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Por la Espiral - May 2, 2007

La meritocracia funciona

POR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia

-La meritocracia funciona
-Servicio Civil de Carrera
-México retrasado en la materia

Cambiar lo que no sirve  cuesta tiempo e implica demasiada voluntad. El funcionamiento de la administración pública en México, como en buena parte de América Latina, fue herencia de las prácticas impuestas por la Corona Española en sus colonias: desde el centro salieron los funcionarios que tendrían como área de acción la Nueva España.
 El concepto de administración estaba ligado con las lealtades y lo mismo aplicaba para los familiares o amigos por no olvidar que también se puso precio a los puestos.
 Esa forma de “hacer la América” fue una herencia que ningún gobierno después de la Independencia logró sacudirse, ni siquiera el México moderno que a pesar del adelgazamiento del Estado instrumentado desde 1986 con el gobierno del presidente Miguel de la Madrid, logró embonar aquello de  “menos gobierno, menos corrupción”.
 Son notables los resabios coloniales. Podemos contrastarlo con la Corona Británica, en  la Compañía de las Indias Orientales, el reto de seleccionar a la gente que iría a la India para encabezar su administración llevó a la Gran Bretaña a decidir una extensión de sí misma mediante la aplicación de un modelo meritocrático donde todos los procesos de ingreso y selección respondieron a la consideración de igualdad y de méritos para el ingreso al sector público,  una carrera permanente, con un trabajo seguro.
 El antecedente de la meritocracia fue la China de los mandarines. Así es que se toma a ambos países de punto de partida para el Servicio Civil de Carrera, una modalidad a la que poco a poco, van sumándose los países de América Latina con varios siglos de retraso, con  mayor énfasis en los últimos veinte años del siglo XX.
 En unos países de la región se avanza con mayor prontitud para permitir que en el sector público se formen funcionarios capaces, despolitizados, servidores de primera categoría que por su grado de eficiencia, conocimiento, desempeño y tiempo podrán ir escalando posiciones. Funcionarios que conocen a fondo las entrañas de su puesto de trabajo, propositivos y no dispuestos a dejarse llevar por la corriente de la burocracia.
 El Servicio Civil de Carrera es útil por el lado de la meritocracia,  además es una forma de vacunar a la administración pública de los amigos, compadres, familiares, intereses y compromisos asumidos por quien en su momento ostenta determinado grado de poder sea   presidente, gobernador o  alcalde.
 De no entenderse la necesidad de crear trabajadores de largo plazo es difícil entonces pretender que la planeación de largo plazo proporcione éxito.
A COLACIÓN
 El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) elaboró  el Índice de Mérito  concebido para  medir la propensión al cambio de la administración pública en América Latina, pasar de la “dedocracia” a la meritocracia mediante el Servicio Civil de Carrera.
 En este indicador México no sale bien librado, lo hacen Chile, Argentina y Costa Rica con los niveles más altos favoreciendo la consistencia de la administración pública no sólo a favor de la eficiencia, sino de la capacidad funcional de sus empleados.
 En columnas anteriores argumentamos que el mundo de la empresa ha experimentado una transformación impactando en la forma interna de su dinámica administrativa, pasando del corte vertical, al transversal hacia la deslocalización, y asumiendo cada vez  mayores riesgos, y  en algunos casos más poder económico que muchos países.
 Eso es el sector privado. El sector público también vive su propia dinámica, ligada al adelgazamiento del Estado, los recursos escasos, la necesidad de optimizarlos y distribuirlos mejor.
 El trazo es de  finanzas lo menos deficitarias  y de ser plausible orbitando en esquemas superavitarios. Se han traslado algunos conceptos de lo privado a lo público, en lo que algunos discernimos, dado que no debe olvidarse la naturaleza de lo privado y la naturaleza de lo público. Concuerdo en que el sector público no debe ser un monstruo de ineficiencia, una aspiradora de recursos, de gasto corriente inútil cuando se requiere el gasto de inversión. Empero, no me parece  que, por afán de buscar el superávit dejen de construirse escuelas, carreteras, vías férreas,  en suma infraestructura para modernizar al país y dejarlo delegado a la iniciativa  privada.
GALIMATÍAS  
 En México existe el Servicio Civil de Carrera “como un sistema integral de desarrollo del capital humano de las administraciones públicas con un triple enfoque”.
 Para los servidores públicos, “permite a través de pruebas de selección modernizadas lograr entrar al sistema o ascender en el mismo mediante listas de elegibles”.
Para las instituciones, “permite lograr el óptimo funcionamiento del sector público y luchar contra la corrupción”.
Para la comunidad, “da continuidad a los planes y programas a favor de la ciudadanía”.
Los principios básicos del Servicio Civil de Carrera son defender los  valores de lealtad, imparcialidad, profesionalismo, eficiencia, responsabilidad, equidad, honestidad y legalidad.
A la fecha se avanza de a poquito descansando la decisión de implementarlo a voluntad de los interesados. Por ejemplo, la Cámara de Senadores adoptó en el 2002 una autorregulación que impulsa el Servicio Civil de Carrera dentro de los funcionarios que trabajan en el Senado y en apoyo a los legisladores.
En enero del año pasado, en Guadalajara, Jalisco se avanzó en la parte referida a la profesionalización de los trabajadores del sector público por medio de la capacitación dentro del Programa Introductorio de tronco común para el personal de carrera. En total abarcó a 187 dependencias municipales.
En Aguascalientes, a nivel gubernamental, el entonces gobernador Felipe González propuso al Congreso del Estado una iniciativa para crear el Servicio Civil de Carrera, misma que el Congreso aprobó en la Ley del Servicio Civil de Carrera para el Estado de Aguascalientes.
 Desconozco cuál sea el grado de avance en  otros estados y municipios del país, creo que están dándose los pasos para la instrumentación de la profesionalización de los trabajadores y servidores públicos.
 Después resta lo más fundamental: llevar a la práctica los buenos propósitos, cumplir realmente con la despolitización del sector público, cortarle el sueldo a tantos miles de “aviadores”, ya saben ustedes, los que están en nómina porque son amigos o parientes de alguien muy importante y que nunca trabajan.  Estoy a favor del Servicio Civil de Carrera porque a la larga es ir sepultando  la corrupción y las prácticas clientelares.

 

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