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Arte y Cultura - December 13, 2006

Es nuestro deber salvaguardar lo intangible de nuestra herencia como las posadas y la Rosca de Reyes

Conservar las
tradiciones mexicanas,
 como bailes, fiestas
 y gastronomía
 no es un problema
de género
 Foto: Cortesía UdeG

Ciudad de México.- 13 de Diciembre del 2006.- El grito "Viva México" y el deleite de comer nopales no son asuntos de género, aunque el ama de casa, a diario, participe en la conservación del patrimonio cultural al fomentar tradiciones con sus hijos.

Natalia Fiorentini, quien participó en el V Encuentro de Revitalización de Centros Históricos para promover la preservación del legado cultural del país, recuerda que los centros históricos son de hombres y de mujeres, y ambos siguen las costumbres.

"Conservar las tradiciones mexicanas, como bailes, fiestas y gastronomía no es un problema de género. Tanto mujeres como hombres deben y pueden participar", afirma, en charla con Notimex, la historiadora del INAH.

Fiorentini, quien estudia la construcción de feminidad y masculinidad del siglo XVI, asegura que "tanto el padre como la madre son pilares para sembrar la semilla de protección del patrimonio en la familia" y agrega que la responsabilidad es compartida.

La también investigadora, preocupada por la conservación del patrimonio cultural, busca evitar que centros históricos y arqueológicos se conviertan en hoteles o zonas turísticas. Quiere crear centros culturales al servicio de la comunidad.

"Con las estrategias del programa buscamos conseguir recursos económicos para proteger, difundir y mejorar los centros que estén en riesgo de convertirse en hoteles de cinco estrellas", comenta Fiorentini, también profesora del Colegio de Historia.

Los espacios arqueológicos e históricos así como la cultura de México en general "pierde sus raíces con la mezcla de costumbres, vive la invasión de las nuevas tecnologías y el avance de industrias mundiales", se queja la estudiosa.

Y es que salvaguardar lo intangible de esa herencia -las posadas, la Rosca de Reyes y el Día de la Candelaria-, así como el tangible -edificios, monumentos y pirámides-, es tarea de hombres y mujeres, aunque la fémina tenga un papel preeminente en el primero.

El mes pasado, la UNESCO y la Dirección de Investigación de la Coordinación Nacional de Monumentos Históricos del INAH concluyeron que los monumentos históricos deben protegerse junto con las manifestaciones culturales de quienes los habitan.

Por ello, el programa "Echale un Ojo a tus Monumentos", que el INAH inició hace seis meses en una secundaria de 500 jóvenes de la Colonia Centro, pretende aumentar el interés de alumnos en el legado cultural con mayor cantidad de información sobre el patrimonio.

El proyecto, que la SEP podría incluir en clases de, por ejemplo, español o química de otras escuelas, busca que los alumnos aprendan sobre la conservación de costumbres y el mantenimiento de edificios históricos, afirma la también académica de la UNAM.

En la clases de español, la maestra revisaría la gramática en lecturas sobre leyendas o sobre costumbres mexicanas. En química, los profesores relacionarían los procesos científicos con los componentes que deterioran los monumentos históricos, agrega Natalia.

La idea de Fiorentini, así como de otros investigadores del INAH, es ampliar el alcance del programa para presentarle a la SEP un "proyecto completo" de forma que el próximo año escolar sea aplicado desde nivel kinder hasta la preparatoria.

Adultos y personas de la tercera edad también pueden participar en este proyecto, en opinión de la investigadora, pues desde su comunidad pueden organizar grupos que resguarden los centros históricos de su localidad,"no necesitan ser de una institución".

La denuncia es otra forma de resguardar el legado cultural. "Si ven individuos pegando anuncios en monumentos o iglesias, lo que pueden hacer es denunciarlos a una institución", asegura Fiorentini, quien participó en la IX Jornada de Etnohistoria en el 2003.

La investigadora habla también de una "resignificación" del patrimonio, que quiere decir que los mexicanos, quienes han perdido interés en su cultura, deben darle otro valor a la costumbres heredadas y a los espacios históricos para apropiarse de ellas.

El programa utiliza recursos de la exhibición de centros históricos para planear estrategias que involucren a la comunidad en la conservación del patrimonio, explica la experta, quien colaboró en la documentación de conventos femeninos de México del siglo XVI.  (Notimex)

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