos como Voz en Punto en concierto. La parte del mariachi probablemente la cantemos en Guadalajara, en el Festival del Mariachi, creo que en septiembre u octubre, al que vienen mariachis de todo el mundo. Al concierto de la Sala Neza lo llamamos “El espectáculo de la voz humana”, porque la gente va a poder escuchar precisamente desde madrigales del siglo XVI, música virreinal mexicana, hasta un danzón y, obviamente, la parte a capella de “Copitas de mezcal”.

¿Es inagotable la veta de la música tradicional mexicana, su pasión por ella?

Sí, es una veta inagotable. México es una potencia en cuanto a música, tú te vas a todo el territorio y tenemos una gran tradición musical, te digo, ¡somos una potencia! Entonces para nosotros, como creadores dentro de la música coral, imagínate llevar toda esa riqueza musical a las voces… Pienso que nunca vamos a acabar, por ejemplo, este año es increíble porque son los cien años de Cri-Cri. Fíjate, qué curioso, acabamos de cantar con el Mariachi Vargas, que es una gran institución de la música popular, y también vamos a cantar en Bellas Artes en el homenaje de los cien años de Cri-Cri con la Sinfónica Nacional. Entonces, aparte de que tenemos una gran riqueza musical como país, nosotros como ensamble tenemos la ventaja y la capacidad de que lo mismo podemos cantar algo muy popular como algo más cultural. Así, acabamos de estar en el Festival Cultural de Zacatecas, donde más de diez mil personas estuvieron en la Plaza de Armas, fue una cosa muy popular, y ahora nuestra intención es presentar algo diferente en la Sala Nezahualcóyotl del Centro Cultural Universitario el domingo 13 de mayo a las seis de la tarde para que vayan todos.

¿Son muy populares y a la vez muy cultos?

Nosotros somos la prueba de que no hay tanta distancia entre ambos géneros, cuando yo hablo de popular y serio no estoy hablando de que un género sea mejor que otro, esto es muy importante entenderlo. Por ejemplo, cuando nosotros comenzamos nos costó mucho trabajo que le dieran valor a lo que hacemos, porque era música mexicana, no porque nuestra calidad vocal fuera mala. Se preguntaban cómo es posible que estén estudiando en la Escuela Nacional de Música y en el Conservatorio y canten el son de “La Negra” o “La negrita cucurumbé”. Esto ha cambiado muchísimo con el tiempo, seguimos igual de terquísimos, aparte no ha importado, porque lo mismo hemos estado en festivales de música antigua, como el de San Luis Potosí, o del siglo XVI con repertorio de la época, que cantamos música virreinal. Hemos grabado ese tipo de música, por ejemplo, tenemos premios del Consejo Internacional de la Música de la UNESCO para nuestra música virreinal de Navidad, que entre comillas la llaman música culta, pero lo mismo tenemos premios para “México a capella”, que es World Music, de los Contemporary Capella Awards, que es totalmente otra cosa. Creo que lo que no hay que confundir o parte de la confusión es lo que se entendía como comercial o popular, que no son lo mismo, puede haber diferentes calidades, pero el fin era venderlo y por lo tanto el valor artístico disminuye. Nuestro fin no es comercial sino es el placer de sentir nuestra cultura. En principio va primero lo artístico. Como te digo, nuestro fin no es sólo comercial, evidentemente nos da gusto que “Copitas de mezcal” haya estado en el top ten en Mixup. Cómo no nos va a dar gusto, además, cada disco nuestro ha logrado lo mismo.

Entonces, ¿ya no es tan difícil como al inicio?

Tengo por ahí un periódico, creo que es de 1994, cuando cantamos en la Sala Ponce de Bellas Artes, salió con el encabezado “Profanan Bellas Artes”. Ahora nos da risa, pero entonces nos dio un poco de coraje; en realidad, lo que no querían era que cantáramos música popular mexicana. Ahora la situación ya cambió totalmente, acabamos de ganar el premio México en Escena, estamos muy contentos porque se reconoce a lo mejor de las artes escénicas, es el premio más importante que da CONACULTA, lo ganamos junto con el Cuarteto Latinoamericano de Cuerdas. Eso se acabó, yo creo que no era mala voluntad de nadie, simplemente era un crecimiento que teníamos que lograr todos, artistas, público y autoridades.

Si empezaron de cero cuando eran estudiantes, ¿cuánto han cambiado sus planes y aspiraciones con todo lo que han logrado hasta ahora?

Ahora que hicimos el último folleto, vimos todos los recortes de periódico y nos dimos cuenta de que a veces no tomas conciencia plena de las cosas, pero cuando ves junto todo el material, por ejemplo para competir en lo de México en Escena, que te piden toda la historia, todos los recortes de prensa, lo veo como algo increíble, que no imaginamos cuando empezamos. Por supuesto que cuando uno empieza en la música siempre tiene la ilusión de hacerla en grande, siempre te estás viendo ante mucho público, es como una fantasía, y ahora que ya es realidad, me parece increíble. Por ejemplo, tenía una primera plana en un periódico alemán, lo veo que ya es un hecho. Recuerdo que aquí en México luchábamos por llegar a los medios, al principio soñábamos que nos entrevistara Cristina Pacheco, y ahora ya nos ha entrevistado cuatro veces en su tan importante programa de televisión, o cuando estuvimos con Brozo, o cuando le cantamos a Carlos Fuentes en Berlín. Es maravilloso tener contacto con esos grandes artistas a los que uno admira y mira de lejos. A Carlos Fuentes le cantamos porque estábamos haciendo una gira en Alemania, dimos un concierto en la Embajada de México y ahí invitaron a los de la Universidad Libre de Berlín, nos oyeron y nos contrataron para la ceremonia de entrega del doctorado Honoris Causa en Filosofía a Fuentes. Allá, en las ceremonias, aparte de los discursos, se dan los laudas musicales, entonces le cantamos y también cenamos con él, es increíble tener ese contacto. Por ejemplo, “Copitas de mezcal” lo patrocinó Sebastián, el principal escultor de México. Entonces cuando vemos que hemos hecho una buena amistad con él y que su fundación nos está apoyando son cosas que no te imaginabas, poder estar con ese tipo de personalidades, o cuando veo todos los países que hemos recorrido o los premios que hemos ganado fuera de México o conocer a The Swingle Singers o a The King’s Singers, que son lo máximo en el mundo en lo que nosotros hacemos…

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Comentarios a esta nota: gregorio.martínez@azteca21.com

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