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Por la Espiral - March 13, 2007

Bush y su eje del bien en A.L

POR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia

 

-Bush y su eje del bien en A.L
-Apoyos a fuerza de la imposición
-El Mefistófeles de Washington

 En el siglo XIX, parte de un extracto alucinante escrito por Arrigo Boito, para dar forma a una ópera cumbre y trascendente parece dedicado a la figura de George W. Bush, presidente de Estados Unidos, cuando en el prólogo de la ópera se lee: “Aparece Mefistófeles y dice sentirse hastiado de la máxima creación divina: el hombre.”
 El eterno pleito  entre el bien y el mal traducido a todos los campos, desde las batallas épicas hasta la más cruel de las realidades en la historia de la humanidad; en la ciencia ficción y en casi todas las esferas de la cotidianeidad. Buenos y malos.
 Sin Guerra Fría de por medio, el 11 de septiembre del 2001, trajo una nueva definición en el campo de las relaciones internacionales  y del sistema internacional, más allá del rigor  del enfrentamiento entre el capitalismo y el comunismo, el presidente Bush, el líder de la nación atacada por el terrorismo, redefinió al nuevo sistema internacional entre “el eje del bien” y “el eje del mal”.
 Todos aquellos gobernantes que manifestaran un franco apoyo a las acciones estadounidenses formaron parte de los nuevos aliados dispuestos a enviar tropas de soporte para efectuar acciones militares, de observancia, vigilancia, tránsito y control con la finalidad de no dejar solos a los militares del ejército estadounidense.
 Amigos o enemigos, esa es la enunciación expresa de la Casa Blanca después del 11 de septiembre cuyos efectos globales nos han puesto a todos en la mira terrorista porque sucedió en Madrid y Londres, pero ni el Distrito Federal ni Río de Janeiro están exentos.
 Hay un efecto boomerang por   la incertidumbre del  terrorismo, en una guerra contra el mal liderada por Washington en la que la promoción de cambios analizada por la CIA y distintas áreas de estrategia e inteligencia anticipan nuevas incursiones militares, después de Afganistán e Irak, muy posiblemente a Irán antes de que termine el periodo Bush.
 A diferencia de hace dos años, los medios de comunicación en Europa y los paneles europeos se manifiestan a favor de una rápida salida de las tropas norteamericanas de Irak. Todos los días, periódicos, editoriales, páginas de Internet, conferencias y foros de discusión, noticias de radio y digitales inician sus titulares dando cuenta de la terrible tragedia iraquí con cientos de muertos diariamente, por combate o atentados suicidas.
 El consenso en Europa, entre buena parte de la población, es que Estados Unidos ha perdido la invasión en Irak, y que la Casa Blanca no sabe bien como emprender la retirada sin dar signos de debilidad, ni confrontarse con los planes militares y los acuerdos empresariales suscritos  con Lockheed Martin Corporation, Boeing (Integrated Defense Systems) y Northrop Grumman.
 La guerra en Afganistán e Irak requiere de  mantener tropas, desplazar soldados, contratar armamento, pagar más gastos de investigación militar, hacer que funcionen las empresas de logística armamentista, todo ello hace funcionar una economía de guerra que le proporciona ganancias a un grupo que engrosa las ganancias y que está feliz con las invasiones presentes y se frota las manos pensando en las inmediatas.
  Hace unos días, en Afganistán, cuando sucedió el atentado en Bagram contra el vicepresidente Richard Cheney entre los  23 muertos figuraron  Geraldine Márquez (de origen mexicano) contratista que trabajaba  para Lockeed Martin Corporation.
A COLACIÓN
 Al presidente Bush se le desinfla el apoyo de los europeos, mientras el gobierno ruso encabezado por Vladimir Putin observa con recelo cualquier intento de invadir Irán y China sigue  con sigilo las maniobras de Washington compuestas por un acercamiento con el gobierno de Tokio.
 Formando parte de este encuadre, el presidente Bush emprendió la semana pasada una visita a cinco países de América Latina elegidos con amplio sentido de precisión, para no dejar nada a la casualidad.
 Para el presidente Bush la región tiene una deuda con Estados Unidos porque a pesar de compartir el mismo continente, América Latina hizo caso omiso de alinearse abiertamente al eje del bien. La reacción de la región ha sido lenta, diría indiferente, más no dejar de indignar lo que sucede.
 Los latinoamericanos, y alzo la voz por muchos, mantenemos una actitud de rechazo a cualquier política o acción de intervención a otros países. No apoyamos la injerencia diplomática, ni mucho menos militar.
 Cuesta trabajo además abrirse nuevos frentes cuando la región tiene tantos por resolver y cada país con su propia heterogeneidad lucha a su manera contra la violencia, la inseguridad, el narcotráfico, la pobreza; etcétera.
 ¿Por qué abrirse nuevos frentes para apoyar a Estados Unidos en una invasión injusta?.
GALIMATÍAS
 Para la Casa Blanca, ni México, como socio del TLCAN, ni  Colombia, ni otros países de la relevancia de Brasil le dieron el espaldarazo necesario en el 2001 ante Afganistán, ni en el 2003 ante Irak, ni años después.
 Por ello es trascendental esta gira del presidente Bush iniciada la  semana pasada en Brasil,  Uruguay, Colombia y Guatemala y que  cierra con broche de oro en el sureste de México, en la bella ciudad de Mérida,  Yucatán; a estas horas completamente sitiada entre protestas anti Bush y un amplio despliegue de protección.
 ¿Qué quiere el mandatario estadounidense? Apoyo incondicional, sentir que la región latinoamericana está ubicada en el eje del bien y para ello necesita claras manifestaciones de avances en  seguridad y de apoyo militar.
 Brasil, en América del Sur tiene una importante presencia con sus fuerzas armadas,  los avances en la investigación militar y aeroespacial. Uruguay, desde el año pasado, el gobierno recibe presiones para permitir que el ejército de Estados Unidos coloque una base militar para el desplazamiento oportuno de las tropas a misiones de paz en Asia y en Oriente Medio.
 Colombia, puede apoyar al ejército estadounidense enviando tropas de soporte y permitiendo también el desplazamiento geográfico.
 Guatemala y México, son fundamentales para el tema de la seguridad: Guatemala es la puerta de entrada y salida del movimiento migratorio, del contrabando y parte de la droga que se traslada por Centroamérica y de otro tanto que sube desde América del Sur. México es el puente de traslado para llegar a Estados Unidos.
 Esta visita de Bush no es por fines económicos, ni comerciales, lo es por cuestión estratégica, de seguridad y militar. A México le exigirá ser incondicional, como socio y vecino,  ubicarse en el eje del bien, incluso “perdonándole” el traspié de votar en contra de la invasión de Irak. Impondrá una frontera segura buscando concesiones militares a cambio de un acuerdo promedio migratorio.
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