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Por la Espiral - February 7, 2007

6 años de remesas históricas

POR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia

-6 años de remesas históricas
-Casi 92 mil millones de dólares
-En 2006 bajó envío en efectivo

 
 En septiembre pasado, anticipamos que las remesas en el sexenio del presidente Vicente Fox podrían alcanzar un rango de entre los 92 mil a 95 mil millones de dólares. Con los datos preliminares del Banco de México de 23 mil 054 millones de dólares recibidos en el país, por concepto de remesas el año pasado, el balance sexenal es por 91 mil 808 millones de dólares.
  Si reparamos en el hecho tenemos que los mexicanos están abriendo dos poderosos canales de ahorro, uno interno resultado de las aportaciones patronales y la quita de la nómina del trabajador destinado al ahorro para el retiro que administran las Afores; otro, que nace de forma externa y llega al núcleo interno de la microeconomía en los envíos de dólares de particulares en Estados Unidos a particulares en México.
 Son dos canales que en menos de diez años han ganado una gran notoriedad primero en el ahorro, segundo en la economía.
  Particularmente las remesas son un alivio para la pobreza en México, temporal en la medida en que gastan en el consumo, o de cambio permanente, en la forma en que la familia receptora lo ahorra y destina  a proyectos de microempresa como método para buscar  una salida consistente  de la pobreza.
 El año pasado, el Banco de México anticipó una recepción de  24 mil millones de dólares por remesas; el flujo recibido contabiliza de forma preliminar 23 mil 054 millones de dólares para el 2006, un incremento del 15% respecto del 2005.
 Guillermo Ortiz Martínez, gobernador del Banco de México, señala que  las remesas “están desacelerándose”, siendo una advertencia que responde a cierta lógica: en primer lugar la utilización de los servicios financieros de los bancos en Estados Unidos por parte de los inmigrantes hispanos, legales e ilegales, ha permitido en determinado momento transparentar la dimensión del fenómeno migratorio por el lado de su impacto económico.
 A partir del sexenio del presidente Ernesto Zedillo los flujos comenzaron a tomar relevancia y no fue sino seis años después en la administración del presidente  Fox que revelaron su enorme potencial, el  INEGI precisó que en el año 2000, un total de 1.2 millones de hogares con un promedio de entre 4 a 6 personas recibieron dinero de Estados Unidos; y en el 2002, el número  de familias subió a 1.4 millones.
 En este primer momento se analizó que buena parte de los envíos desde Estados Unidos pasaban por canales formales del sistema financiero desde el lugar de origen, hasta el punto de recepción, así en los datos estadísticos del Banco de México las transferencias electrónicas se consolidaron como uno de los instrumentos preferidos de los inmigrantes por encima de los Money Orders, cheques personales o dinero en efectivo.
 Las transferencias electrónicas añadieron una nueva dinámica a cierto sector de la banca estadounidense interesado en especializarse en captar al inmigrante hispano cubierto de una serie de necesidades, BBVA Bancomer y Citigroup Banamex compiten por capitalizar para sí ese nicho con potencial.
 Después de este primer periodo de semi transparencia en los datos de las remesas, y señalo semi transparencia dado que son meras especulaciones los datos reales de cuánto dinero se quedan en las comisiones que se pagan de un lado y del otro en manos de las llamadas empresas remesadoras, también está el migrante que retorna cada año a su lugar de origen y trae dinero, es el trabajador que regresa en el último trimestre del año para estar con su familia una temporada y luego vuelve a intentar cruzar como  ilegal.
 Esto es interesante porque en los 23 mil 054 millones de dólares del año pasado, si bien subieron 19.30% las transferencias electrónicas, al pasar de 17 mil 894.83 millones  a 21 mil 350.14 millones de dólares, en contraste el traslado de efectivo disminuyó 31.17% de 790.80 a 544.32 millones de dólares.
 Pueden estarse gestando una serie de factores interesantes maniobrando en  lo sucedáneo contra el traslado de las remesas: la desaceleración en los envíos de los migradólares aconteció a partir del segundo semestre del año pasado afectando más que nada el rubro de efectivo. En este resultado puede recaer buena parte de las enormes dificultades que están enfrentando los inmigrantes ilegales en Estados Unidos tanto para conservar el trabajo, como para intentar regresar una o varias veces desde el territorio mexicano.
 Aquellas personas que pretendieron regresar en la recta final del año a visitar a su familia con algo de ahorro, ante el despliegue  en la frontera de la policía aduanal, los militares, los perros, nuevos métodos de control satelital y el recrudecimiento de la vigilancia, probablemente sopesaron la poca efectividad de no poder retornar sin papeles y decidieron quedarse en territorio estadounidense.
 Igualmente con la militarización de la frontera, con el despliegue de la Guardia Nacional, son miles los indocumentados repatriados: la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) comunicó  que 15 mil inmigrantes ilegales regresaron a México bajo el programa de repatriación voluntaria.  Hubo otros más atrapados en la frontera que son enviados de  manera inmediata; y otros infortunados muertos en el intento, cerca de  400, según difundieron distintos medios de comunicación, en cifras oficiales aunque las extraoficiales seguramente serán muy superiores.
A COLACIÓN
 Me parece que la disminución de los migradólares en efectivo tuvo ese impacto de corto plazo entre el inmigrante que probablemente cruzaba “al otro lado” con estancias menores a las 12 meses, y peculiarmente regresaba a casa para intentarlo otra vez, como inmigrante estacional, que trabaja una temporada trae dólares, descansa otra temporada con su familia se gasta el dinero y regresa a por más.  Es el inmigrante más inestable.
 Dentro de este análisis el dato interesante es que de las entidades que captan remesas, Michoacán que se ha posicionado como el principal estado receptor, fue el único que el año pasado bajó el flujo de remesas, de 2 mil 595 millones de  dólares a 2 mil 472 millones de dólares, son 123 millones de dólares menos.
Así es que en primera instancia podríamos establecer una correlación entre el menor dinero en efectivo contabilizado en la Balanza de Pagos en la parte de las transferencias por que hubo michoacanos que quizá no pudieron regresar a casa en Navidad; o que fueron del grupo de los retornados voluntarios de mediados del año; o que fallecieron en el intento. 
El punto es que ya no es tan fácil ir y venir dos veces al año de la frontera de México a la de Estados Unidos de forma ilegal, lo que implica de entrada que el Operativo Guardián está funcionando.

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