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Por la Espiral - March 21, 2007

China sepulta el comunismo

POR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia

-China sepulta el comunismo
-Reformas económicas
-Con pinzas, las políticas

 

 En las memorias escritas por Mijail Gorbachov deja dudas por despejar de, hasta dónde, surgieron verdaderos pactos  y compromisos con la amalgama formada por Ronald Reagan, Margaret Thatcher y el Papa Juan Pablo II, para modificar el mapa de Europa del Este.
 Además del Muro de Berlín se desmoronó el contrapeso mundial, cayó “la cortina de hierro” y la URSS sucumbió como resultado de pésimas reformas económicas y políticas impulsadas por Gorbachov, estrategias  en las que pesan las incógnitas de si el resultado fue deliberado o verdaderamente incontrolable ante  las circunstancias.
 Los pasos fueron precipitados. La reforma económica denominada Perestroika fue acompañada de una mayor apertura del Estado soviético hacia los medios de comunicación bajo la Glásnost, empero una y otra fracasaron, a tal punto que el colapso de la potencia comunista reveló lo que desde el fondo se escondía: una economía aquejada por muchos males, la burocracia, la carga de la centralización, la corrupción en la planificación y el estancamiento de la productividad.
 La Perestroika no logró el objetivo de darle al socialismo un grado de libertad económica.
 La historia no recoge del todo si la URSS no aguantó el tránsito o si hubo acuerdos pactados, alianzas externas. Dejemos un poco el velo del misterio, aunque a través de él se puede mirar al ex primer ministro Gorbachov anunciando hamburguesas McDonald´s y promocionando la sucursal de la transnacional en la Plaza Roja de Moscú.
 Tras el marasmo,  los capitalistas alzaron las manos para vitorear el final del socialismo, la muerte del comunismo, como si al norte de Rusia, China fuera un fantasma en el mapa con sus más de mil millones de habitantes socialistas, rojos y comunistas.
 La política de Estados Unidos altamente manipuladora ha tratado a China con pinzas, con el gran dragón se anda con tientos al momento de mencionar al socialismo; de criticar la competencia desleal de los productos chinos; de pasar saliva para aceptar a China en la Organización Mundial del Comercio (OMC) y de hacer caso omiso cuando Washington habla del impulso básico a la democracia volteando la cara al otro lado para no meterse con la dictadura del Partido Comunista.
 Y es que efectivamente cayó la cortina de hierro pero con ello no murió el socialismo al tener fundamentalmente en China un gran reducto de peso mundial.
 Empero,  poco a poco, tras las desastrosas reformas de la URSS, el Partido Comunista en la República Popular China llevó a cabo una serie de reformas pautadas para permitir una mayor inserción de la economía china en la globalización una patente por natura capitalista. El dilema era que las reformas económicas no ocasionaran un desastre en lo político y surgieran  profundas escisiones.
 A la fecha, el avance fundamental de las reformas  en lo económico es exitoso: desde 1992 revirtió el déficit comercial volcándose en las exportaciones, más que en las importaciones; se crearon zonas especiales económicas para adquirir conceptos de rentabilidad de corte capitalista; se trabaja en un proceso de doble sentido en la parte comercial permitiendo que  las empresas extranjeras, multinacionales y transnacionales, inviertan  en el país aprovechando la mano de obra; en sentido contrario, el  gobierno impulsa la presencia de multinacionales chinas en el extranjero. En 2006, las inversiones chinas en el extranjero pasaron del lugar 17 al 13  en el ranking mundial con un valor de 16 mil 100 millones de dólares y cerrando contratos por un valor de 30 mil millones de dólares.
 El gobierno chino mandó el año pasado a  351 mil personas a trabajar en otros países, lo que supuso unas ganancias de 5 mil 370 millones de dólares.
 Las reformas económicas dependen del Partido Comunista es sobre de lo que más se trabaja, dejando de lado las reformas políticas a favor de un sistema pluripartidista, de mayor representación, y de permitir que la democracia busque alternativas distintas a las del poder dictatorial del PC.
A COLACIÓN
 Hasta el momento  China se catapulta  a casi todos los sitios estelares al fungir como el gran socio comercial de la Unión Europea; el primero de Estados Unidos tras desplazar a Canadá y México; ser el país que mayor atractivo tiene junto con la India para la inversión extranjera directa; lograr año con año el mayor crecimiento económico del mundo;  y contar con un sistema educativo planificado y tecnificado, con una férrea disciplina que fomenta excelentes trabajadores productivos a bajo coste.
Desde hace seis años, la enseñanza del inglés es obligatoria para permitir que la población esté a la altura de los escenarios previstos con China a  la cabeza del turismo global, el  primer destino receptor de millones de turistas al año después del 2015. Se preparan para ello en el idioma, también en modificar determinados usos y costumbres, por ejemplo, eliminar  la manía de  escupir o regurgitar a cada momento; cambiar  los menús al inglés; sancionar a la gente que salga con pijama a la calle; etcétera.
GALIMATÍAS 
 Es histórico. El pasado fin de semana China dejó en definitiva al socialismo. En los periódicos en Occidente y Oriente destacaron: “China se despide del comunismo”.
 El  Partido Comunista  aprobó la propiedad privada, pasar de los recursos de forma comunitaria, a la posesión personal, la esencia misma del capitalismo que por instinto empuja a la competencia, a la superación, a la codicia de los bienes.
 China sucumbió ante el capitalismo decidiendo sepultar el sistema social, uno en el que no existe la propiedad privada dado que la sociedad en su conjunto es dueña de las fuerzas productivas.
 Desde las reformas económicas de Deng Xiaoping, hasta la decisión del Partido Comunista de aceptar la propiedad privada, se cierra un primer ciclo de transformaciones para la economía china e inaugura una nueva etapa para cientos de actividades en las que el gobierno intervenía haciendo un mar de burocracia, como para aceptar o denegar solicitudes de sus ciudadanos para comprar una bicicleta o conceder un bono para hacerlo. Ahora, la persona  que tenga dinero irá a una tienda propiedad de un particular y comprará, la o las bicicletas que quiera, si decide hacerlo para uso personal o quizá negociar con éstas.
 Se avizoran actividades que detonarán fuertemente como la propiedad privada en  los bienes raíces, en la construcción de edificios y viviendas; en franquicias de multinacionales y de agencias automotrices.
 China está haciendo historia mirando al futuro. 

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