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Libros - January 18, 2007

La lucha social de Lucio Cabañas revisitada en nuevo libro

El autor nos narra, con el rigor de un
investigador social, los primeros
años del activismo de Lucio
 Foto: Azteca21

Por Enrique Montañez
Reportero Azteca 21

Ciudad de México. 18 de enero de 2007. En estos tiempos nacionales en los que la lucha social y la resistencia civil de parte de amplios sectores de la población mexicana se ven sometidas a una campaña feroz, llevada a cabo por los medios de comunicación oficialistas, para desvirtuarlas y denigrarlas, resulta significativa la aparición editorial de “El último disparo. Versiones de la guerrilla de los setentas” (ediciones ATL, Atoyac de Álvarez, Guerrero, México, 2006), estupendo trabajo de investigación de Felipe Fierro Santiago, profesor guerrerense de educación básica, media y catedrático de la Universidad Autónoma de Guerrero, además de periodista, cuyo objetivo, según el propio autor, es el esclarecimiento de la historia personal y lucha social de Lucio Cabañas, líder del movimiento guerrillero del sur del país en los años setenta.

El principal cometido de Felipe Fierro es consolidar los preceptos ideológicos de la lucha social emprendida por Lucio Cabañas, ante las suposiciones de que ésta se debió a meras cuestiones “circunstanciales”, es decir, al sentirse obligado a tomar las armas después de la matanza de padres de familia, orquestada por el gobierno del estado de Guerrero, que se manifestaban en la plaza de Atoyac el 18 de mayo de 1967 para defender recursos naturales de la sierra atentados por la rapacidad de empresarios locales.

Pero, como confirma el autor, Lucio Cabañas fue un hombre de convicciones políticas arraigadas y sólidas que creía firmemente en el marxismo-leninismo como la vía más nítida para la transformación de la sociedad, en pos de la justicia e igualdad. Por tanto, los hechos sangrientos sucedidos en la plaza cívica de Atoyac sólo aceleraron el “proceso de lucha del profesor del Porvenir [Cabañas]”, situado en la praxis desde muchos años antes.

“El último disparo…” explora, con acierto y lejos de ambages míticos, la génesis revolucionaria de Lucio Cabañas. El autor nos narra, con el rigor de un investigador social, los primeros años del activismo de Lucio, quien en su etapa estudiantil se incorporó a la organización y lucha política, en un inicio como dirigente destacado de la escuela normal donde estudiaba, hasta llegar a asumir la dirección nacional de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSM).

Las posturas morales y políticas de Lucio quedaron demostradas cuando, ya en el cargo de dirigente de la Federación de Estudiantes, denunció la cooptación gubernamental, corrupción interna y el oportunismo del Partido Comunista Mexicano, en el que había militado. Cabañas continuó con su misión de politizar a las masas y organizar las luchas populares por cauces constitucionales, pero después de la mencionada masacre del 18 de mayo pasó de la lucha legal a la armada revolucionaria, consolidando el Partido de Los Pobres.

Como es de suponerse, Felipe Fierro le concede miramiento especial a la etapa de la lucha armada cabañista, de 1967 a 1974, en la que Lucio manifestó sus ideales y pretensiones sociales en la prensa local y nacional, a la par que peleaba contra efectivos del Ejército Mexicano, quienes perseguían rabiosamente al movimiento del guerrillero suriano y en su empeño por aniquilar la insurrección, que amenazaba con propagarse y adquirir mayor magnitud, arrasaron con pueblos enteros de la Sierra de Atoyac y desaparecieron a cientos de personas “culpables de apoyar” a la guerrilla; desapariciones aún impunes. El grupo armado comandado por Lucio Cabañas registró su fuerza bélica más considerable entre 1971 y 1974, periodo en el que emboscó varias veces a los militares, inflingiéndoles sendas derrotas.

Posteriormente, el autor ahonda en la amnistía brindada a Lucio Cabañas por el gobierno de la República ante la imposibilidad del Ejército Mexicano de acabar con el movimiento guerrillero. Cabe destacar las propuestas del entonces senador priísta guerrerense Rubén Figueroa Figueroa, quien se ofreció como mediador entre los bandos, para que Lucio y sus seguidores depusieran las armas. “El viejo priísta ofreció financiar personalmente al Partido De Los Pobres en su futura y supuesta actuación legal en el estado. Al ser rechazada su primera oferta, el senador haría una segunda proposición mucho más atrevida y caciquil: un financiamiento mensual a la guerrilla a cambio de supeditarla a sus órdenes.” La negativa de Lucio Cabañas fue rotunda; las consecuencias, el incremento del ataque militar por aire y tierra y el posterior aplastamiento de la guerrilla sureña más importante de los años setenta.

Siempre apegado a los lineamientos ecuánimes que exige un trabajo de investigación social serio, y pese a la deferencia que el tema y el personaje implica, los últimos días de Lucio Cabañas son tratados por Felipe Fierro sin falsos apasionamientos o intentos hagiográficos fatuos. El autor expone que fue necesaria una delación, por cuestiones de narcotráfico, para que las fuerzas del ejército localizaran a Lucio Cabañas y lo mataran en combate. Con la documentación de varias versiones del último día del guerrillero suriano, incluyendo la oficial, Felipe Fierro dilucida ese momento culminante y desmorona las falsas historias que se enhebraron después del enfrentamiento final entre los miembros de la guerrilla y el ejército, cuyas intenciones resultaron claras: denostar la imagen de Lucio Cabañas y su lucha revolucionaria. Rumores que acabaron cuando la exhumación del cadáver de Lucio; tema que se analiza con emotividad singular en un apartado esencial del libro.

La importancia y trascendencia de “El último disparo. Versiones de la guerrilla de los setentas” radica en la revalorización oportuna del pensamiento sociopolítico y la lucha de Lucio Cabañas Barrientos, elementos que convalidan la tradición rebelde e insurgente de este país, sobre todo del México más castigado. Característica histórica que desde hace décadas se ha pretendido extirpar de la conciencia nacional por consigna de las cúpulas del poder gubernamental y el educativo, sembrando en la población, particularmente entre niños y jóvenes, la ignorancia, el olvido y el ocultamiento de las respuestas revolucionarias que han surgido contra el ejercicio despótico del poder que sexenio tras sexenio se practica en México. El estudio de Felipe Fierro Santiago combate de manera encomiable lo anterior, y es posible intuir el porqué de su volición periodística: profesar la responsabilidad civil que nos debe ser común a todos.

Comentarios a esta nota: enrique.montanez@azteca21.com

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