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Música - December 8, 2006

Cabezas de Cera se presenta en el Multiforo Alicia

La banda durante su presentación
Foto: Gregorio Martínez M. / Azteca21 

Por Gregorio Martínez Moctezuma
Corresponsal Azteca 21

Ciudad de México. 8 de diciembre de 2006. El grupo Cabezas de Cera (CDC) se presentará este viernes 8, a partir de las 20 horas, en un espacio que ha sido fundamental para ellos y otras bandas, así como para muchas expresiones culturales alternativas, el Multiforo Alicia, en avenida Cuauhtémoc 91, en la colonia Roma, a unas cuadras de las estaciones del metro Niños Héroes y Cuauhtémoc, donde compartirá el escenario con La Perra y Santos Sotelos.

Entrevistados al término del concierto que ofrecieron el domingo 3 en el Patio Jacaranda del Museo Nacional de Culturas Populares, como parte de la Campaña Nacional para la Diversidad Cultural en México, Mauricio Sotelo, encargado de los instrumentos de cuerdas de CDC, nos habla de las realizaciones de la banda en este año a punto de concluir: “Estamos contentos porque fue un año muy productivo, fuimos a Sudamérica, a Europa, y esto es muy importante para un grupo independiente como nosotros, e iremos a terminar este año a Chiapas, tocaremos en San Cristóbal de Las Casas el 22 y 23 de diciembre. Además, hay muchos planes para 2007, así en enero tenemos tocadas en algunas ciudades, como por ejemplo, en Sonora estaremos el 26 de enero”.

Respecto de su más reciente material discográfico, “Fractal Sónico”, donde Edgar Arrellín R. juega una parte fundamental en la grabación y mezcla electrónica, comenta: “Es un disco recopilatorio, es como un puente entre lo que hemos hecho de 1995 a 2005, en diferentes etapas de la banda, y una apuesta al futuro. También es una muestra acerca de lo que pretendemos realizar musicalmente para el próximo disco que pensamos grabar en vivo”.

Ejecutante de seis instrumentos, algunos creados por Francisco, el baterista de CDC, Mauricio señala del reto que implica su labor: “Con cada uno ha sido un proceso diferente, es casi como volver a nacer, pues cada uno hay que hacerlo ‘cantar’, pues cambia el rollo de manejarlos, conocerlos y explorarlos; hay que experimentar, buscar caminos y una nueva pauta para tocar lo que queremos expresar. Estos instrumentos nos dieron una nueva oportunidad para encontrar una identidad musical y personal, pues implica plantearme cómo me acerco a ellos, cómo los hago sonar, ya que no tienen una afinación normal. Aún les encuentro nuevas cosas, siempre tratando de ser más transparente y expresivo. Manejo seis instrumentos –como la jarana prisma, el charrófono, el tricordio–, cada uno tiene sus temporadas. Recientemente compré un gran stick de 12 cuerdas, y esto también contribuye a la renovación de nuestros sets, con nuevas rolas, nuevos giros, casi como si fuera la primera vez. Por el momento con estos seis tengo chamba para un buen rato. Paco tiene más instrumentos, como arpas, pero también está el rollo de la afinación y la transportación, pues algunos son más delicados. A partir de 2000, que entra Ramsés, se empieza a consolidar el sonido que estamos haciendo y ahora se refleja más en nuestro trabajo. Cabezas de Cera es un grupo para tocar en vivo, y buscamos que cada uno de nosotros tenga un peso más específico”.

Una peculiaridad de este músico es tocar descalzo en el escenario. “Toco así para sentirme más cerca de la tierra, para sentirme mejor, como si estuviera en mi casa, para sentir mejor los pedales. Además, me gusta, pues me siento cómodo y he desarrollado cierta habilidad para mover los dedos y esto me permite tocar mejor, pues al principio los zapatos me dificultaban usar los pedales. Tocar descalzo me hace sentir en más intimidad”, asegura.

Ramsés, quien está a cargo de la sección de alientos, habla de su papel en la banda. “En un inicio mi participación era totalmente acústica, con el saxofón, la flauta y el clarinete. Después, en la búsqueda de nuevos sonidos y de satisfacer necesidades expresivas, me encontré con un sintetizador, Win Midi Controller, que surgió por ahí de los setenta, lo inventó un científico de la NASA para jazzistas, y el instrumento responde de manera orgánica, como un saxofón. Te comento esto porque tiene la ventaja de que me permite abordar la música de diferente forma, más allá de la melodía, para crear atmósferas y nuevos sonidos. Mi papel es primordialmente en la melodía, la que va delante de todos, como la punta de lanza, pero de ahí te puedes ir hasta donde quieras, y aumentar lo que le puedes dar al público en vivo. Esto es muy gratificante, pues puedes darle algo distinto a lo que se escucha en el disco”.

La música de CDC es resultado de muchas horas, de incesantes búsquedas. “Hay mucho trabajo, muchos ensayos en busca de hacia dónde queremos llegar en la composición. El tiempo de ensayo es fundamental, pues tenemos otras actividades para poder sobrevivir, pues vivimos para la música, no vivimos de ésta. Afortunadamente, CDC se ha convertido en un proyecto autogestivo, autosustentable, lo que nos permite no sacrificar nuestro desarrollo musical, nuestra necesidad de expresar y decir cosas”.

Un concierto de CDC es una experiencia única, sugerente y enriquecedora, que justifica plenamente su propósito de tocar en vivo, de compartir sus andanzas en universos sonoros desconocidos, pero, cuando salen a la luz, llenos de motivos plásticos y poéticos, simbólicos. “CDC ha sido para mí un motivo de felicidad, pues al tocar creas un discurso, ideas, y se lo entregas a la gente. Esto me hace feliz, compartir esa felicidad. Poco a poco nos hemos ido consolidando, no tenemos prejuicios y no estamos supeditados a un productor musical o disquera y eso nos permite crear una conciencia. Creo que ahora estamos pasando a una nueva etapa, de la infancia a la adolescencia, pues somos una banda joven y aún hay mucho camino por recorrer. Claro, el apoyo de la gente nos ha nutrido, nos ha ayudado a ser como una catapulta para la imaginación, pues nuestra música es instrumental. La gente está acostumbrada a las canciones, a las letras. En cambio nosotros les entregamos una idea concretada en sonidos y ellos construyen sus propias historias. La música es subjetiva y cada quien forma su propia idea. Por ejemplo, de ‘Caravana’ la gente hace todo un desarrollo de la historia, del principio al final, bien argumentada. Por supuesto, casi siempre no tiene nada que ver con lo que la motivó, pero ¿cómo les dices que no es así? Finalmente, nosotros trazamos la idea y ellos la culminan, dejamos que hagan la historia. Esto resulta muy gratificante y hace que te des cuenta del alcance que podemos tener con nuestra música. Sería deseable que la gente escuchara más música, las alternativas ahí están, que ensanchen sus expectativas. Nosotros también como músicos tenemos la necesidad de hurgar, no quedarnos sólo lo que se oye en la radio o en las tiendas de discos. Hay que darnos la oportunidad de conocer otras culturas del mundo”.

Francisco Sotelo, baterista del grupo y creador de instrumentos, nos habla de su vocación de innovar. “Me viene de mis estudios en la Escuela de Artesanías del INBA, en el Taller de Metales, donde descubrí la sonoridad de éstos. Como proyecto de titulación presenté la fabricación de instrumentos, me documenté mucho. Parto de una necesidad y experiencia muy propia, no soy laudero, soy un artesano. En mi proyecto Metalmúsica he creado 15 o 16 instrumentos, que son mi propuesta artesanal y sonora. Claro, eso le da identidad al grupo, pues manejamos sonidos únicos, sobre todo como de tres años a la fecha, pues nos renovaron musicalmente, nos obligaron a componer a partir de ellos, a generar atmósferas sonoras. Sí, los patento dentro de mi proyecto. Al inicio experimenté con arpas, que soy muy sencillos, y así uno me va llevando al otro. Por supuesto que también está la parte estética, la forma del instrumento, entonces hay que tomar la base acústica y hacerlos prácticos, ya que en el camino se han quedado algunos por no ser prácticos a la hora de tocarlos en CDC. Es muy complejo, pues se tienen que insertar dentro de nuestros instrumentos y ello es todo un reto para la banda y para el ejecutante, que les tiene que dar su sello propio. Yo sólo hago los instrumentos para mí, para CDC, por lo que si alguien me pide construir uno, habría que platicar sobre un proyecto en particular. Ahora soy maestro en la Escuela de Artesanías y los hago en mi tiempo libre. La música siempre ha sido lo primero, pero también mi interés en la escultura, así que tengo muy presente que debo trabajar la parte musical a la par de la plástica. Tengo algunos alumnos que quieren hacer instrumentos, sólo les recomiendo que lo piensen bien, que sea algo que les nazca profundamente y no sólo un deso fugaz debido a que ven que alguien lo hace”.

Respecto de su evolución y proceso de creación, menciona: “Partimos de la libertad creativa, de ser felices al ejecutar nuestra música y haciendo felices a los que nos escuchan. El proceso de composición siempre ha sido colectivo, al principio éramos un trío más acústico, pero sin dejar de lado la experimentación. De repente en el extranjero tienen la idea de México sólo del folcor y nos reciben con sorpresa, pues somos un grupo realmente contemporáneo, que maneja cosas de vanguardia. Afortunadamente ya estamos obteniendo reconocimiento aquí. En los últimos cuatro años nos hemos profesionalizado más, creo que la vanguardia es el arriesgar, el proponer, sobre todo en un panorama musical maniatado por las industrias y a que a algunos sólo les importa que los oigan en la radio y compren sus discos. En CDC no hemos cedido a esos mercantilismos, sí vendemos nuestro música, pero lo hacemos de una manera más honesta, con el proyecto musical por delante, sin una falsa imagen de estrellas, esto la gente lo valora, por eso me dio mucho gusto que el foro se llenó a pesar de la lluvia, que nos pidan rolas, que las conozcan… Claro, también es una gran responsabilidad, pues implica dar lo mejor de ti, renovar cada pieza, dar algo especial en el momento de tocar. El título de las rolas siempre sale al final, primero trabajamos el discurso musical, luego retomamos el camino y le damos nombre a la pieza. Para mí la batería es primordial porque le da la fuerza y el ritmo a todas las piezas y actualmente estoy explorando más su parte melódica. Mi teoría musical me indica que mientras toque menos es mejor, porque me ha sucedido que he visto grupos muy buenos donde hay más parafernalia y show que la verdadera composición. Me gusta ser mesurado, Ramsés y Mauricio son partes principales, les damos su espacio; en algunas piezas o fragmentos me desfogo, pero no me gusta ensuciar la música, prefiero dosificarla, provocar diferentes sensaciones en la audiencia”.

Sobre su presentación en el Multiforo Alicia, agrega: “Para CDC es un lugar muy importante, ahí se dio a conocer más ampliamente. El próximo año queremos sacar un disco en vivo con temas nuevos, con varias tomas… Éstas podrían ser en Cholula, Puebla, en el ‘Pulque para dos’, que es una pulquería-bar donde se escucha música y nos agrada porque se sale de lo formal; también en el Café Iguana en Monterrey; en el DF, en el Alicia… pero aún es un proyecto, que se irá consolidando con el paso del tiempo”.

Comentarios a esta nota: gregorio.martinez@azteca21.com

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