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Por la Espiral - April 17, 2007

Wolfowitz, el controversial

POR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia

-Wolfowitz, el controversial
-Reunión de primavera BM y FMI
-Que hay menos pobres en el mundo

 Primero los calcetines con hoyos ocuparon los estelares en una visita oficial a Turquía donde la costumbre marca descalzarse dentro de una Mezquita, luego fue el abuso de poder para, desde el máximo puesto, permitirle a su novia -funcionaria del mismo organismo-, casi duplicarse el sueldo.  El caso es que Paul Wolfowitz enfrenta a varias asociaciones de empleados del Banco Mundial, el organismo que él encabeza, pidiendo  su dimisión.
 La pasada reunión de primavera del Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) tuvo nuevos ingredientes ajenos a los de la ortodoxia que evalúa año con año si el llamado mundo menos desarrollado está llevando a cabo las reformas asesoradas desde los organismos internacionales. En esta ocasión fue precisamente a Wolfowitz, presidente del BM, a quien se dedicaron las críticas, los reflectores y los editoriales: unos, para   adelantar una salida inminente; otros, para anunciar que siempre no se va uno de los hombres favoritos del clan Bush.
 Fue el 31 de marzo del 2005 cuando Wolfowitz fue “elegido de forma unánime” como décimo presidente del Grupo del Banco Mundial por el directorio Ejecutivo de la institución, una recomendación que trajo el sello directo de la Casa Blanca, del presidente George Walker Bush, para recomendar a unos de los funcionarios más fieles, que primero sirvió a George Herbert Bush en su calidad de presidente y luego al hijo.
 A sus casi 64 años de edad, próximos a cumplir el 22 de diciembre, Wolfowitz posee una larga carrera como funcionario público. En 1989, el presidente George Herbert  Bush lo nombró subsecretario de Defensa para Políticas, donde participó en la planificación de la primera asonada bélica contra Irak, cuando el entonces presidente Saddam Hussein, decidió invadir Kuwait. 
Después, como subsecretario de Defensa bajo el gobierno del Presidente George Walker Bush, entre 2001 y 2005, Wolfowitz se dedicó a la formulación de políticas en respuesta a los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2001.
 Con su experiencia de 1991, de las acciones contra Hussein, este funcionario formó parte del grupo que decidió la invasión de Irak y el derrocamiento del presidente iraquí.
 Tras la conclusión de lo que Washington considera como una operación exitosa con algunos daños colaterales, Wolfowitz pasó a presidir un organismo internacional con una relevancia creciente para el mundo con desarrollo desigual que, desde hace años busca alejarse de los créditos del FMI, ante las necesidades de resolver los pendientes de la deuda externa y que ante la memoria histórica de lo que es el FMI, las cartas de intención, las renegociaciones de la deuda y  los bonos Brady, es mejor visto orientar la búsqueda de apoyo entre organismos como el BM o el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
A COLACIÓN
 Se trata de un tablero con fichas moviéndose para lograr determinados fines. La presencia de Wolfowitz al frente del BM no es fortuita como tampoco lo es la tradición de que un alto rango estadounidense pase  a encabezar a dicho organismo.
 Los programas que lleva a cabo el BM, además de la gobernabilidad, desenvuelven otra serie de reformas a través de financiamientos objetivos que logran permear por ejemplo en países como Afganistán, Pakistán, Irak, etcétera. Es la política de siempre  la de “la zanahoria y el palo”, nada más que llevada a cabo a la inversa: primero las amenazas, luego las sanciones comerciales vía la ONU; tras lo cual la  aceleración del empobrecimiento interno; luego bombardean, y finalmente, para disfrazar la paliza, aparece la zanahoria por medio del  “apoyo financiero” del Banco Mundial con dos mecanismos: 1) Los préstamos para proyectos de inversión, un rubro explícito es la reconstrucción de posguerra; y la reintegración de los soldados al medio de producción y de la gente en conflicto. 2) Los préstamos para políticas de desarrollo, en forma de rápidos desembolsos para asegurar la gobernabilidad, facilitar una expedita transición del sector financiero mediante reformas estructurales. 3) La canalización de donaciones vía el Banco Mundial.
GALIMATÍAS
 Wolfowitz no se va, se queda. Con todo y lo tenso que fue la pasada reunión de fin de semana del encuentro entre los equipos de trabajo del BM y el FMI, el español Rodrigo Rato, director del FMI, ha penas logró salir del paso de las preguntas de la prensa al respecto de la posición ética de Wolfowitz en el aumento de sueldo de  Shaha Ali Riza, novia del funcionario estadounidense.
 Pero, ¿Qué es lo sustancial de la reunión de primavera  del BM-FMI? Que sin explicar razones específicas, el BM anunció que en los primeros cuatro años del siglo XXI, las tasas mundiales de  pobreza continuaron disminuyendo, de acuerdo con el informe sobre Indicadores del Desarrollo Mundial (World Development Indicators 2007).
 El BM estima que la  proporción de personas que viven con menos de un dólar al día descendió a 18.4% en 2004, lo que significa que habría una cifra estimada de 985 millones de personas en situación de pobreza extrema. En 1990, éstas sumaban mil 250 millones
El organismo afirma que están “descendiendo también las tasas de pobreza de dos dólares diarios”, pero se estima que en 2004 había dos mil 600 millones de personas, casi la mitad de la población del mundo en desarrollo, que vivían por debajo de ese umbral.
El BM proporciona explicaciones relacionadas a una sola variable, un punto de desmerecimiento dado que está demostrado que el crecimiento por si sólo no puede reducir la pobreza y provocar un cambio generacional si no va acompañado de reformas fiscales distributivas y no progresivas; de mejores niveles de educación, salud, acceso a la vivienda; de mejoría salarial con seguridad social.  La gente no sale de la pobreza por generación espontánea, debemos considerar la gran movilización de los flujos humanos, los  desplazamientos, corrientes migratorias, de Sur a Norte del territorio global; y el enorme poder de las remesas que están llegando de Norte a Sur. Desde que inició el siglo XXI, al movimiento de las mercancías se ha añadido con gran celeridad el movimiento de capital humano, de mano de obra, provocando un desplazamiento de ciertos grupos de un decil de pobreza a otro.  Pero ello no es gracias a un éxito rimbombante en los países con desarrollo desigual por reducir la brecha de la desigualdad por medio del coeficiente de GNI. Veámoslo en el caso de México, ¿o usted ha mejorado su nivel de riqueza desde que comenzó el sexenio del presidente Felipe Calderón?.
Me parecen muy mañosas las explicaciones del Banco Mundial.

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