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Por la Espiral - April 23, 2007

Marx, el incomprendido

POR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia

-Marx, el incomprendido
-Chávez retórica superflua
-La construcción del dogma

 Hugo Chávez, presidente de Venezuela, pretende reinventar al socialismo en el siglo XXI, haciendo un experimento “frankestein” basado en la enseñanza del marxismo de forma obligatoria, tanto en el sector público, como en el privado.
 El ensayo chavista está haciendo de Venezuela una compleja amalgama donde su presidente aplica aquello de “el Estado soy yo” y se sienta, además, por encima de las fuerzas del mercado manipulándolas peligrosamente en ambas vías, por el lado de la oferta y de la demanda; haciendo una intervención de empresas privadas -la mayoría extranjeras-, y chantajeando a al sector privado para que demuestre su buena voluntad en apoyo al gobierno.
 La fuerza de Chávez proviene de su grupo armado, otra elite privilegiada a la que se han dado cesiones y concesiones, además de puestos en el poder.
Las reformas constitucionales para otorgar amplios poderes y una constante de consecutivas reelecciones anticipan lo que el propio gobernante ha venido anunciando: “Quedarse en el poder por lo menos hasta el 2025”, si es que no sigue la fórmula de la eternidad o hasta que la enfermedad o la muerte lo separe del cargo como sucede con Fidel Castro, en Cuba.
 En tiempos y en condiciones geopolíticas distintas, la Cuba de Castro en la Guerra Fría encontró una razón de ser en el equilibrio de los contrapesos, fue por mucho tiempo el grito catártico de los latinoamericanos aplastados por regimenes impuestos y prohijados desde Washington que, ante el peligro de la extensión del comunismo en América Latina, se decantó por las dictaduras de cuya incubadora salió Augusto Pinochet, en Chile.
 Décadas después el presidente Castro se ha quedado sin aliados, sin Guerra Fría, sin una URSS y PCUS al que venderle los favores, sin aliados significativos en América Latina y cuesta ya mucho trabajo creerles todo el cuento a los cubanos de que están así por culpa del embargo estadounidense. Ha sido demasiado vivir de la ociosidad y de explotar la imagen del Che Guevara.
Lo que hay en Cuba no puede llamarse economía es otro “frankestein” donde el Estado es Fidel, su familia y amigos y donde sobre del mercado también pesan los intereses del mandamás.
A COLACIÓN
 Tiempos políticos distintos, contexto internacional diferente, se observa en América Latina, una democracia meta constitucional con la manipulación de la  vox populi lo mismo en Centroamérica que en América del Sur. Significativamente, desde mi punto de vista, la Casa Blanca no parece contrariada por ello, más bien analiza cómo sacarle provecho a la presencia de un Correa, Chávez, Morales, Ortega, en tanto que los europeos reaccionan con tiento para mirar de nuevo a la región para sus inversiones (hay una especie de pánico contenido hacia los movimientos políticos en América Latina).
 Lo he dicho, son muy sintomáticas las relaciones Caracas-Washington, la mezcla de la conveniencia por encima de las simpatías políticas e ideológicas.
 En esta relación oportuna,  Chávez ha salido ganando y cada vez más fortalecido en la esfera política interna, con los nuevos aliados internacionales y en términos económicos, los altos precios del petróleo en el mercado externo han podido darle movimiento a la base clientelar y a los subsidios que permiten mantener al vulgo apoyando a la causa chavista.
 En tiempos de vacas gordas no se piensa en el ahorro ni en la inversión estratégica, a caso surgen las ínfulas para regalar petróleo o abaratarlo a fin de sumar más países amigos, cercanos, que ven en la empatía la forma de obtener el suministro del energético. Esa fue una táctica que utilizó México también en la región con países del Caribe y Centroamérica en la década de los setenta y ochenta. Con el presidente Ernesto Zedillo se cortaron los intercambios preferenciales y México cayó de gracia.  Por ejemplo, a Cuba por muchos años se le dio petróleo en forma de trueque  y también se le vendió a precio preferencial. Cuando se dejó de hacerlo entonces el gobierno mexicano fue acusado de hijo del neoliberalismo, hermano incondicional de Estados Unidos.
SERPIENTES Y ESCALERAS
El presidente Chávez ha roto con los acuerdos básicos que sostienen la democracia y se encamina ahora al adoctrinamiento, siendo los dogmas los cánceres que de uno y otro lado debemos condenar y evitar. Y es que es malo tomarse el credo de que el mercado lo corrige todo, lo puede todo; y es malo igual exacerbar el odio hacia los dueños de los medios de producción, culpar al capitalismo, rescatar el discurso de los desposeídos  e incluso odiar hasta a los pequeños burgueses ubicados en la clase media.
Aquí es importante hacer notar el rol que juegan diversos elementos del Estado, primero en general en América Latina, de acuerdo con Latinobarómetro en 1996 la población en la región mantenía un alto índice de confianza hacia la Iglesia (76%); luego a la Televisión (50%); después a las Fuerzas Armadas (41%). Son tres grandes instrumentos del Estado cuando el desencanto hacia los políticos y los partidos políticos va en detrimento.
Una década después, en 2006, Latinobarómetro presenta la misma medición señalando  la confianza hacia las instituciones de la siguiente manera: con la Iglesia (71%); la Televisión (64%); y las Fuerzas Armadas (44%).
En Venezuela, el chavismo está recargado principalmente en la penetración  de la televisión, en general de los medios de comunicación y en el uso de las fuerzas armadas.
Ahora bien, el canal de los medios de comunicación junto con el de la educación serán utilizados para la enseñanza del marxismo en empresas y cuarteles, lo mismo para el sector público que el privado, serán 4 horas semanales
 Le llaman “formación socialista de carácter obligatorio” y comenzará con los estudios del filósofo alemán Karl Marx. Es una pena que un trabajo tan enriquecedor como el de Marx, al que muchos economistas estudiamos, sea utilizado de columna vertebral para la justificación de gobiernos socialistas y de todos sus excesos. Yo no creo que Marx esté muy contento de la  deformación que, desde Lenin, se le dio a una teoría crítica, pero a la vez constructiva para entender de qué base surgen las desigualdades entre los que trabajan y producen y los que  son dueños de los medios de producción. Además de las aportaciones a la teoría del valor, se abonó en un terreno muy fértil para el conocimiento filosófico, económico, social y político. Yo que no soy de izquierda, me atrevo a decir, que es una pena la edificación dogmática del pensamiento de Marx, y su utilización para servir causas de ambiciones personales de poder.

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