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Música - December 22, 2006

Un fandango en Europa: la Negra Graciana en París

Como por arte de magia la artista pasó de las
calles del puerto jarocho a los escenarios
de la Ciudad Luz
Foto: Azteca21

Por Benjamín Solís
Reportero Azteca 21

Ciudad de México. 22 de diciembre de 2006. Una tarde de 1996, por los portales del Puerto de Veracruz paseaba Jacques Erwan, crítico musical y director del Theatre de la Ville de París, el equivalente al Carnegie Hall estadounidense, y quiso el destino que se encontrara ahí, en plena calle, a una cantora y arpista del son jarocho muy conocida en esa tres veces heroica ciudad: La Negra Graciana.

Desde ese momento Erwan quedó hechizado por la música de esa señora y supo que aquello era algo fuera de lo común y que ella debía presentarse en un escenario internacional; así, dos años después le llegaría a Graciana una invitación para tocar en el afamado teatro parisino, aceptó y así el son jarocho y, por ende, el fandango tuvo eco mundial en este recinto, uno de los más famosos y formales de Europa.

Un rasgo esencial para apreciar estos sones es que se trata de música hecha para escucharse en vivo, pues, a semejanza de otros géneros folclóricos, la improvisación se da sólo una vez. El músico, cada vez que toca, reinventa y vuelve a recrear sus canciones y nunca toca una pieza igual. A pesar de ello, y para nuestra fortuna, seguirán habiendo cada vez más grabaciones de sones.

Así, en esta segunda producción discográfica de la extraordinaria Negra Graciana, maestra de la ejecución del son jarocho, tenemos a una de las grandes exponentes del género, quien nos muestra su primer concierto grabado en el extranjero en el Theatre de la Ville. Aquella memorable ocasión, con un extraordinario recibimiento del público parisino, la Negra Graciana nuevamente hizo lo que mejor sabe hacer, tocar el arpa y cantar las décimas de temas tan conocidos como “La bamba”, “La bruja” o “La guacamaya”, así como otros que los huapangueros cada vez tocan menos, como “El coco”, “La indita”, El conejo” o “El colás”.

Desde entonces La Negra, como le dicen sus allegados, ha tenido una larga travesía en otras latitudes, se ha presentado también en escenarios de Holanda, Inglaterra, Estados Unidos, Canadá y otros países adonde lleva su inseparable arpa y toca tal y como siempre lo hace con sus paisanos en su querido puerto.

En la actualidad, el son huasteco y el son jarocho gozan de excelente salud, no por la venta o cantidad de discos compactos disponibles; sino porque continúa siendo una expresión viva y con presencia no sólo en sus lugares de origen. Esta música ha sobrevivido, con muchos vaivenes, al efecto del embate comercial de otros estilos o seudoestilos que acaparan a grandes capas de la población mediante la radio, la prensa y la televisión; sin embargo, los sones huastecos y jarochos por su sola historia siguen expresando como ningún otro estilo el sentir de sus seguidores, de los huapangueros, de los músicos, los cantantes, bailadores y admiradores de esta gran corriente musical popular.

Con este material, se puede ser testigo auditivo de lo que el público parisino presenció en esa fiesta musical, que es un derroche de alegría y virtuosismo, de un estilo que es capaz de levantar a los muertos a bailar. La Negra sola o en compañía de sus músicos demuestra por qué lleva el título de una de las grandes del son jarocho; no sólo por su brillante ejecución, sino porque es poseedora de un estilo singular y representa la unión de los viejos soneros con las nuevas generaciones, pues musicalmente ella aprendió un son más silvestre y tradicional, que hoy no es muy común de hallar. Por ello, el mérito de esta extraordinaria intérprete es darnos una visión de los viejos soneros, sus maestros, y cuál sería su beneplácito si supieran que aquella pequeñita que tocaba a hurtadillas ha llegado a tocar en foros internacionales.

En “La Negra Graciana en el Theatre de la Ville de París” (Discos Corasón, México, 1999), participan Graciana “La Negra” Silva García (arpa y voz), Pino Silva García (jarana, coro, voz), Zeferino Romero Molica (requinto y coro). Si no lo ha escuchado, cómprelo. Después, la Negra será una de sus consentidas de la música tradicional mexicana.

Comentarios a esta nota: benjamín.solis@azteca21.com

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