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Música - January 8, 2007

Homenaje a don Serafín Fuentes Marín, tesoro viviente de la música huasteca

   Don Serafín posa orgulloso con su
reconocimiento
 y Don Laco atestigua violín en mano
Foto: Gregorio Martínez M./Azteca 21

Por Gregorio Martínez Moctezuma
Corresponsal Azteca 21

Ciudad de México. 9 de enero de 2006. El pasado 28 de diciembre de 2006 se llevó a cabo un homenaje a don Serafín Fuentes Marín, violinista de larga y fructífera trayectoria oriundo de Zontecomatlán, en el segundo y último día de actividades del “V Encuentro de Huapango”, realizado en Colatlán, municipio de Ixhuatlán de Madero, Veracruz.

Ese jueves participaron los tríos Los Cantores del Bernal, de González, Tamaulipas; Los Brujos de Huejutla, de Hidalgo; Trono Huasteco, de Cuatecomaco, Veracruz; Nostalgia Huasteca, del Distrito Federal; Los Leales, de Tancanhuitz, San Luis Potosí, que también cantan temas en lengua tenek; Cocuyitos y Koneme, de Colatlán; Resplandor Huasteco, de Chicontepec; Son del Valle, de Xalapa; Cantar Huasteco, de Tepetzintla; los trovadores Floro Quintero Gómez, de Ixhuatlán de Madero, y Zósimo Núñez, de Ozuluama, todos estos de Veracruz.

Por su parte, Voces Inocentes, de San Antonio, San Luis Potosí, señalaron, “Es un honor participar en este homenaje a don Serafín, reciban un saludo de la Huasteca potosina”. Los integrantes del trío Cenzontle de Huauchinango, Puebla, mencionaron, “Estamos muy contentos de estar aquí, les dedicamos estos temas para que se pongan a bailar”, e improvisaron unos versos en honor del homenajeado, “Yo le rindo honores a don Serafín… don Serafín está viejito… pero todavía anda de enamorado,/ yo quiero ser como él…”. El trío Renacer Huasteco, de González, Tamaulipas, felicitó a don Serafín y le dedicó su actuación e interpretó “La petenera”.

Los Cantores del Vichín, de Ozuluama, Veracruz, interpretaron “La Azucena”, “El toro requesón”, “El querreque”, y después acompañaron a Leo de Swann, que dedicó unos versos a don Serafín. Luego siguió Son de Corazón, trío femenil de Tepetzintla, que tocó “La Azucena bella”, con versos dedicados a don Serafín, “El querreque” y “El tepetzintleco”.

Otros tríos participantes fueron Semilla, de Puebla, afirmaron, “don Serafín, es un honor estar aquí, pues intentamos seguir sus pasos”; Nostalgia Huasteca, siempre entusiastas, expresaron, “Queremos dar las gracias a la familia Hernández Barrales, a la gente bonita de Colatlán, así como manifestar nuestra admiración y respeto a don Serafín, a Heraclio Alvarado, ‘los papás de los pollitos’. Gracias a gente como ellos, que han dedicado parte de su vida al huapango, nosotros hemos aprendido”. Siguió Tlanesi, orgullo colateco, trío de gran calidad integrado por los hermanos Elhuikay, Gloria y Pablo Hernández Ramírez, que acompañaron a Esperanza Zumaya. El trío Tlamalinxóchitl se anotó, pero ya no se presentó a tocar.

El profesor Moisés Hernández Barrales, conductor del evento, señaló que “En el IV Encuentro se realizó un taller de verso, ahora, uno de zapateado, y solicito que pasen a bailar con el Trío Colatlán los nueve niños que participaron en el taller, con ayuda del profesor Rubén Martínez Méndez, de Los ajos, de Tantoyuca, Veracruz. También el año pasado le hicimos un merecido homenaje a don Heraclio Alvarado, del trío Colatlán, por setentaintantos años de trayectoria, de quien nos sentimos muy orgullosos de ser su paisano, pues es un gran talento en el violín”. Don Laco tocó con Rodolfo González, Julián Cuervo Martínez y Román Güemes, gran difusor de la cultura huasteca en el estado de Veracruz y en la República Mexicana. Se escucharon gritos de “Venga, don Laco”, sonó el violín y dedicaron versos a don Serafín, como “don Serafín Fuentes por su cultura,/ Es un caballo de sangre pura”.

Lamentablemente durante este V Encuentro se presentaron dificultades con el sonido, que se agudizaron justo antes del homenaje y de la entrega del reconocimiento a don Serafín. Mientras se solucionaba el problema, los Voladores de Papantla se lanzaron nuevamente del palo volador de 30 metros de altura aproximadamente.

El homenajeado Don Serafín Fuentes Marín, 
Élfego Villegas y Román Güemes en plena tertulia
Foto: Gregorio Martínez M./Azteca 21

El profesor Moisés volvió a hablar para dar paso al homenaje. “En el marco de la actuación del Trío Colatlán queremos realizar este acto solemne, por ello entrego este micrófono a don Román Guëmes, gran promotor de la cultura huasteca, quien realizará la conducción de este homenaje.”

Román Güemes esbozó una breve semblanza del célebre músico: “Don Serafín tiene más de 65 años dedicado a difundir huapango o son huasteco, o son zonteño. Impulsado por sus parientes, aprendió a tocar el violín. Al inicio, él mismo construyó su propio violín, ha trabajado desde muy niño, también incursionó en la búsqueda de nuevos horizontes y se trasladó a la ciudad de México para integrarse a un trío, no lo pudo hacer y regresó a su pueblo para ya no salir más de él y emprender la difusión de son zonteño. Por todos esos méritos, el Comité Organizador de este festival, en su quinta edición, le dedica esta fiesta” y procedió a leer el texto del galardón, “La comunidad huapanguera y el pueblo de Colatlán entregan este reconocimiento a don Serafín Fuentes Marín por su talento…”, y lo definió como “tesoro viviente de la música huasteca”.

Don Serafín, conmovido, hizo uso de la palabra y rememoró los años en que conoció esa población veracruzana, auxiliado por la luz de una lámpara que Román detenía. “Pueblo de Colatlán, pueblo hospitalario, yo soy el mismo que venía en aquel entonces, soy el mismo de hace muchos años, gracias a Dios Padre, el motivo de mi presencia en este gran e importante escenario es para expresarles mi agradecimiento. Me siento plenamente emocionado por este reconocimiento a mi persona, por este acontecimiento feliz. Muchas gracias, querido pueblo”, expresó.

Luego, Román indicó, “Don Serafín nos va a demostrar el porqué de este reconocimiento, de este homenaje” y pidió la presencia de Élfego Villegas. Los problemas de sonido continuaron, pero eso no obstó para que don Serafín en el violín, Élfego Villegas Ibarra en la quinta huapanguera y el propio Román en la jarana tocaran aproximadamente durante una hora de manera memorable e hicieran bailar a muchos de los presentes, como alguien afirmó, “más que con la voz, con el corazón, adelante, maestro”. Y sí, el violinista demostró su temple, vigor y dominio de su instrumento.

Interpretaron “El zonteño”, que dijo don Serafín, “es un son tradicional, pero la letra es de un servidor”; luego otro son tradicional carnavalesco “con letra de un servidor”; otro son tradicional, “El pájaro cú”; otro tradicional, “El arriero”, y así se fue hilando esa hora prodigiosa. Tocaron “La Azucena bella”, cuya letra ha hecho célebre a don Serafín. Otros temas fueron “La manta vieja”, “Cielito lindo” –“español”, subrayó el músico–.

Más tarde, tuve oportunidad de hablar unos minutos en la Plaza Cívica colateca con don Serafín, quien me comentó: “Me ha gustado cantarle a las mujeres, a la madre naturaleza y complacer a mis amistades. Mi música me ha dejado recuerdos muy bonitos, a las personas que me han escuchado les parecía bien, les ha gustado mi forma de tocar, mi trío. Siento una gran satisfacción por mis huapangos, me interesa mucho que los conozcan, que no decaiga el huapango. Mi estilo ha gustado mucho, ya pocos lo tienen, muy tradicional. Los carnavalescos gustan mucho. Los sones que dio a conocer el viejo Elpidio, él se los adjudicó, todos son tradicionales, sí, los hizo más populares. Gracias a Dios ya he recibido varios homenajes, en Xalapa, en Citlaltépetl… Es bonito recibir homenajes, se siente uno feliz, muy contento de lo que ha hecho. Aún sigo haciendo cosas, me gustan varias letras y ya tengo listo casi el material para otro disco. Como hombre, la madre naturaleza nos ofrece muchas cosas, a mí me encantan las mujeres. ¿Que si todavía? Ay, a mí me dicen el potrancón, como lo digo en unos versos, porque aún me gustan las mujeres, tengo hembras de a montón, la mujer es lo mejor de la vida”, concluye amable y contento, para después bailar un son con vigor y enjundia, sí, como un verdadero potrancón.

Posteriormente pude charlar con su inseparable compañero Élfego Villegas Ibarra. “Este homenaje es muy merecido, porque Serafín es un entusiasta de las cuestiones huapanguísticas, y rescatador y difusor del son zonteño, que es de ahí, de Zontecomatlán. Los conocedores del huapango lo consideran algo diferente, por eso lo llamamos así, porque es un tipo de música que se quedó encerrado ahí, y siempre se quedó ahí. Yo le sugerí a mi compadre que lo grabáramos, es el único violinista de Zonteco que lo toca como debe ser. Lo conozco desde hace 50 años o más, me acerqué a él para tocar, y me aceptó. Por necesidades particulares tuve que emigrar a Xalapa, pero mis raíces están en Zonte, no he perdido mi identidad como zonteño, todos me conocen. Sí, es un decir de él lo de potrancón, pues éste es un potro brioso y que monta. Lo de potrancón y verraco es porque además es un semental… Serafín ha tenido mujeres y dice que todavía quiere más… Hemos tenido experiencias muy gratas, hemos salido a disfrutar de la música a otros lados. Hace muchos años, cuando yo estaba en Zonte, acompañamos a un doctor por varios lugares de Hidalgo, del Estado de México, casi un mes o más. Nos decía ‘Cuando se vayan de aquí, se van a ir bien chipocludos’, porque nos daba puro pulque. Al finalizar el recorrido, nos dio 50 pesos a cada uno. Entonces Serafín dijo: ‘Tenía razón el doctor, porque lo que nos dio es como si nos hubiera dado puro chile’. Sí, ya hay material para otro disco, hemos chiflado sones viejos y los recordamos, entonces los volvemos a tocar. Llevamos dos, ya se agotó el sencillo, pero mi compadre mandó a hacer otros más de la segunda grabación, que es doble y tiene 40 temas, y faltan otros 20 del otro que tenemos listo, ya los reunimos, y los que se acumulen por ahí. La vida del huapanguero significa muchas experiencias. A veces por cuestiones de trabajo no podemos estar en todos los festivales, yo tengo 33 años en Xalapa, pero siempre me ha gustado la música de huapango, al principio fui serenatero, bohemio, pero cuando descubrí la alegría del huapango, ahí me quedé. También he participado en otra grabación, ‘Veracruz, son y huapango’, con Tlen-Huicani, grupo de la Universidad Veracruzana. Que yo sepa, sólo hay un grupo más en Zonte, pero no trasciende. Yo tengo un proyecto ya que me jubile, quiero iniciar una escuela de música tradicional. Mi compadre tiene un estilo y una forma de tocar que sólo son de él. Yo lo he intentado y no he podido darle ese jalón que él le da, su violín es rasposón, pero sabroso, yo sueno más académico… En el caso de que yo no hubiera podido estar presente en el homenaje –pero sí estuve–, le hubiera enviado un mensaje más o menos así: ‘Compadre, a través de este medio, quiero enviarte una calurosa felicitación por el homenaje que te hace el pueblo de Colatlán, que no es el tuyo, y me hace recordar el refrán de que nadie es profeta en su tierra. En Zontecomatlán se hizo el intento, pero nunca te han reconocido, y ahora éste es un ejemplo de Colatlán a Zonte. Para mí eres mi compadre, mi hermano mayor, mi pariente, y Colatlán reconoce a los artistas que engrandecen el huapango, como tú los has hecho”.

Por último, el profesor Moisés Hernández Barrales informó que se hizo entrega de un estímulo económico por parte del pueblo de Colatlán a los tríos participantes y que Colatlán estaba estrenando su propia tarima. Además, pidió un aplauso a los bailadores que acudieron al V Encuentro de Huapango desde Puebla, Querétaro, Hidalgo, Veracruz y Distrito Federal, entre otros lugares.

De esta manera, concluyeron las actividades programadas del “V Encuentro de Huapango” en Colatlán, municipio de Ixhuatlán de Madero, Veracruz, con la grata sensación de haber sido testigos de una fiesta huasteca que, a pocos años de su inicio, ha tenido gran aceptación y arraigo entre los colatecos y los miles de visitantes que vienen cada fin de año a disfrutar dos días de sones y bailes huastecos.

Comentarios a estas notas: gregorio.martinez@azteca21.com

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