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Por la Espiral - March 5, 2007

¿Greenspan, China o Cheney?

POR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia

-¿Greenspan, China o Cheney?
-Bolsa de Shanghai, pequeño peso
-EUA exportador de incertidumbre

 

 La semana pasada, corredores y agentes bursátiles, trataban de entender la reacción de psicosis que capturó a los mercados financieros de Norte a Sur y de Este a Oeste, cruzando todo el globo terráqueo, con clientes enfebrecidos con ordenes de venta determinados a deshacerse de algunas  posiciones bursátiles, a la espera de decidir la reorientación de sus posturas accionarias.
 A técnicos y analistas del mercado tomó por sorpresa la reacción a la baja de las principales plazas bursátiles, es cierto que desde el inicio del año  las evaluaciones indicaban una corrección esperada, luego del  buen negocio del año pasado en mercados accionarios maduros y otros de los llamados emergentes,  México brillando de forma destacada con el excelente desempeño de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) a pesar del turbulento año pre-electoral y electoral.
 En muchas circunstancias diversos mercados estaban altos, señal de que en cualquier momento podría suceder aquello de que “todo lo que sube tiende a bajar”, la cuestión es que no había señales técnicas ni fundamentales de cuándo podrían darse estos ajustes,  ¿cuál sería el pretexto para los inversionistas para la toma de ganancias?.
Con el avance de las comunicaciones y la globalización, los inversionistas bursátiles han pulverizado sus posiciones, diversificando ampliamente sus portafolios primordialmente en los mercados emergentes que cada vez adquieren mayor vitalidad e importancia en la medida que las reformas en las respectivas leyes de valores abren paso al capital extranjero.
En la actualidad, multinacionales y transnacionales, tienen amplio poder en los mercados bursátiles con las manos metidas en diversas plazas,  no obstante, Wall Street, sigue siendo el centro neurálgico de muchos movimientos internacionales, protagonista de las expectativas hacia el corto y mediano plazo a partir de la evolución económica de Estados Unidos y del comportamiento de la política monetaria.
De la demanda de Estados Unidos dependen el 16.5% de las importaciones mundiales de mercancías y el 12.2%  de los servicios, y año con año, la economía americana marca la pauta del dinamismo global, ello a pesar de que cada vez China se inserta más al modelo capitalista de producción, a la globalización y a la liberalización comercial.
 Hoy por hoy, Estados Unidos impacta de forma positiva o negativa en la economía mundial con sus picos de altas y bajas en el crecimiento, con la aceleración o desaceleración de su producción; y la evolución de los hoyos principales: el déficit comercial y el déficit fiscal. Los déficits gemelos que trasladan a “la pequeña gran aldea” una espiral de incertidumbre, además de exportar efectos negativos derivados de su propio ciclo (el mejor ejemplo es México).
En enero, el Fondo Monetario Internacional (FMI) pronosticó para el  2007, un  PIB mundial del 4.9%; para Estados Unidos del 2.9%; la Unión Europea (UE) del 2.4%; Japón del 2.1%; China del 10%; Rusia del 6.5%; y en promedio para Latinoamérica un crecimiento esperado del 4.7 por ciento.
La interpretación del FMI es de un PIB mundial un poco menor al del año pasado, sin embargo, todavía de generalidades positivas.
A COLACIÓN
La atención al ciclo estadounidense la puso con  énfasis Alan Greenspan, el ex presidente de la Reserva Federal, personaje de gran credibilidad en los mercados financieros internacionales.
El pasado lunes 26 de febrero, Greenspan -que  prefiere participar en videoconferencias desde Estados Unidos-, señaló en Hong Kong que Estados Unidos podría crecer menos de lo previsto por el FMI, y habría que poner atención al nivel del dólar en los próximos meses.
La reacción en Asia, en el epicentro Hong Kong-Shanghai, fue de preocupación, demasiada por las maniobras que Estados Unidos pudiera implementar a lo largo del año de cumplirse las expectativas de Greenspan de un menor crecimiento; maniobras en la política monetaria y en la política cambiaria.
De los países asiáticos, Japón, China y Corea del sur son los mayores compradores de bonos del Tesoro de  Estados Unidos. Igualmente son Japón y China, en ese orden, los que mayores dólares “guardan” en el mundo en reservas internacionales (si ambos países quisieran podrían  terminar definitivamente con la era del dólar).
Para el martes 27 de febrero, a las 10 de la mañana hora de Afganistán, aconteció en Bagram el atentado suicida en una base estadounidense donde aquella mañana,  Richard Cheney, vicepresidente de Estados Unidos, desayunaba con los militares destinados  al enclave, en sigilo absoluto, o al menos eso creía él hasta la explosión que dejó a 20 personas muertas.
A las 10 de la mañana hora de Afganistán eran las 12.30 de la noche en Washington, Estados Unidos; las 11.30 de la noche en el Distrito Federal, México; y las 6.30 de la mañana en Shanghai, China.
Las reacciones del atentado contra Cheney sucedieron tan pronto comenzaron a operar las plazas bursátiles: las asiáticas primero, Hong kong y Shanghai; después, las europeas y por la diferencia horaria, para cuando abrió Wall Street, la Bolsa Mexicana de Valores y las latinoamericanas, el nerviosismo en el ambiente arrastraba el nombre de Cheney; los temores por los vaivenes de la economía estadounidense predichos por Greenspan; y las especulaciones acerca de cuál hubiera sido la reacción del presidente George W. Bush, si en Afganistán, los talibanes, hubieran asesinado al vicepresidente Cheney.
Aquella mañana del “martes negro”, la del 27 de febrero del 2007, en el caldero global, la geoeconomía y la geopolítica-militar, formaron  un potaje de especulación y temor que dio pie a la venta momentánea de importantes jugadores del mercado a los que, primeramente les interesa saber cuáles serán las reacciones de Washington en torno a las declaraciones de Greenspan y las maniobras a seguir en Afganistán, Irak e Irán.
A COLACIÓN
 Desde mi punto de vista, la Bolsa de Shanghai, que surgió en 1990, es un mercado doméstico de muchas empresas estatales al que le falta una amplia incorporación al mercado mundial.
 La bolsa china no tiene el peso específico internacional para arrastrar per se a otros mercados  a una caída tan dramática. Otro asunto es  que China, año con año, adquiera mayor relevancia en el comercio mundial y como participante en los mercados de capitales, pero le falta dimensión bursátil.
 La semana pasada, el binomio Greenspan-Cheney y la diferencia horaria hicieron que el ruido llegara desde Asia, pero el eje giró en torno a Estados Unidos.

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