Home Cine “Partes usadas”, una cinta mexicana sobre la amistad y la violencia
Cine - March 27, 2007

“Partes usadas”, una cinta mexicana sobre la amistad y la violencia

Una escena de la cinta que parece
justificar el robo por necesidad
Foto: Cortesía FICG

Por Benjamín Solís 
Reportero Azteca 21 

Guadalajara, Jalisco. 27 de marzo de 2007. En el marco de las actividades del XXII Festival Internacional de Cine en Guadalajara, se presentó en el Teatro Diana de esta ciudad la cinta mexicana “Partes usadas”, del director Aarón Fernández. Ésta es una historia sobre la amistad y la violencia que viven dos adolescentes de los barrios marginados de la ciudad de México, donde puede resultar fácil y tentador hacerse de dinero rápido mediante la delincuencia.

En este caso, el robo y tráfico de autopartes nos transporta a un mundo subterráneo y duro donde la deshumanización es un afluente constante por quienes participan en él.  El protagonista principal es Iván, un chico de 14 años quien vive con su tío Jaime, un comerciante de refacciones usadas, que se dedica a explotarlo enseñándole la vida dura de ladrón de autopartes.

Iván, casi un niño, no es un delincuente consumado, pues aún conserva varios rasgos de un joven típico de su edad: le gusta divertirse, jugar y hasta cierto punto guarda un rasgo de inocencia y bondad; su sueño es hacerse de dinero para irse con su tío a Estados Unidos y una vez allá trabajar para comprarse el coche de su vida. Sin embargo, los servicios del pollero son demasiado caros y hay que seguir robando para conseguir el ansiado viaje, por lo que no hay mayor opción que arriesgarse todos los días. 

 En este ir y venir de una vida de ladrón y de adolescente acompaña a Iván su fiel mancuerna Efraín, otro chico al que lo mueve más el deseo de la aventura y la camaradería, que el de robar, sin embargo, está dispuesto a introducirse a ese mundo terrible del robo y los traficantes con tal de acompañar a su amigo.

La cinta transcurre en este marco esencial, sin caer en dramatismos fortuitos o televisados del final feliz. El director sabe sostener en toda la película un balance verosímil entre el juego de valores, pues aunque la violencia envuelve a la historia, hay signos de lealtad, amistad, ayuda e incluso amor.  Ante la ausencia total de oportunidades y de expectativa de vida  sólo queda conseguir rápido lo que se quiera sin importar el camino para conseguirlo, la lumpenización de dos jovencitos que prácticamente son devorados por los ladrones profesionales, la fidelidad y amistad entre amigos, el deseo de proteger a la familia, como es el caso de Efraín que quiere llevar dinero a casa para ayudar a su mamá, aunque sea mediante el robo.

También resulta de digna apreciación los escenarios, diálogos y actuaciones que sustentan la historia; el realizador nos sumerge a un mundo de los muchos mundos del México impío y profundo de la violencia.  Comentarios a esta nota: benjamin.solis@azteca21.com

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *