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Libros - January 3, 2007

“Una palabra más larga que la noche”, poemario de Nicolás Alberte

Portada del tercer libro publicado de
Nicolás Alberte
Foto: Cortesía Editorial Literal

Por Jorge Salvador Jurado
Reportero Azteca 21

Ciudad de México. 3 de enero de 2007. A finales de 2006, la editorial Literal dio a conocer su tercer título de poesía. Se trata del libro “Una palabra más larga que la noche”, del joven poeta uruguayo Nicolás Alberte, y constituye también (vaya coincidencia) el tercer libro publicado a Nicolás, siguiendo a los dos aparecidos en su tierra: “El cuidado que ponemos diariamente en no morirnos” y “Vacío en partes iguales”.

Alberte es un poeta joven por edad (apenas cruza los treinta años) y por propuesta, sin que por ello se confunda una mala poesía. La idea de este libro (como la de toda buena poesía) parte de la recuperación y reelaboración de tradiciones poéticas vigentes, la conversacional y la neobarroca, para dialogar con ellas y renovarlas. Lo que Octavio Paz llamó “la tradición de la ruptura”, lo que mata para sobrevivir.

Ya desde el “Prólogo” advierte Eduardo Milán: “[…] la conciencia de la escritura es un saber sobre el que hay que volver”. Y, curioso, como también ha avisado Milán en algunas charlas: la poética de Alberte es de una uruguayidad poco uruguaya; para él no son ajenos los terrenos escriturales que han recorrido sus coterráneos, pero los recupera para dotarlos de un sentido distinto a través del diálogo con otras tradiciones, a través del ejercicio de la reescritura; un ejemplo: “poetas que escriben '¡ay!' ya no sufran/ dejen de librar esas batallas que la carne/ está sobre las brasas y los brazos/ cuelgan sin moverse como las mejores mentes/ de mi generación y ya nadie aúlla lamentablemente”, con claras alusiones al “Aullido” de Allen Ginsberg.

Los terrenos por los que habita la poesía de Nicolás recuerdan también, entre otros poetas, a los que descubrió César Vallejo, por la desarticulación sintáctica y del personaje hablante, como se nota en el texto que titula al libro: “sílabas que en la sintaxis de lo oscuro resplandezcan/ largas alas de pájaro que al raspar la roca/ monumental madrugada lapidaria/ abran pasajes puertas pasadizos/ puentes levadizos como el sol/ sobre la fosa del río:/ una palabra que dure hasta mañana”, otro ejemplo que se puede consultar es el texto “en cal viva”.

Pero quizá el primero de los dos puntos más importantes que toca la reciente entrega, a mi parecer, son, en primer lugar, la constante preocupación por la palabra que se vuelve hecho poético, la palabra creadora que para serlo tiene que dotarse de un nuevo sentido, de una recarga semántica que aporta un nuevo significado: “y si yo hubiera nacido en la India hace dos siglos/ y si yo hubiera sido poeta en la provincia/ o profeta en las orillas del Nilo/ y si yo hubiera escrito en provenzal/ tú igual estarías aquí, escrita/ absoluta total palabra realidad/ con el único objeto de nombrar/ lo único, lo que se necesita”.

El segundo punto que quiero resaltar radica en la buena factura de esta poesía, una literatura bien escrita que constantemente sorprende por sus imágenes y metáforas trabajadas, sus giros léxicos bien logrados. Con ello Nicolás devuelve a sus poemas a la función que ocupa fundamentalmente la poesía: la de ser compañía de su lector. Más allá de las propuestas que se hagan para la literatura, del diálogo que se entable con la cultura (que son sin duda importantes), lo primordial es la capacidad que se tenga de conmover, de significar experiencias de vida y de comunicar, y en “Una palabra más larga que la noche” es algo que se logra: “déjame decirte que no tengo palabras/ salvo éstas que se siguen a las lágrimas/ y me salvo yo entre las líneas tan bien/ dejo abierto el paraguas por la cosa ocurrida/ adentro de la casa no esperando/ que caiga y que se repita/ pero escucha esto, porque no son palabras/ son cosas sencillas que caen como del cielo/ emulando a la lluvia como la mula al burro, pre/ destinadas, déjame decirte que lo siento mucho/ que no hay manera de expresar el sentimiento/ y si te digo la verdad te miento/ no tengo palabras, lo que siento es esto:”.

Igual que ocurre siempre con los libros de cualquier editorial independiente, la distribución es un problema, y más aún si se trata de poesía; por ello, si alguien está interesado en conseguir este título, puede contactar a los editores en el siguiente correo electrónico: gacetaliteral@yahoo.com.

Comentarios a esta nota: reportero@azteca21.com

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