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Buenas Noticias - April 30, 2007

Otorgarán en Milán doctorado Honoris Causa al Doctor en Ciencias Antonio Lazcano Araujo de la UNAM

Lazcano Araujo, es investigador
nacional III y profesor de la
Facultad de Ciencias
desde hace 30 años
 Foto: Cortesía
educontinua.fciencias.unam.mx

Ciudad de México.- 30 de Abril del 2007.- Por sus contribuciones a la comprensión de los eventos químicos que precedieron al origen de la vida, Antonio Lazcano Araujo, profesor del Departamento de Biología de la Facultad de Ciencias (FC) de la UNAM, recibirá el doctorado Honoris Causa por parte de la Universidad de Milán, Italia.

 

“Es una distinción extraordinaria que me hacen un grupo de colegas interesados en el tema y en eventos que pudieron haber antecedido a la aparición de los primeros seres vivos y, de esta manera, quieren honrar a la Universidad, más que a mí”, destacó el biólogo.

 

De hecho, precisó, para este reconocimiento me propuso gente de la Facultad de Farmacia y Biotecnología de esa casa de estudios italiana. “En ese país tengo relación con gente de las universidades de Roma y de Florencia, y del Instituto de Física Teórica de Trieste de Milán, lo cual ha sido productivo, pues he asistido a multitud de reuniones y escrito diversos artículos”.

 

Desde hace 12 años, señaló, empecé a ir a la Universidad de Milán a dar conferencias, y con el doctor Stefano Colonna y su grupo de colaboradores hemos estudiado la forma de reconstruir la tierra primitiva, es decir, hemos buscado entender los elementos químicos que hubo en ella, para saber por qué estamos hechos de aminoácidos L y de azúcares D.

 

Asimismo, refirió, hemos preparado un par de artículos sobre filosofía y problemas históricos de la biología, relacionados con el origen de la vida.

 

Con Pierre Luigi Luisi, catedrático de la Universidad de Roma, he tratado cuestiones como la definición de los seres vivos y la aplicación de categorías darwinistas para determinar qué entendemos por este referente, indicó.

 

Con Renato Fani, agregó, de la Universidad de Florencia, he trabajado en la evolución de las rutas metabólicas, sobre todo de la histidina, que es un aminoácido peculiar, y tenemos prácticamente resuelto el problema de cómo se originó la ruta, como evolucionó, por qué algunos organismos no la tenemos, entre otras cuestiones.

 

He tenido la suerte de colaborar con gente distinguida como Joan Oró, Oparin y Stanley Miller, gente generosa que me aceptó más que como alumno, como colega. Así, pudimos entender, en grupos que ellos coordinaban y en los cuales participé, cómo se sintetizan los aminoácidos, componentes de los ácidos nucleicos, aclaró.

 

Creo que el preguntarme cuál es el origen de la vida es una constante que además tiene implicaciones directas, porque aunque una persona  no sea biólogo, está vivo y rodeado de un mundo vital, y entonces, de manera natural, le interesa saber cómo fue que surgimos y cómo fue que floreció el entorno, aseveró.

 

En México, recalcó, el medio es extraordinariamente receptivo para este tipo de estudios; de hecho, nunca he visto ningún rechazo a nivel docente, institucional o político a estos trabajos, y la mejor prueba es la enorme cantidad de colegas que abordan la evolución biológica en distintos puntos del país.

 

Esta labor es de primera línea y eso se ve reflejado en la aceptación de la producción científica en publicaciones internacionales, en las invitaciones a congresos; de hecho, la Sociedad Internacional para el Estudio del Origen de la Vida está aquí y soy su presidente electo, subrayó.

 

Mencionó que en los últimos años sus esfuerzos se han concentrado en tratar de entender cómo podemos usar los distintos registros moleculares, leer el DNA, a las proteínas, como crónicas de la evolución molecular, para comprender cómo fueron las etapas tempranas de la evolución biológica.

 

Probablemente en este ámbito es donde, junto con mi grupo de trabajo, hemos tenido mayor reconocimiento por parte de la comunidad científica, enfatizó el doctor en Ciencias.

 

Lazcano Araujo, investigador nacional III y profesor de la FC desde hace 30 años, consideró que en México no debe desvincularse la investigación ni de la docencia ni de la divulgación. En ese sentido, los alumnos de la UNAM tienen la ventaja de contar con maestros que también generan conocimiento en las fronteras de este campo.

 

A nivel profesional, este doctorado Honoris Causa es el reconocimiento al esfuerzo sostenido, más que a los resultados concretos, porque creo que en ciencia uno es parte de una comunidad enorme, donde las cosas se construyen bajo la guía de grandes maestros como Oparin o Millar, puntualizó.

 

Como universitario es una confirmación de la calidad del trabajo que se hace en la UNAM, concluyó.

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