Home Por la Espiral Banderazo para más transgénicos
Por la Espiral - January 22, 2007

Banderazo para más transgénicos

  POR LA ESPIRAL
   Claudia Luna Palencia

-Banderazo para más transgénicos
-El cultivo mundial supera los 100 millones
-México productor número trece

 De forma inminente la base de la alimentación de las futuras generaciones consistirá en una serie de alteraciones genéticas en los cereales tanto para consumo humano como animal, y ni frutas u hortalizas, podrán librarse de la manipulación científica.
 Los seres humanos estamos atestiguando un cambio en los alimentos, en su producción, calidad y en el rendimiento del suelo.
 Desde mi punto de vista, la revolución alimenticia que experimentamos no apunta a mejores circunstancias dada la ausencia de privilegiar la calidad, más bien a favor de sostener la producción.
 La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) refiere que a lo largo de toda la historia, los seres humanos han utilizado miles de especies vegetales para la alimentación, muchas de las cuales se domesticaron.
En la actualidad, afirma el organismo, sólo se cultivan 150 especies de plantas, de las cuales 12 proporcionan alrededor del 75% de los alimentos que consumimos y cuatro producen más de la mitad de nuestros alimentos.
 La hipótesis de la FAO parte de una involución que ha incrementado la vulnerabilidad de la agricultura y ha empobrecido la alimentación humana. En consecuencia, muchos cultivos locales que tradicionalmente han sido importantes para alimentar a los sectores más pobres de la sociedad están subutilizados hoy en día o descuidados.
 De este vacío están aprovechándose los organismos modificados genéticamente (OGM) apuntalando a la humanidad a un nuevo paradigma alimentario, de dudosa calidad y nutrientes.
Del grupo de los OGM, Acción Ecológica explica que los alimentos transgénicos “son aquellos que proceden de plantas en cuyas células son introducidas genes extraños mediante ingeniería genética”.
Los genes contienen instrucciones para el desarrollo de todas las funciones y la estructura de un ser vivo: desde el color de los ojos hasta el número de pétalos de una flor, y las transmiten de padres a hijos.
Cuando se insertan genes extraños en una célula, ésta puede producir un conjunto de proteínas diferentes, originando cambios en las características de la planta o fruto. Se han transferido genes de bacteria al maíz y a la soja para que produzcan una toxina insecticida; genes de peces a patatas y fresas para hacerlas más resistentes al frío; genes humanos al ganado para inducir la producción de hormonas.
A COLACIÓN
 Hace unos días el Servicio Internacional para la Adquisición de Aplicaciones Agrobiotecnológicas (ISAAA) denunció que los cultivos transgénicos continúan creciendo a nivel global.
 En la práctica, la totalidad de la superficie sembrada con transgénicos en el mundo está ocupada por cuatro cultivos, en su mayor parte destinados a la producción de piensos compuestos para la ganadería intensiva y otros usos industriales: soja (60% del total de cultivos), maíz (23%), algodón (11%) y colza (6%).
El informe anual del ISAAA destaca que por primera vez se abatió la marca de 100 millones de hectáreas cultivadas a nivel mundial, al añadirse 12 millones de hectáreas más respecto del 2005,  hasta situarse en 102 millones el año pasado.
Asimismo, el documento señala que  el número de agricultores que plantan estos cultivos experimentó “un gran  aumento”  y superó por primera vez los 10 millones hasta alcanzar los 10.3 millones, respecto a los 8.5 millones de agricultores en 2005.
 Igualmente un rasgo de alerta refiere que el año pasado más del 90% de los agricultores de cultivos transgénicos eran agricultores pequeños y con escasos recursos procedentes de países en vías de desarrollo.
 Se trata de un renglón de sumo cuidado,  dado que en muchos países con menor grado de desarrollo, el abismo legal o la falta de legislaciones modernas para reconocer los nuevos retos del siglo XXI, pueden proporcionar cobijo a la aplicación del  uso de semillas transgénicas (mediante su importación) ser ignorado por las autoridades  y peligrosamente por los propios consumidores.
 La legislación de coexistencia de cultivos transgénicos  y convencionales está en pañales en el ámbito interno de los países y en todo el mapa mundial.
SERPIENTES Y ESCALERAS
 ¿Quiénes son los megaproductores de transgénicos? Son 22 países los que el año pasado encabezaron el listado que a continuación presentamos: 1) Estados Unidos con 54.6 millones de hectáreas dominando los  cultivos de colza, maíz y soja. 2) Argentina con 18 millones de hectáreas con soja, maíz y algodón. 3) Brasil con 11.5 millones de hectáreas con soja. 4) Canadá con 6.1 millones de hectáreas repartidas entre colza, maíz y soja. 5) India con 3.8 millones de hectáreas con algodón. 6)  China con 3.5 millones de hectáreas con algodón. 7) Paraguay con 2 millones de hectáreas en soja. 8) Sudáfrica 1.4 millones de hectáreas con maíz, soja y algodón. 9) Uruguay 400 mil hectáreas con soja. 10) Filipinas 200 mil hectáreas con maíz. 11) Australia 200 mil hectáreas de algodón. 12) Rumania 115 mil hectáreas en soja. 13) México 60 mil hectáreas en algodón y soja. 14) España 53 mil 667 hectáreas con maíz.  Para los lugares del 15 al 22 no se precisaron datos únicamente la mención de Colombia, Francia, Irán, Honduras, República Checa, Portugal, Alemania y Eslovaquia.
 Cabe mencionar que el 60% de la superficie mundial cultivada con transgénicos está en los países desarrollados. Estados Unidos es el mayor productor transgénico y el Estado con más proteccionismo para sus agricultores, lo que hace muy difícil esperar una alteración a escala en la tendencia.
 De hecho, el consenso de los pronósticos de empresas de biotecnología es que para el 2015 el crecimiento de los cultivos transgénicos duplicará las cifras actuales.
 Siento decir pobres de nosotros,  de nuestros hijos, de sus hijos y de los hijos de sus hijos, viviendo de un mundo dominado científicamente siendo un Dios para sí mismo en contra de la naturaleza.  Éticamente, ¿estamos mejorando o empeorando?.
 En la parte del consumidor debemos propugnar y exigir a nuestros legisladores una ley para productores primarios y secundarios de etiquetado en los alimentos directos del campo y en los transformados en la industria para señalar el origen de la semilla, “transgénica” o “no transgénica”, de tal forma que sea el propio consumidor, bajo su propio criterio y responsabilidad,  quien decida comprarlo y comerlo.
 Me parece  éticamente condenable no saber lo qué estamos comiendo, desconocer si la leche de soja ahora tan  popular es transgénica, o la tortilla  con queso que su hijo se lleva a la boca lo es también. ¿Quién lo está regulando? ¿Quién lo vigila?.

 

 

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *