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Por la Espiral - January 16, 2007

Microfinanciamiento efectivo

POR LA ESPIRAL
   Claudia Luna Palencia

-Microfinanciamiento efectivo
-Creer en él. Historias de éxito
-Compartamos en México

 

 Hay que tenerle fe al microfinanciamiento como instrumento de impulso para propiciar el cambio en la esfera de la microeconomía en aquellas áreas rurales y urbanas donde son más resistentes la pobreza y la extrema pobreza.
 El microfinanciamiento proporciona respuestas accesibles y reales para muchos casos de personas que desean romper con la herencia generacional de la pobreza.
 Mientras este mecanismo del crédito pequeño se desarrolla en menor medida en África, y de forma expansiva en Asia con distintas experiencias (unas muy destacadas como el Grameen Bank, del economista Muhammad Yunus), en América Latina y el Caribe empieza su auge guiado de la mano del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
 Son notables los pasos que el BID impulsa en la región para encausar la  formalización de los canales del microcrédito a fin de evitar la dispersión de los recursos, la repetición de la negatividad en la operación de las cajas de ahorro con una historia de quiebras, corrupciones y miles de afectados casi siempre de escasos recursos, vulnerables en la medida en que  las organizaciones financieras subsisten en  la informalidad.
 A fin de evitar la mala racha con las cajas de ahorro como una constante en la región, la intención del organismo internacional es coadyuvar a la profesionalización de los microcréditos administrados por ONG´s financieras y por fundaciones, unas dedicadas con todo afán a la canalización de las donaciones a programas específicos, y otras que solamente destinan muy poco de las donaciones a favor de propiciar un cambio en el entorno.
  El microfinanciamiento lleva 25 años evolucionando en la región, desde los canales informales hasta el esfuerzo actual de llevar al marco de la formalidad a ONG´s financieras y asociaciones no constituidas legalmente que están captando dinero de donaciones particulares y que desean acceder a programas gubernamentales e internacionales para captar mayores recursos a fin de destinarlos  a la aplicación de programas locales, empero que por su propia condición jurídica no pueden hacerlo.
  A lo largo de ese cuarto de siglo ha madurado la iniciativa de diversos colectivos sociales constituidos en organizaciones no gubernamentales abocados a los microfinanciamientos, como ejemplo tenemos a Compartamos en México; ADRA de Perú; Pro Mujer Perú; EDPYME; Finca México; ADOPEM de República Dominicana; Finca de Perú; Crediamigo de Brasil; Fundenose de Nicaragua; entre otros más.
 Se trata de  experiencias que comenzaron, de poco en poco, ayudando con microcréditos a comunidades muy pequeñas, casi siempre a mujeres con actividades artesanales, orientándolas a la instalación de talleres propios para textiles; trabajo del vestido; cuero; o del barro; además de enseñarles didácticamente la relevancia de añadir valor agregado a sus insumos,  de convertirse en microempresarios y adquirir un sentido básico de administración.
 La asesoría la brinda de forma gratuita cada empresa u ONG financiera a sus clientes y mientras que en el marco general el propio BID acerca a sus funcionarios e investigadores a la región para que analicen  de cerca la forma de operación de las organizaciones financieras, y hagan un seguimiento de estudios de caso.
A COLACIÓN
 Gobernado el mundo como está por el paradigma neoliberal, más  el acento del adelgazamiento del Estado a cambio del engrosamiento del poder de las multinacionales, abierta la crisis del Estado Benefactor y con las presiones en los presupuestos, dudo mucho que la pobreza obtenga subsistencia del paternalismo del Estado con  más  subsidios y otro tipo de paliativos máxime cuando el neoliberalismo nos ha dejado a todos en la orfandad.
 Por ende, creo y confío en la lógica de los  microcréditos para dar dignidad a las personas sumidas en la miseria y que en el trabajo encuentran su orgullo, la identidad y solidaridad del grupo cuando al montar sus talleres propios adquieren un compromiso ante ellos mismos y la sociedad para producir y para responder por sus créditos.
 Y aunque pueda sonar a Credo, igualmente  creo en los microcréditos como fuente de enseñanza, orientación y educación para lograr una amalgama difícil de estructurar sino es mediante esta cruzada de a poquito, me refiero a la armonía con el medio ambiente, con el desarrollo sostenible.
 En países en donde más de la mitad de la población está en la pobreza y  un rango en la pobreza extrema y unos se ubican en las urbes pero otros muchos en las zonas rurales, la única forma de romper con vicios arraigados a la pobreza en el sentido de la obtención de los recursos de subsistencia es mediante el acercamiento y la actuación de las microfinancieras.
 Un reto del desarrollo sostenible es el muro de la pobreza para aceptar el cambio, los nuevos métodos armónicos, y es que, cómo se le explica a una persona en el campo ubicada en la pobreza extrema que deje de talar los bosques, si su única forma de vida, de él y de su familia sea probablemente vender la leña obtenida de la tala clandestina.
 Valle de Bravo, en el Estado de México, es un fiel ejemplo de  muchos hombres y mujeres rurales que viven de la venta de la leña, y lo hacen respondiendo a las necesidades de su propia lógica más que a lo que el gobierno pudiera imponer de armonía con el desarrollo sostenible; para ellos lo primero es comer.
 Así es que veo de manera esperanzadora, un amplio potencial, tan basto como lo son  las necesidades demográficas pulverizadas a lo largo y ancho de la geografía patria, que están aguardando por una ONG o una empresa microfinanciera de nicho con créditos y programas para que la gente pobre deje de responder a su propia intuición e  ingresen  a una racionalidad económica.
GALIMATÍAS
 México es uno de los países que en la región trabaja muy de cerca con el BID en  la parte de los microcréditos.
 El documento: “Microfinance in Latin America and the Caribbean, ¿how large is the market?”, elaborado por el BID, señala  que el año pasado el organismo prestó 5 mil 442 millones de dólares para programas de microfinanciamiento, destinados a casi 6 millones de clientes en la región.
 En el ranking de los cinco países más apalancados por el BID en los microcréditos figura México en primer lugar con un millón 217 mil 920 clientes captados gracias al desarrollo de 39 proyectos.
 En segundo lugar, Perú con 67 proyectos y un millón 174 mil 361 clientes; le sigue Colombia, con 608 mil 282 personas con créditos de microfinanciamiento ubicados en 22 proyectos; después Bolivia con 548 mil 242 clientes y 21 proyectos; y en quinto lugar Nicaragua con 399 mil 614 personas financiadas y 21 proyectos.

 

 

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