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Arte y Cultura - March 26, 2007

“Cien Años de Soledad” es como una crónica exaltante y triste, una prosa sin desmayo: Carlos Fuentes

El colombiano es alabado
ampliamente por varios escritores
 Foto: Internet

Cartagena de Indias, Colombia.- 26 de Marzo del 2007.- Como una crónica "exaltante y triste", una prosa "sin desmayo", y una imaginación "liberadora" define "Cien Años de Soledad" el escritor Carlos Fuentes en uno de los prólogos de la edición popular de esta obra de Gabriel García Márquez, cuyo primer ejemplar recibirá el autor en el homenaje que hoy se le rinde.

El texto, revisado por el propio escritor, cuenta además con estudios de Mario Vargas Llosa, quien dice de la obra que es "una novela total", y de Álvaro Mutis y Claudio Guillén, entre otros.

La edición popular, que aparece cuarenta años después de que esta obra se publicara por vez primera, ha sido preparada por las 22 Academias de la Lengua de los países hispanohablantes.

Un claro precedente de esta edición fue la que se hizo en 2005 del Quijote, al cumplirse el IV centenario de la publicación de la gran obra cervantina.

Para preparar el acercamiento a "Cien años de soledad", la edición está acompañada de una breve semblanza escrita por el autor colombiano Alvaro Mutis, quien conoció hace 42 años al Premio Nobel colombiano en Cartagena de Indias.

Revela dos "rasgos definitorios" del carácter de García Márquez: su "devoción sin límites" por las letras, que califica de "desorbitada, febril, insistente, insomne entrega a las secretas maravillas de la madurez escrita", y una "madurez varonil".

Mutis afirma que a menudo ha pensado que García Márquez "nació ya maduro, viejo no, nunca lo ha sido ni creo que lo será ya", porque, afirma, "tiene un aura de intemporalidad que lo asemeja a sus personajes".

Además, el autor de "Maqroll el gaviero" indica que otra de las constantes en la vida de García Márquez es su "indulgencia inteligente para todos sus semejantes" y un "sentido de vigilante servicio en la amistad".

Piensa que "El coronel no tiene quien le escriba" es la obra del Premio Nobel "más acabada y perfecta", aunque revela que no puede leer "Cien años de soledad" sin "cierto sordo pánico".

Mutis fue precisamente quien hizo de maestro de ceremonia en las presentaciones de García Márquez y Carlos Fuentes en México, en 1962.

Fuentes considera en su introducción que el universo creador de García Márquez surge en "La hojarasca" y recuerda que publicó en la "Revista Mexicana de Literatura" cuentos del autor de "El otoño del patriarca", de los que dice: "cada uno más maravilloso que el anterior, porque cada uno contenía al anterior y anunciaba el siguiente".

Carlos Fuentes recuerda uno de lo viajes que llevó a cabo con García Márquez, en el que dice: "se transformó. Lo miré y me asusté", y continúa "sin saberlo, yo había asistido al nacimiento de Cien años de soledad -ese instante de gracia, de iluminación, de acceso espiritual, en que todas las cosas del mundo se ordenan espiritual e intelectualmente y nos ordenan: Aquí estoy. Así soy. Ahora escríbeme".

Recuerda Fuentes que "Gabo" le envío el manuscrito de "Cien años de soledad" y al acabar de leerlo escribió a Julio Cortázar entusiasmado, a quien cuenta que se trata de "una crónica exaltante y triste, una prosa sin desmayo, una imaginación liberadora".

"Un día, querido Julio, me hablaste de la novela como mutación. Eso es 'Cien años de soledad': una generación y una regeneración infinita de las figuras que nos propone el autor, mago iniciático de un exorcismo sin fin".

Además, la edición cuenta con un análisis de Mario Vargas Llosa, extracto de su obra ya publicada "Historia de un deicidio", en el que asegura que lo que hace "Cien años de soledad" con los cuentos y novelas precedentes es "reducirlos a la condición de anuncios, de partes de una totalidad".

Se trata, asegura, de "una novela total, en la línea de esas creaciones demencialmente ambiciosas que compiten con la realidad real de igual a igual, enfrentándole una imagen de una vitalidad, vastedad y complejidad cualitativamente equivalentes".

Para Vargas Llosa, "Cien años de soledad" es uno de los raros casos de "obra literaria mayor contemporánea" que todos pueden entender y gozar.

La edición que hoy aparece, publicada por Alfaguara, cuenta con un estudio del director de la Real Academia Española, Víctor García de la Concha, quien recuerda que la inspiración surgió a partir de un viaje del escritor con su madre a Aracataca, donde había vivido una "infancia paradisíaca".

Pero el encuentro, indica García de la Concha, "con la realidad de Aracataca le hizo sentir como falso lo que, al hilo de los recuerdos, iba escribiendo sobre una pauta realista, y le abrió los ojos a una realidad nueva".

Y, añade, cuando tras quince años de trabajo se halla el Premio Nobel "al borde del desencanto", una nueva iluminación "le hace intuirla", y eso ocurrió yendo en automóvil de Ciudad de México a Acapulco.

"No sólo lo vio como en una película. Tenía claras la estructura de la narración y el modo de contar, sentía el tono y disponía del lenguaje. A partir de ahí la escritura fluyó, laboriosa pero fácil, en "Cien años de soledad".

Por último, se ofrece al lector un texto del fallecido Claudio Guillén sobre la obra cumbre de García Márquez, que define como "narración de narraciones".

Señala que en este texto el predominio del relato es "total e indiscutible" y considera que la fundación de Macondo "origina lo que se narra luego, es decir, la invención del relato mismo y la paulatina introducción de la extraordinaria prolijidad de lo real".   (Agencias)

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