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Arte y Cultura - December 22, 2006

El Carnaval de Huejotzingo, una suntuosa fiesta popular poblana

El número de integrantes por batallón va desde
200 hasta 800 danzantes
Foto: Gregorio Martínez M./Azteca 21

Por Gregorio Martínez Moctezuma
Corresponsal Azteca 21

Ciudad de México. 22 de diciembre de 2006. Durante el Desfile Navideño realizado el domingo 17 por Paseo de la Reforma y algunas de las principales calles del Centro Histórico, tuvimos oportunidad de admirar parte de los batallones del Carnaval de Huejotzingo, sus hermosos trajes, la alegría de sus danzantes y la música de dos bandas de viento que los acompañaron durante todo el recorrido.

También pudimos entrevistar a Guadalupe del Carmen Gallegos Chávez, directora de Turismo Municipal, quien habló con Azteca 21 de tan importante fiesta popular. “Ahora estamos representando al Carnaval de Huejotzingo. Esta ocasión vinieron cinco batallones, que son los de Zapadores, Turcos, Zuavos, Zacapoaxtlas e Indios Serranos, integrados por 170 danzantes y con las abanderadas de cada batallón, que son acompañados por dos bandas de música, pero en el Carnaval de Huejotzingo intervienen más de diez mil danzantes y se representan tres actos, que son ‘El rapto de la hija del Corregidor por Agustín Lorenzo’, ‘La batalla del 5 de mayo’ y ‘El primer casamiento indígena bajo el rito católico en Latinoamérica’.

“En el Carnaval de Huejotzingo 2006 se combinan la fiesta y la tradición. El municipio está muy cerca de la ciudad de Puebla y conserva vivas sus ancestrales tradiciones, en las que las fiestas religiosas y profanas recrean el sincretismo de las danzas prehispánicas y la devoción cristiana traída por los evangelizadores europeos. Esta fiesta tiene su raíz en la época prehispánica, cuando los primeros huejotzincas celebraban las guerras floridas, y se representan los tres hechos históricos mencionados.

“Desde 1869, Huejotzingo se llena de color, música y algarabía. Aproximadamente diez mil personas se visten con diversos atuendos para este magno evento, en el que participan 21 batallones, el casamiento indígena, los negritos y los apaches. Estas comparsas son dirigidas por un general. En enero empieza la convocatoria: el primer domingo del año salen unos cuantos enmascarados con su banda de música, bailan en el quiosco y animan a los lugareños. Esta representación es conocida como ‘Desfiguros’ o ‘Los viejitos’. En sí, el Carnaval de Huejotzingo es celebrado el fin de semana anterior al Miércoles de Ceniza.

“El primer día, que cae en sábado, los habitantes empiezan a celebrar esta fiesta. El desfile inicia alrededor de las cuatro de la tarde. Luego los generales suben a la Presidencia a firmar el documento donde el presidente municipal otorga la Plaza de Armas al general en jefe. Después los generales se disponen a alzar banderas alrededor del cuadro principal de la ciudad, para señalar que el carnaval ha iniciado.

“El segundo día, de las 12 a las 18 horas, el desfile da comienzo en la Capilla de la Virgen de Guadalupe, con la dama, el general y su comitiva, los ladrones y Agustín Lorenzo. Después viene el casamiento indígena, seguido de los batallones. Cabe mencionar que hay cinco batallones por cada barrio de la población, y cuatro de éstos en total. En la segunda vuelta del desfile, la dama sube al balcón central de la Presidencia para ser robada. Mientras, los enmascarados empiezan a cargar sus rifles, para escenificar las guerritas, haciendo alusión a la Batalla del 5 de mayo. Después se van a comer a las distintas casas de los generales de cada batallón y en el Centro se quema el jacal, porque se supone que Agustín Lorenzo se lleva a la dama a su jacal y el Corregidor lo manda quemar. Luego, los batallones bajan al Primer Cuadro de la ciudad y representan una vez más las guerritas. A las seis de la tarde, un soldado del Corregidor da los toques de corneta correspondientes que indican el término de las actividades.

“El tercer día es similar al anterior, pero por la tarde algunos batallones aprovechan para visitar las tumbas de los soldados muertos durante el año. Ahí, las familias de los difuntos preparan enchiladas, que se reparten entre el batallón. El cuarto día es muy especial, pues inicia alrededor de la una o dos de la mañana, según cada general. Comienzan con el llamado rancho, para recolectar comida y refrescos. Alrededor de las seis de la mañana, los danzantes comen lo recolectado y después van a los panteones a llevar una corona a un compañero fallecido durante el año. Otra vez, se acostumbra comer enchiladas. Alrededor del mediodía empieza el recorrido como en los dos días anteriores. A las seis de la tarde, cuando termina, los batallones se dirigen a las casas de los generales que tomarán el mando el año próximo, donde se festeja hasta cerca de la medianoche. Y el domingo siguiente se celebra el Carnaval Infantil, en el que se tiene un control absoluto en el uso de la pólvora para evitar cualquier accidente que pueda perjudicar a los menores.

“El número de integrantes por batallón va desde 200 a 800 danzantes. Destaca también ya la participación femenina, pues de cada 100 elementos en los batallones hay unas 30 mujeres con disfraces varoniles. Cada danzante paga el derecho para salir, así como la música a su general, que, aproximadamente, es de 300 a 500 pesos por los cuatro días. El costo de la pólvora va desde los 15 a los 20 pesos y cada danzante quema aproximadamente cuatro kilos por día. A su vez, los generales contratan las bandas de música desde un año antes para asegurarlas y pagan por cada una alrededor de sesenta mil pesos por los cuatro días.

“Aunque esta fiesta es muy cara, los habitantes se esmeran por sacar el mejor traje cada año. El precio de los trajes fluctúa desde 30 mil pesos por un conjunto de zacapoaxtla, el más caro, pasando por el de zapador, turco y zuavo, que anda por 10 mil o más, hasta el de indio serrano o mixteco, de 7 mil, según los adornos de cada uno. A esto hay que agregarle la máscara, el sombrero, la pólvora y la música. Todos los danzantes llevan rifles de madera, y éstos van adornados con figuras en la parte baja llamada caja, donde se les coloca una carrilera pequeña para colocar los casquillos.

“Nuestro carnaval se escenifica del 17 al 20 de febrero, con actividades culturales diversas hasta el 25, cuando se representa el Carnaval Infantil, que es básicamente el mismo, pero con la característica de que sólo participan niños. Además, es único en su género a nivel internacional, se utiliza mucho la pólvora, pero está garantizada plenamente la seguridad de todos los visitantes. Los invitamos a que vayan al Carnaval de Huejotzingo, donde nuestras tradiciones siguen vivas, a disfrutar de una experiencia inolvidable”.

Comentarios a esta nota: gregorio.martinez@azteca21.com

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