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Por la Espiral - January 29, 2007

Yaks, tres millones de asistentes

POR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia

-Yaks, tres millones de asistentes
-Casinos importar moda Las Vegas
-Caliente, CIE y Televisa

 Estados Unidos tiene una tradición en el juego de azar que data desde el siglo XVIII, en tanto que  para las apuestas y todo tipo de especies para “tentar la suerte” a lo  largo del siglo XX surgieron reformas a favor de legalizar el juego en toda su amplia expresión.
 El milagro de Las Vegas, en Nevada  se ha tomado como modelo para distintas ciudades con lugares altamente ligados al turismo afectados por un bajo perfil, sembrando en las casas de juego y los casinos la esperanza de atraer a una masa de visitantes fanáticos por las apuestas de mesa, los bingos, tragamonedas y el reto a la casa.
 Bien a bien en el corto plazo lo de Las Vegas fue un milagro, una ciudad  fundada el 15 de mayo de 1905 y que apenas tres décadas después crecía ante grandes inversiones inmobiliarias, construcción de hoteles y diversa infraestructura para una urbe cuyo destino había quedado marcado por la legalización del juego en 1931.
 A tiempo pasado, de Las Vegas se dice todo lo bueno y todo lo malo, polos contrarios, tanto como lo es, ubicarla “en la ciudad del vicio”, “la ciudad del pecado”, o “una gran ciudad muy divertida” y “bellamente luminosa y espectacular”.
 Entre estos puntos distantes, sin intermedios, la aportación de los casinos en Las Vegas no es del todo fantástica en términos de remuneración, empleo y derrama de beneficios formales porque alrededor del juego se anquilosan muchos otros vicios y perversiones provocando una cadena de situaciones indeseables, por no desviar la atención del lavado de dinero.
 Hoy Las Vegas se observa con recelo desde el interior de Estados Unidos, sobre todo como argumento en contra de permitir la proliferación de propuestas de enmiendas y leyes  para legalizar las apuestas en otros estados.
 Mientras en  Estados Unidos,  el tema de los juegos, apuestas y casinos ha evolucionado en un debate abierto por el paso del tiempo y parece llegar a un bache, para muchos empresarios estadounidenses el futuro del juego encuentra en México la oportunidad para la expansión.
 ¿Cuántos años llevamos escuchando del dinamismo que las casas de juego y los casinos darán al turismo en México? Diría que sobrepasamos fácilmente la década y entre tanta discusión estéril, legislatura tras legislatura, las casas de juegos y apuestas han proliferado haciendo de las suyas.
 A propósito en “La apertura de casinos”, Erika  Rueda señala: “El  book Caliente, S.A., de Jorge Hank Rhon en Tijuana,  una de las casas de juego toleradas en México, captó en 1992 cerca de 165 millones de apuestas. Aquí se realizan apuestas de carreras de perros, caballos, jai alai, y diversos eventos deportivos transmitidos vía satélite, las cuales son controladas a través de un complejo equipo de control y transmisión de video y datos: la gente apuesta contra el televisor”.
En su análisis, Rueda continúa: “En este lugar, las apuestas van desde dos hasta 20 mil dólares y los jugadores oscilan entre los 18 y 21 años de edad. Cabe mencionar que aunque en México no existe una ley que regule los books, los administrados por Hank Rhon se han extendido hasta llegar a ser 70
distribuidos en todo el país, 10 más importantes en Tijuana y el Distrito Federal y próximamente en Sudamérica, específicamente en Ecuador, Perú y Colombia”.
 Estos datos con números de los noventa son más sorprendentes en la actualidad con una expansión a  22 entidades del país y la apertura de más de 130  Race & Sports Books.
A COLACIÓN
La semana pasada, la  Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) convalidó por ocho votos contra dos, la constitucionalidad de los centros de apuestas remotas (CAR).
¿Es bueno? ¿Malo? Me parece que es una decisión honesta ante una realidad francamente inocultable, en tanto permanezcan tantas actividades que mueven dinero  en la informalidad, en la parte oscura de los rincones de la economía, son más vicios que beneficios los que aporta para bien de unos  cuantos que tras bambalinas evaden al fisco, engañan a toda una sociedad y defraudan.
A mi en lo particular no me gustan los casinos, ni las apuestas, los juegos de azar, ni jugar online, de vez en cuando compro un billete de lotería, pero no me fanatiza como puede llegar a hacerlo el crear costumbre por acudir frecuentemente a una casa de juegos y apuestas.
Y es que créamelo, la ludopatía existe como existe igualmente la propensión al juego, en unas personas más marcada quizá por razones genéticas o de precondición, pero lo que para alguien puede pasar totalmente desapercibido y ser incluso aburrido, para otra persona lo significa todo: la adrenalina para buscar el triunfo, ganar más dinero, la flaqueza de la ambición  en la que el perdedor es quien más la añora y quien más la sufre.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) cataloga a la ludopatía en la clasificación Internacional de Enfermedades como “una alteración progresiva del comportamiento por la que un individuo siente una incontrolable necesidad de jugar, menospreciando cualquier consecuencia negativa”.  En llanas palabras es una adicción.
SERPIENTES Y ESCALERAS
Y si de juegos y apuestas se trata, la empresa Corporación Interamericana de Entretenimiento, SA de CV, misma que cotiza en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) con la clave de pizarra CIE B, reportó en el tercer trimestre del 2006 un incremento del 38% en los ingresos de la división CIE Las Américas.
Los ingresos pasaron de 599 millones de pesos de julio a septiembre del 2005 a 828 millones de pesos en igual periodo del año pasado.
De acuerdo con el reporte presentado a los inversionistas, el aumento en los ingresos de la división fue resultado de la expansión de un mayor número de salas de Sports Books y Yaks1 que opera la compañía, incluyendo la instalación de Terminales Electrónicas para el sorteo de números en algunas de estas salas del país.
 La red de Sports Books y Yaks del Grupo CIE está compuesta actualmente por 43 unidades, una asistencia de tres millones de personas, se compara con 35 locales en operación al cierre de septiembre del  2005 y con una asistencia de dos millones de personas en aquel entonces; lo que  representó un incremento del 55 por ciento.
En el año de 1990 CIE inició operaciones por medio de una subsidiaria llamada Operadora de Centros de Espectáculos, SA de CV, una empresa promotora de actos de entretenimiento en vivo.
Aunque CIE es más contemporánea en comparación con la empresa de Hank Rhon, la decisión de la SCJN les pone en la mesa un favorecido contrincante: se trata de otra  herencia del sexenio pasado, la de los permisos de la Secretaría de Gobernación para instalar 65 CAR y 65 salas de sorteos de números, con vigencia de 25 años para Televisa, el nuevo competidor para CIE y Grupo Caliente.

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