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Por la Espiral - February 28, 2007

México, desprotege trabajo infantil

POR LA ESPIRAL
   Claudia Luna Palencia

-México, desprotege trabajo infantil
-Aún no ratifica todos los protocolos OIT
-Peligros sociales, ganancias multinacionales

 

 Lo hemos escuchado reiteradamente, aquello de “que el  futuro descansa en la niñez”, que la costumbre y la indiferencia le ganan protagonismo a hechos  que no deberían precisamente sucederle a niños y niñas de tantas partes del mundo y otros muchos más que viven bajo el techo nacional.
 La niñez está sujeta a la violencia, la explotación sexual, el comercio, el tráfico de órganos, el tráfico de niños, el trabajo forzoso, el desempeño de acciones riesgosas,  la participación en delitos voluntarios e involuntarios e incluso la utilización de niños en conflictos armados.
 Son muchas aristas conjugadas pesando como un enorme lastre en la construcción del mañana, y es que un niño con la infancia robada, carece además de educación, de tiempo para el juego y seguramente tendrá déficit de amor del entorno. Difícilmente será un adulto integrado a una sociedad urgida de buenas voluntades, criterios constructivos e inteligentes.
 El asunto de  los avatares de la niñez no tiene final y es complicado solamente de mirar por medio de una sola ranura para darse cuenta lo que viene  detrás.
 Lo encontramos en la parte referida al trabajo infantil de resistencia histórica y ligado primordialmente a la Primera Revolución Industrial.
 En la globalización  se le observa con preocupación, algunos actores internacionales como la Organización Internacional del Trabajo (OIT) está encaminada a establecer marcos de convenio mundial, homogéneos, una especie de normas a las cuales suscribir de manera voluntaria a los países del mundo, demostrando su disposición para reducir la explotación laboral infantil y permitir que los niños estén donde deben estar: con su familia y en la escuela.
 La OIT ha hecho verdaderamente esfuerzos encomiables en una cruzada titánica: en los albores del siglo XXI hay en la aldea global más de 200 millones de niños menores de edad que trabajan cuando no deberían hacerlo.
 Esto es muy grave, porque únicamente puede entenderse esta proliferación auspiciada bajo el propio contubernio de las autoridades de los distintos niveles de gobierno.
 Sobra decir que es muy fácil darse cuenta cuando un menor de edad está trabajando so pena de ser víctima de la falta de un marco legal que lo proteja, de un Estado de Derecho que funcione para éste, de un salario mal pagado y de otros males y distorsiones.
 El problema se agudiza cuando no sólo la pobreza en el entorno no amaina, sino también cuando perviven resistencias en muchos atavismos culturales deformados como la idea de familias pobres, numerosas, para que los padres pongan a trabar a los hijos y se conviertan en los proveedores del sustento del núcleo.  Hay ideas arraigadas en este sentido a las que debe combatirse  con la fuerza de las leyes y con educación, mucha educación.
 En países como México, donde el funcionamiento legal no tiene la fuerza que debería por funcionar con base a los sobornos y la corrupción, el trabajo de los menores y la explotación infantil laboral  puede llevarnos directamente a la puerta de una multinacional y de una transnacional. Entonces comienza un choque de intereses.
 ¿Cuántos menores de edad trabajan en empresas maquiladoras multinacionales violando la Constitución Mexicana que reconoce el trabajo a partir de los 14 años de edad?.
 De acuerdo con el INEGI, hasta el año 2002, había en México 3.3 millones de niños y niñas de entre 6 y 14 años realizando algún trabajo, esto es uno  de cada 6 niños en ese rango de edad.
De la población de niños y niñas que trabajaron en 2002, 50% son mujeres y 50% son varones, en general las niñas se concentran en el trabajo doméstico y los niños en el trabajo económico; 51% trabajan en un negocio familiar en donde por falta de recursos económicos no pueden contratar a un empleado; 27% lo hacen por causas personales y muchas veces el ingreso lo emplean  para adquirir lo que en su hogar no les pueden comprar; y 22% porque en su familia necesitan ese ingreso.
 Sugerimos al INEGI una pronta actualización del informe estadístico del 2002, por ejemplo, incluyendo una investigación acerca de cuántos menores de edad trabajan para Grupo México en Coahuila, dentro de la minería, cuyos riesgos son más que evidentes para la vida humana y la salud. 
 Les recomiendo una miradita a Pasta de Conchos, una sugerencia que espero sea incluida igualmente por el grupo que en nuestro país representa a la OIT y es que, como ellos saben, México hasta la fecha no ha ratificado todos los puntos de comunión internacional propuestos por la OIT para  combatir lo más que se pueda al trabajo infantil.
 En el Continente Americano,  ni Estados Unidos, ni México, han ratificado los dos convenios principales de la OIT, el 130 y el 182, y eso que son los dos países con mayor número de población infantil: de 76 millones y 40 millones, respectivamente.
 A mediados del año pasado, el Gobierno Federal encabezado por el presidente Vicente Fox decidió que México seguía “albergando reservas al respecto por considerar incompatibles los puntos a la legislación nacional”.
 La incompatibilidad deriva de que la OIT en distintos rubros eleva la edad mínima de trabajo infantil a 15 años y en áreas de riesgo pasando hasta los 18 años.
 En México, el artículo 123 de la Constitución señala a los 14 años de edad. El INEGI reformó su medición del desempleo cuantificando el fenómeno a partir de los 14 años de edad, antes lo hacía considerando a los niños-adolescentes que trabajan a partir de los 12 años. Para estar al tono con la Constitución y la OIT dentro de un apartado, elevaron  la medición a partir de los 14 años de edad.
 Nótese: lo que se hizo además es ignorar a los niños de 12 años que trabajan, al sacarlos de las estadísticas oficiales.
A COLACIÓN
 Jorge Bustamante, relator especial de la ONU, denuncia cabalmente:  “El gobierno mexicano se muestra indiferente ante el trabajo infantil que prevalece en los campos agrícolas”.
 Gracias Jorge, por la valiente denuncia, porque desde tu puesto de defensor de los derechos humanos puede llamar la atención hacia, efectivamente, un tema al que poco, demasiado poco, le interesa  a nuestros gobernantes y lo digo en general,  porque las iniciativas de protección a diversos colectivos en este caso los infantes pueden emanar desde los Congresos locales.
  Las entidades con mayor número de multinacionales y transnacionales operando en su territorio lo tienen que hacer por obligación moral protegiendo al menor de las empresas  que para ahorrarse en costos, contratan niñas y niños explotados servilmente.

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