Home Por la Espiral Imán para la IED
Por la Espiral - May 8, 2007

Imán para la IED

POR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia

-Imán para la IED
-Política pasiva
-Cambio integral

 

 Cada vez más países competidores disputan la Inversión Extranjera Directa (IED) que llevan a cabo las empresas multinacionales, transnacionales y las llamadas translatinas. Por ello,  hacer la diferencia redunda en beneficios en el largo plazo.
 Así como el crecimiento por si sólo no basta para reducir la pobreza, igualmente muchas otras variables requieren no ir en solitario, necesitan  avanzar acompañadas por una decidida voluntad de acción en donde la mano visible, en este caso del gobierno mediante las políticas públicas, pueda contribuir a formar condiciones que derramen beneficios directos al torrente del crecimiento económico.
 La IED no es una variable ajena a las enormes transformaciones suscitadas en  el mundo económico, su especial selectividad en los últimos años, revela de forma sintomática otro campo de prioridades para las grandes empresas que deciden apostarle a  la internacionalización y deslocalización.
 Lejos quedan las ventajas comparativas de los países, muchas intrínsecas a las propias condiciones de la naturaleza, biodiversidad, ecosistema y geografía.
Esas ventajas innatas a las que también hace alusión la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) no bastan por sí mismas para favorecer al crecimiento del país huésped, provocando un eslabón al proceso productivo, por encima de las economías de enclave tradicionalmente ligadas con determinada parte de la IED al aprovecharse de las ventajas naturales de determinado destino. De ello hemos platicado muchas veces, lo vemos en México en las zonas turísticas, polos como Los Cabos, Loreto, Cancún, Playa del Carmen, provocan enclaves.
 A esas ventajas comparativas y competitivas, hay países que de forma muy inteligente están añadiendo nuevos ingredientes para hacer la diferencia ante la cerrada carrera que los países de Europa del Este están provocando, ya de por sí difícil con el polo chino y el hindú. 
 En su más reciente edición sobre “La inversión extranjera en América Latina y el Caribe, 2006”, la CEPAL aborda en específico lo que un pull de países están llevando a la práctica para mantenerse en las preferencias de la IED, tales como Corea, Singapur e Irlanda; entre otros.
 Destaca la creación de un organismo nacional de promoción de inversiones, lo que implica pasar de políticas pasivas a políticas integradoras donde la visión del gobierno es importantísima para permitir el flujo de la IED al torrente del crecimiento interno y volcar los aspectos positivos para el desarrollo.
 La CEPAL analiza que en América Latina y el Caribe se practican políticas pasivas. Yo concuerdo al respecto primordialmente porque no hay sentido, una directriz, para la recepción de la inversión foránea, se identifica a la captación de recursos con prácticas clientelares; ponerle al inversor una carpeta de todo lo que puede dejar de pagar en impuestos; y ofrecerle una legislación laxa en materia ecológica. Casi decirles: “Hey, vengan, que aquí es muy fácil instalarse y contaminar”.
 Sin embargo,  no todas las empresas multinacionales, transnacionales o translatinas persiguen dichos fines, ya no se toman decisiones tan a la ligera, y cada vez se valoran más los indicadores de corrupción, la transparencia gubernamental, la burocracia, el tiempo de instalación de una empresa, la transparencia fiscal, la gestión pública, el clima de negocios.
 ¿Por qué se están construyendo fuertes casos de éxito en la recepción de IED? Básicamente, como lo apunta la CEPAL, gracias a que algunos gobiernos deciden darle una orientación efectiva a la IED, porque se acercan a conocer al inversor potencial; analizar las carencias de infraestructura del entorno y a solicitar a la empresa potencial mejorar los procesos tecnológicos internos, mediante la investigación y el desarrollo, para facilitar un grado de impacto en el país huésped.
A COLACIÓN
 De acuerdo con el informe de la CEPAL,  el año pasado la IED en América Latina y el Caribe siguió recuperándose aunque a un ritmo menor al registrado en 2005.
En 2006, la IED que recibió la región fue por 72 mil 440 millones de dólares, cifra levemente superior a los 71 mil 360 millones de dólares del año inmediato anterior.
En el análisis de los flujos del año pasado, el organismo considera que la región experimenta una situación estable en materia de entrada de inversiones, luego de haber sufrido una caída significativa a comienzos de la presente década.
“Esta situación es, en gran parte, el reflejo de un buen desempeño macroeconómico y de los altos precios de los productos básicos, factores que estimularon el ingreso de IED”.
No obstante, a pesar de esta tendencia positiva, la proporción de la IED mundial que capta América Latina y el Caribe ha vuelto a disminuir por segundo año consecutivo y representa sólo el 8% de la inversión extranjera global, el segundo valor más bajo de los últimos quince años.
Según el informe, esta disminución tiene múltiples razones, entre las cuales se puede mencionar el menor interés en la región que han demostrado las empresas transnacionales y la dificultad de América Latina y el Caribe para competir eficientemente por cierta clase de inversiones, lo que representa un importante desafío para las autoridades latinoamericanas.
Asimismo se  ha observado una mayor diversificación en el origen de la IED y la disminución de las inversiones procedentes de uno de los principales inversionistas de años recientes: España.
Desde 2001 cuando se desató la crisis política de Argentina, con la renuncia del entonces presidente Fernando de la Rúa, y la desembocadura de una crisis económica que llegó hasta implementar el “corralito”, España con importantes posiciones e intereses en el país austral, comenzó a  observar a la región con cierto recelo y a contener su postura de inversor agresivo.
Recientemente el efecto nacionalizador de Chávez en Venezuela y Morales en Bolivia mantiene a los capitales españoles bastante contenidos.
En el informe de la CEPAL, en 2006 los principales países receptores de IED en América Latina fueron: México con 18 mil 940 millones de dólares; Brasil con 18 mil 780 millones;  Chile con 8 mil 050 millones de dólares.
En Centroamérica y el Caribe, destacó Panamá con dos mil 560 millones de dólares;  Costa Rica con mil 400 millones y la República Dominicana con mil 180 millones de dólares.
El año pasado Venezuela tuvo desinversiones por 543 millones de dólares y Bolivia recuperó 237 millones de dólares.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *