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Por la Espiral - January 11, 2007

Bielorrusia: off al bombeo de petróleo

POR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia

-Bielorrusia: off al bombeo de petróleo
-Europa entrampada en conflictividad
-Un escenario en constante en XXI

 La lucha por la apropiación de los mercados invoca guerras, de ello puede dar cuenta el pasado, servir de advertencia en el presente y de agorero del futuro.
 El agua y el petróleo son y serán los ejes de los movimientos geopolíticos y geoeconómicos, por no descuidar los desplazamientos y migraciones continentales de cara a la insuficiencia de ambos.
 Estados Unidos con el reposicionamiento bélico en Medio Oriente después del 2001 busca primordialmente asegurar su estabilidad como potencia, conservar el liderazgo mundial. China y Rusia llevan a cabo reacomodos estratégicos y alianzas bilaterales, igual en energía, que en otras áreas de mutua cooperación, como la construcción de gasoductos y oleoductos transversales.
 El año pasado ambos países acordaron “por amistad” el abastecimiento de energía a China mediante la inauguración de un gasoducto -dentro de cinco años-, quedando pendiente la propuesta de un oleoducto de traslado de petróleo desde Siberia.
 Entre los acuerdos firmados se encuentran la construcción del primer tramo Taishet a Skovorodino que finalizará a finales del 2008; la alianza petrolera entre la empresa rusa Transneft y la Corporación Petrolera Nacional China a favor de la construcción del oleoducto en el tramo Skovorodino a la frontera china; también los convenios  sobre la intensificación de la cooperación en la esfera del gas por medio del  Sistema Único de Suministro de Gas de Rusia.
 Lo crucial de esta cooperación son los efectos hacia el porvenir de las relaciones estratégicas, un acercamiento más  por conveniencia energética, geopolítica y neoeconómica;  Rusia y China son dos aliados con un peso consustancial en la región y en el mundo, diríamos en lenguaje coloquial, “dos tipos de cuidado” a los que no debemos perder de vista.
 Después del 11 de septiembre del 2001, China atinadamente negoció con Estados Unidos la entrada sin problemas de la economía china a la Organización Mundial del Comercio (OMC). Para Rusia las piedras en el camino provienen de Washington, aunque el presidente Vladimir Putin se ha encargado de generar presiones por medio de la UE al imponer  a fuerza de petróleo el apoyo europeo para el ingreso de Rusia en la OMC.
 Este 2007 los rusos no se quedarán tranquilos y seguirán presionando por todas las vías, desde las diplomáticas, hasta las no diplomáticas, en consecuencia aprovechando el rol de relevancia adquirido tanto para China como para la UE por sus debilidades energéticas, que el presidente Putin sabrá capitalizar muy bien para él y la oligarquía rusa.
 De esta forma los requerimientos chinos, de un gigante dispuesto a incrementar su expansión, con dramáticas necesidades demográficas  por energía, descansan en un consumo diario de petróleo de 6 mil
391 millones de barriles de petróleo; su producción interna es de tres mil 504 millones de barriles de petróleo diario; de éstos exporta 340 mil 300 barriles diarios e importa algo más de tres mil 226 millones de barriles de petróleo diario.
 Por su parte Rusia, consume 2.8 millones de barriles de petróleo diario; produce 9.15 millones de barriles al día; exporta 5.15 millones de barriles  e importa
75 mil barriles diarios.
A COLACIÓN
 El chantaje está llegando a punto de conflicto bilateral, fronterizo, económico y de choque de personalidades entre el reacio presidente Putin y otro igual de mal carácter y poco confiable: Alexander Lukashenko, presidente de Bielorrusia, antigua provincia comunista de la URSS.
 El trance actual es uno que cada año  recrudece y se torna  más violento en el intercambio verbal y las amenazas entre Putin y Lukashenko por  la utilización del oleoducto  Druzhba que pasa desde Rusia, cruza Bielorrusia, para bifurcarse en la UE, principalmente en Alemania y Polonia, desde donde llega a distribuirse a otros puntos de  Europa meridional.
Druzhba  ha vuelto a cerrarse en la parte de Bielorrusia afectando los acuerdos de suministro firmados el año pasado por Rusia y la UE.
 Desde hace días la compañía bielorrusa Belneftejim interrumpió el flujo de  petróleo ruso a través de Druzhba como una medida llevada a cabo por Lukashenko para forzar a Rusia a eliminar el arancel a la exportación de crudo con destino al mercado bielorruso que entró en vigor el primero de enero pasado.
 Los periódicos europeos destacan la medida arbitraria del dictador bielorruso contraria al libre mercado y a lo pactado con Rusia, en tanto que, Alemania y Polonia, enfrentan una delicada situación lo mismo que otros países del conglomerado europeo.
 La negociación internacional es más frágil por las necesidades industriales en países cuyas bajas reservas petroleras y poca producción petrolera puede llevarles a dos vías: aceptar el suministro a cualquier precio, incluso el del chantaje; o bien apropiárselo mediante las armas.
 La Organización de las Naciones Unidas (ONU), debilitada desde hace dos décadas,  no es un referente ni del diálogo, ni de la conciliación, ni sirve de muro de contención para la unipolaridad presente, la falta de un organismo multilateral  fuerte y respetable llevará a nuevos episodios de dolor en la guerra comercial por el petróleo y los recursos naturales.
 Al mismo tiempo, diversos polos de poder energético en proceso de consolidación se avizoran con una conflictividad especial de cara al futuro, en especial entre Rusia y Bielorrusia y sus relaciones con la UE.
 La revelación es parte de los retos de sobrevivencia energética de la UE que tendrá que asegurar dominios extracontinentales para su viabilidad futura. Veamos la debilidad de Alemania, una economía que consume dos mil 677 millones de barriles de petróleo diarios con una producción de 158 mil 700 barriles de petróleo al día; las exportaciones  que realiza son por 12 mil 990 barriles de petróleo y las importaciones son superiores a los 2 mil 600 millones de barriles de petróleo al día.
 ¿Qué puede pasar con Bielorrusia? Seguramente seguirá presionando hasta que el Kremlin se canse y sin arbitro mundial de por medio adopte la política beligerante de Washington con el pretexto de los dictadores y la democracia y pase a anexarse otra vez a Bielorrusia con el beneplácito de China y de la UE, en un “todos en contra de Lukashenko”. El costo tiene un efecto de traslado a la población rusa, dado que, los analistas internacionales anticipan que Putin, siendo año preelectoral, podría hacer una serie de reformas favorables para la extensión de su periodo en el gobierno.

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