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Música - December 19, 2006

“Dulce capricho”, de Angelina Martínez, una joya discográfica potosina

El disco incluye géneros que van desde
el danzón hasta el funk, pasando por bolero,
 bossa nova y desde luego, trova
Foto: Azteca21

Por Darío S. González Moreno
Reportero Azteca 21

Ciudad de México. 19 de diciembre de 2006. Escuchar la dulce voz de Angelina Martínez, al interpretar las dieciséis pistas de su primer álbum que lanza como solista, es una invitación irresistible a cantar junto con ella y disfrutar de los acertados arreglos musicales con que fueron recreadas las canciones que integran esta obra mexicana.

Producido con los auspicios del gobierno de San Luis Potosí y el CONACULTA, bajo el proyecto Sonoridades, “Dulce capricho” ha salido a la luz en este 2006 y en él se han podido recopilar temas de géneros que van desde el danzón hasta el funk, pasando por bolero, bossa nova y, desde luego, trova.

La variedad de géneros a su vez corresponde con la selección de compositores que la cantante invitó a participar para la realización de su disco. Así, al escucharlo, podremos disfrutar la letra de creadores como David Haro (“Cantemos”, “Dulce capricho”), Jaime Sabines (“Aguamarina”), Piero (“Soy pan, soy paz, soy más”), Marcial Alejandro (“Lío de sotanas”), del sonorense devenido potosino David Soraiz (“Luna”, “Alguien”) y la de los trovadores Yahír Durán (“Calma y tormenta”) y Rafael Mendoza (“Si quieres”), entre otros.

No sólo la voz de la artista y las letras de las canciones son agradables, también las composiciones y los músicos merecen mención aparte. Así, por ejemplo, no podría dejar de señalarse la participación del maestro Jorge Martínez Zapata, cuyo piano acompaña a Angelina en un concierto en el Teatro de la Paz interpretando una canción argentina: “Pequeña”; lo mismo que la ejecución pianística de Héctor Infanzón en dos de las canciones del álbum, también de compositores argentinos: “Soy pan, soy paz, soy más” y “Junco travieso”.

Otra joya más: el rescate de un tema indígena, se trata de “Canción de cuna”, cantada en tének y con arreglo musical que incluye instrumentos prehispánicos, labor loable en tiempos como el nuestro en que es persistente la idea del olvido de nuestras raíces indígenas; pero también se presenta la contraparte española, pues en la misma pieza convive la inclusión de un coro, recordando, primeramente nuestro mestizaje como mexicanos y, segundo, la raíz coral de la cantante, quien ha sido miembro de grupos de música antigua, como Danserye.

Todos los arreglos musicales estuvieron a cargo de Martín Ángel Martínez Castro, músico, amigo, compañero y esposo de la cantante, quien, además de participar en las piezas, tuvo gran acierto al recrear las composiciones adaptándolas a la voz de Angelina.

Voz, arreglos y composiciones de primer orden son las constantes en “Dulce capricho”, un disco que no puede faltar en la colección de quienes gustan de cantar y escuchar música de nuestro país, así como de uno que otro invitado, pero siempre en nuestro idioma.

Comentarios a esta nota: dario.gonzalez@azteca21.com

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