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Por la Espiral - January 10, 2007

Tortilla hacia las nubes

POR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia

-Tortilla hacia las nubes
-Subsidios y distorsiones
-Tarde o temprano, los males

 Cuando los subsidios son utilizados en exceso generan distorsiones con distintos efectos dependiendo de si éstos van  directamente a la oferta o a la demanda; los que van a los productores (oferta) pueden ocasionar cierta diligencia en la competitividad y reducir el impulso por mejorar y los que van a la demanda, tarde o temprano, terminan reventándole en las manos al propio consumidor.
 La liberalización del precio de la masa y la tortilla que los industriales comenzaron a negociar mediante sus cámaras bis a bis con las autoridades competentes en el gobierno desde la década de los noventa, ha tenido efectos visibles después de 1999 cuando el kilogramo de tortilla promedió  por última vez los 3.50 pesos, después la escalada comenzó poco a poco y luego de forma acelerada.
 En la actualidad,  la Secretaría de Economía señala que se respeta un precio de control, en la práctica no hay tal, porque el  precio mínimo de base sirve de trampolín para la escalada anárquica en el precio de la tortilla que puede encontrarse hasta en 10.50 pesos el kilogramo en algunos puntos de Morelia, Michoacán; o en 12.50 pesos el kilogramo en Toluca, Estado de México. Los precios oscilan de forma distorsionada en cada rincón del país.
 Las razones dependen del precio del insumo esencial, el maíz, y de los factores que sobre de éste impactan para su abasto o desabasto, desde el clima, hasta las importaciones de maíz compradas a Estados Unidos, la bandera del  TLCAN que terminó debilitando a la base de la alimentación de los mexicanos alguna vez edificada en el  campo mexicano.
 La frase es lapidaria “somos importadores de maíz”
hemos dejado de producir lo suficiente para sostener nuestra alimentación, igual ha  maniobrado con el tiempo una alteración en los usos, costumbres y gustos de los mexicanos: de la tortilla por la hamburguesa; de la tortilla por el pan; de la tortilla por el hot dog; o en el peor de los casos la sustitución de la tortilla por los charritos o las sabritas  como puede apreciarse a  la hora del almuerzo de los obreros mexicanos. Para aportar algunos datos duros, el año pasado en una conferencia con estudiantes, Roberto González Alcalá, director de Gruma México,  reveló que en los últimos diez años el  consumo de tortilla en el país disminuyó un  20 por ciento.
 Por no olvidar que en cierto estrato la tortilla se toma como enemiga de conservar la línea, y aunque todavía no la hay light la tortilla aporta más nutrientes que perjuicios al cuerpo, beneficia al colón y obviamente todo en exceso ocasiona estragos.
No es lo mismo comerse dos o tres tortillas en la comida que diez en cada sentada a comer.
 De acuerdo con Gruma, el consumo per cápita de la tortilla en México ha venido disminuyendo dramáticamente, “para 1996, los cálculos que teníamos en la empresa es que había un consumo de 90 kilos per cápita al año de tortilla. En el  2006, el consumo ha caído a 70 kilogramos de tortilla per cápita. ”
 La crisis de la tortilla  es muy sintomática del paso del populismo que mantuvo bajo el precio para tener contenta a la población, sobre todo al estrato más pobre que únicamente puede comer tortillas con sal, embarradas con frijoles y salsa molcajeteada.
 Luego la tortilla resintió todos los efectos del libre comercio que fueron comiéndose a bocados a un sector ineficiente en  la producción y distorsionado en el precio final. El gran afectado es el consumidor.
A COLACIÓN
 ¿Qué clase de consumidor es el perjudicado? El que se ubica en los deciles más bajos de subsistencia por su ingreso que vive en zonas urbanas dado que el autoconsumo de maíz en las zonas rurales sigue siendo lo más importante en la mesa para toda la familia, así es que el precio no les afecta como lo hace a los más pobres y extremadamente pobres de las urbes que deben buscar expendios de tortilla donde el kilogramo tenga un precio menor a un dólar, así es, menor a 10.97 pesos,  y lo hacen con muchas dificultades por las calidades dudosas de un maíz mezclado. En otros lugares, el precio de la tortilla es superior a un dólar por kilogramo y en los primeros meses del 2007 el kilogramo podría llegar a costar ¡un dólar con 36 centavos! Me parece increíble hablar de un kilo de tortillas a un precio superior a un dólar.
 Otras opciones en el mercado, son los  supermercados, las tiendas de abarrotes o las “tienditas” de la colonia o  la comunidad con las tortillas industriales empaquetadas y con conservadores de Maseca que por el precio le han generado competencia a los expendedores de la calle.
SERPIENTES Y ESCALERAS
 De acuerdo con el Diario Oficial de la Federación,
fecha del 3 de julio del 2006,  la producción nacional
de maíz y el cupo mínimo para importar en el año de referencia dentro del arancel-cuota establecido en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), maíz excepto para siembra, originario de los Estados Unidos de América o de Canadá, no son suficientes para abastecer la demanda nacional; que la disponibilidad de maíz y granos forrajeros indica que se requiere importar maíz amarillo en un monto superior a la cuota mínima disponible, a fin de cubrir los requerimientos de los sectores que utilizan este grano en sus procesos productivos, por lo que la ley refiere como necesidad  aplicar el presente incremento a la cuota mínima negociada en el marco del TLCAN.
 El decreto señala que podrán solicitar asignación de la cuota adicional, las personas físicas y morales establecidas en los Estados Unidos Mexicanos, de las industrias almidonera, cerealera, de frituras y botanas; así como del sector pecuario (incluyendo la fabricación de alimentos balanceados), que utilizan el maíz amarillo como insumo en sus procesos productivos.
 Lo mismo aquellas personas físicas o morales que cuenten con varias plantas, “se aplicará el criterio de asignación, de acuerdo a su información y ubicación geográfica, considerando el supuesto de asignación por cada solicitud presentada”.
La cantidad de cuota adicional de importación de maíz amarillo a asignar a cada solicitante, será equivalente al consumo anual auditado de granos en
2005 o, en su caso, el reportado para la asignación de cupo mínimo del 2006 de maíz amarillo total.
Cada vez importamos más maíz, rebasando las cantidades autorizadas en el tratado,  ante la insuficiencia en la producción interna por un campo absolutamente fracturado, abandonado, y la competencia desleal del maíz amarillo estadounidense y lo que viene de lo transgénico. ¿Qué estamos comiendo? Alimentos de calidades dudosas, tacos con tortillas caras y malas.

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