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Por la Espiral - February 23, 2007

Ingresos de vías formales

POR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia

-Ingresos de vías  formales
-Lavado de dinero más que remesas
-Evasión fiscal, tumor a extirpar

Son números que se agolpan del  año pasado: las ventas de petróleo aportaron ingresos por 78 mil 708 millones de dólares; los mexicanos  recibieron remesas por 23 mil 054 millones de dólares; el saldo de la inversión extranjera directa subió a 18 mil 938.3 millones de dólares y  el turismo dejó divisas por  12 mil 176 millones de dólares.
 Asimismo, en la balanza comercial, las exportaciones sumaron 250 mil 292 millones de dólares,  a pesar de lo cual se obtuvo un déficit por 5 mil 838 millones de dólares.
 Estos datos preliminares permiten en su conjunto evaluar algunos de los principales canales de ingresos en dólares para México, al menos los oficiales provenientes de actividades legales.
 Por el lado de la corriente de la ilegalidad se mueven flujos en distintos canales: el de la prostitución, la piratería, el contrabando, las redes de tráfico de migrantes, el secuestro,  tráfico de armas y el narcotráfico entre otros más.
 De estas actividades surgen  datos estimados  de la cantidad de dólares movilizados, muchos de los cuales son “blanqueados” al ingresar en  la formalidad en bienes inmobiliarios, empresas y otro tipo de activos.
 En el V seminario sobre lavado de dinero y financiamiento del terrorismo fue difundido un informe que la correduría KPMG utiliza igualmente como referencia y del que partimos para señalar que  “en términos monetarios se estima que en México se lavan más de 25 mil millones de dólares anualmente”.
 A partir de esta premisa podemos inferir que no son las remesas la segunda fuente de ingresos en México, sino el dinero proveniente de la ilegalidad, ¿cuánto exactamente de esos 25 mil millones de dólares son producto del narcotráfico? La respuesta queda en suposiciones, puede ser un amplio porcentaje dada la fragmentación y penetración del narcomenudeo en todo el país.
A COLACIÓN
 El talón de Aquiles de las finanzas públicas es la recaudación fiscal, lograr un manejo eficiente, claro y transparente de una base tributaria ampliada, incluyente, basada en una política fiscal progresiva y no regresiva. Nada de ello se aplica,  a pesar de que en la base técnica de funcionarios de la Secretaría de Hacienda hay empatía por que México imite o al menos adapte parte del modelo sueco de recaudación.
 Recaudar implica llegar a la parte final de un proceso en el que personas físicas y morales están llamadas en el marco de la legalidad a pagar tributo.
 El hecho es que en México persiste una evasión fiscal detectada tanto en personas con actividades legales y formales; y a priori en operaciones  en el margen contrario, el de la ilegalidad y la informalidad.
 Los ingresos que recibe el país, más los generados internamente por su actividad económica, no provocan los beneficios fiscales que las finanzas públicas requieren para reducir de forma importante su dependencia hacia el petróleo.
 Una economía es vulnerable en su presupuesto al cimentarse en arcas internas  codependientes de un insumo que sube y baja de forma  especulativa atendiendo a un cúmulo de factores reales, tensiónales y subjetivos, inmerso además en un shock de oferta.
 Subsiste una patología que  no puede convertirse en una sana independencia dado que sigue proliferando la evasión fiscal y además en áreas que movilizan muchos miles de millones de dólares.
 El año pasado, en el 67 Congreso Nacional de Agentes Aduanales, Francisco Gil Díaz, entonces secretario de Hacienda, reconoció que en materia de comercio exterior las aduanas y agentes aduanales no declaran  aproximadamente 472.27 millones de dólares.
 Una cantidad sustancial si consideramos que del sector de las aduanas provienen la mitad de los ingresos por IVA que capta la Federación.
 Parece de asombro, no lo es, en la medida en que se analizan tantas otras actividades diarias donde lo menos probable es estar al día en los impuestos, porque la evasión encuentra su nido en la corrupción.
 Pasa lo mismo con el contrabando y la piratería, con razonamientos que únicamente encuentran respuesta en la corrupción. Es absolutamente ilógico que en las aduanas los agentes no vean los traileres y sus contenedores con tanta mercancía ilegal; sin olvidar que mucha de la carga es tráfico humano.
 Mientras las operaciones ilegales suceden, a Hacienda y el SAT, les pasan de largo enfilando sus persecuciones a otro lado cuando empresas fantasmas y prestanombres hacen  de las suyas.
 ¿Cuándo se van a romper los círculos viciosos? Hasta que las autoridades y los ciudadanos decidan enterrar a la corrupción, suena muy difícil, utópico, pero es posible. Es cuestión de  educación, compromiso, trabajar con las nuevas generaciones para enseñarles el valor de participar, de la honestidad y de cumplir. A los ciudadanos nos debe interesar un fisco despolitizado, sin comadres, ni compadres y buscando a los grandes evasores.
SERPIENTES Y ESCALERAS
 La Secretaría de Hacienda emite sus evaluaciones del año pasado: durante el 2006 se obtuvo un balance público superavitario en 21 mil 647 millones de pesos, monto equivalente a 0.23% del PIB estimado y que supera el equilibrio presupuestario establecido en el Decreto de Presupuesto de Egresos de la Federación para el Ejercicio Fiscal de 2006 (PEF 2006).
Lo anterior, explica, es debido a la aplicación de las reglas de distribución de los ingresos excedentes establecidas en el mismo decreto.
 Al considerar las erogaciones para cubrir el Programa de Conclusión de la Relación Laboral (CRL), el superávit público se ubicó en 9 mil 767 millones de pesos (0.11% del PIB estimado).
Hacienda remarca que no se había alcanzado un superávit público desde 1996.
El año pasado se fortaleció la postura fiscal del sector público al alcanzarse un superávit de 0.23 puntos del PIB, en buena medida  gracias al petróleo.
Los ingresos públicos registraron un crecimiento real elevado. Los ingresos petroleros crecieron 14.3% en términos reales impulsados por el incremento del precio del petróleo en el mercado internacional. Los ingresos tributarios no petroleros reportaron un crecimiento real anual de 13.1%, y a su interior destacan los crecimientos reales de 15.1%, 14% y 12.4% en la recaudación de los impuestos al Valor Agregado, a las Importaciones y Sobre la Renta, en cada caso, con relación al 2005.
Los ingresos no tributarios del Gobierno Federal mostraron un aumento real del 5.9% debido a los mayores recursos no recurrentes obtenidos en el periodo. Asimismo, los ingresos propios de las entidades de control presupuestario directo distintas de PEMEX mostraron un crecimiento real del 6.8 por ciento.

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