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Por la Espiral - March 15, 2007

El emporio Slim

POR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia

-El emporio Slim
-Más dinero por segundo
-Energía, segunda plataforma

 La globalización del siglo XXI es el tiempo de las multinacionales, transnacionales y del poder de tecno-estructuras individuales, personificadas en hombres y mujeres, por un  liderazgo basado en una fortuna que cuantifica  y supera con creces al Producto Interno Bruto (PIB) de  múltiples países.
 Es relevante esta marcha del capitalismo que pone en crisis al Estado-nación al exigirle una reducción en la esfera de sus potestades y atribuciones en todos los ámbitos.
Los Estados-nación, en su  dinámica reciben presiones de multinacionales, transnacionales y de tecno-estructuras individuales ante el enorme poderío económico, ejerciendo a su vez de  picaporte, para continuar favoreciendo la solidificación de una enorme  montaña de fortuna.
 Se observa por todo el mundo a multinacionales y transnacionales utilizando al Estado-nación de plataforma para sus fines mediante la intervención del gobierno en determinada licitación; acuerdo de negociación de compra; gestión con otros gobernantes para favorecer ventas, asociaciones y fusiones entre particulares de un  mismo ramo industrial o de servicios; o  de plano, para buscar el paraguas protector del Estado a fin de evitar todo tipo de competencia externa para no menguar las ganancias.
 Igual, en la esfera internacional, el amasamiento de fortunas crea casos que trascienden las fronteras provocando una transnacionalización del liderazgo personal convirtiéndose en ponente de gran relevancia  para exponer el cómo se gana  en la globalización; e incluso convertirse en un personaje cuyas recomendaciones y fórmulas económicas puedan ser adoptadas por personas y países atrapados en la necesidad de lograr el éxito.
 Después de la generación de hombres y mujeres que lideraron grandes fortunas como resultado de la Segunda Revolución Industrial con nombres como Henry Ford y su aportación a la producción en masa; tras la crisis de 1929, la primera y la segunda guerra mundial, poco a poco, se han incorporado nuevos ejemplos de éxito empresarial, desconocidos que aparentemente, de la noche a la mañana, saltaron a la fama y a la danza de los millones. Dinero llama dinero.
 El cambio de ese mundo del siglo XX marcado por las investigaciones e innovaciones tecnológicas en la industria automotriz y asido de la mano por las industrias petroleras británicas, estadounidense y sauditas, comenzó a cambiar lentamente desde inicio de los ochenta hacia un mundo que anticipaba sorpresas y buenos negocios en: sistemas, redes y  telecomunicaciones.
 Más que sorpresas sucedió una revolución total: el mundo ha dado un giro de la mano de un ordenador, un GPS, el Internet y la comunicación se vive sin horario, ni fronteras.
 De esta generación, William Henry Gates es la estrella, mejor conocido  como Billy Gates, un empresario estadounidense nacido en 1955, con buena educación escolar, generación Harvard de 1973-1977, fascinado por el mundo de la informática en el que desde muy joven  trabajó con sus amigos en un pequeño taller en la elaboración de programas de administración.
 Hoy en día  este hombre lleva desde 1986 siendo el más rico del mundo con Microsoft, la empresa que él creó, junto con su amigo Paul Allen, quienes en un principio tenían contratados a 16 empleados.
 Gates, en el ranking del 2007, según Forbes, ocupa nuevamente el primer lugar con 56 mil millones de dólares.
A COLACIÓN
 En la lista de Forbes, el segundo sitio es para Warren Buffet con 52 mil millones de dólares; y por segundo año consecutivo, el empresario mexicano Carlos Slim Helú se ubica en tercer lugar con 49 mil millones de dólares.
 La tenacidad de Slim y de su equipo asesor es tal, que es el hombre en el mundo que más dinero gana cada segundo, valorado en 610.85 dólares.
 De las personalidades empresariales, el magnate fue el único que el año pasado incrementó sus ganancias con una velocidad que su fortuna creció en 19 mil millones de dólares, para subir hasta los 49 mil millones de dólares.
 La  noticia de la multiplicación del dinero de Slim ha tenido tal repercusión que Forbes prepara un especial analizando la carrera fulgurante del empresario, sus hits, aciertos, la forma de penetración en América Latina, la búsqueda de alianzas, la manera de evadir o sortear las presiones desde Estados Unidos al señalarle como monopolio en México, y recibir presiones de uno y otro presidente para favorecer la apertura del sector en el país.
 Gates, en comparación con Slim, creó de la nada una empresa basada en la inventiva, conocimiento y creatividad de lo que más le gusta hacer que es la creación de software; Gates le dio vida a Microsoft y concibió un producto necesario, no imprescindible, ni único, pero si necesario para estar en el mundo del ordenador y del Internet.
 Las aportaciones de Gates al campo de la economía y la administración basadas en el enfoque vertical permiten reducir los costos, acelerar el tiempo de toma de decisiones e inclinarse a favor del gasto en marketing y publicidad.
A COLACIÓN
 Por su parte, Carlos Slim Helú, nació el 28 de enero de 1940, en la ciudad de México;  estudió ingeniería civil en la UNAM. Si bien desde joven se dedicó al ahorro y a buscar el camino empresarial probando con los bienes raíces, la verdad es que yo como analista la primera vez que escuché de él fue  cuando obtuvo la licitación a su favor para comprar Teléfonos de México, en 1990 durante el sexenio del presidente Carlos Salinas de Gortari.
 Recuerdo que mis compañeros de Economía y mis profesores discutíamos en clase tratando de averiguar cuál era la corriente que impulsaba al ingeniero Slim.  La adquisición del monopolio estatal Telmex sucedió al Grupo Carso, del cual Slim es presidente.
 A partir de entonces hemos visto una escalada en negocios para él y sus socios y para su fortuna personal.
La riqueza de Slim es equivalente al 6.3% del PIB de  México. Los 49 mil millones de dólares que posee significan el  60% de los ingresos por las ventas de petróleo de México el año pasado (por  78 mil 708 millones de dólares);  y es casi igual a la suma de las remesas del año pasado (23 mil 054 millones de dólares) más el saldo de la inversión extranjera directa (18 mil 938.3 millones de dólares).
En poco más de quince años, Slim ha extendido su imperio en actividades comerciales e industriales. En su emporio trabajan los mejores asesores, no escatima en ello, y analiza con lupa toda clase de aparente oportunidad. Ve con tientos las alianzas con extranjeros y rechaza las presiones, de cualquier tipo, para favorecer o hacer todo lo contrario en los negocios.  
Su próxima meta es la inversión en petróleo y energía. Que se cuide Gates.

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