Home Música José Alfredo Jiménez sigue cantando rancheras a 33 años de su muerte
Música - November 23, 2006

José Alfredo Jiménez sigue cantando rancheras a 33 años de su muerte

José Alfredo cantó
y compuso por
igual huapangos,
boleros, corridos
y rancheras románticas
Foto: Internet

Ciudad de México.- 23 de Noviembre del 2006.- El actor y compositor mexicano José Alfredo Jiménez, quien revolucionó la canción ranchera, sigue vigente en la memoria del público a 33 años años de su fallecimiento, gracias a que algunos de los más de 170 temas que escribió aún son grabados e interpretados por artistas contemporáneos.

José Alfredo Jiménez nació el 19 de enero de 1926 en Dolores Hidalgo, Guanajuato. Su padre, Agustín Jiménez, era químico farmacéutico y dueño de la única farmacia del pueblo, y su mamá Carmen Sandoval les dedicaba tiempo completo a sus cuatro hijos.

Desde muy chico se gestó su gusto por el canto. Su amor por la música y su vena de compositor apareció al parodiar las canciones de moda vestido de charro, o al escribir pequeñas letras dedicadas a los animales domésticos.

Cuando él tenía 10 años murió su papá y su vida dio un giro, ya que su tía Refugio Sandoval se lo llevó a la Ciudad de México, donde se instalaron en la colonia Santa María la Ribera, barrio de moda entre artistas e intelectuales y en donde entonces se vivía una gran bohemia.

Tiempo después su mamá, acompañada de sus otros tres hijos, abandonó su pueblo y fue a reunirse con ellos. El dinero que obtuvo con el traspaso de la farmacia le sirvió para abrir una tienda que no supieron administrar.

Entonces, Nacho, su hermano mayor y José Alfredo tuvieron que dejar la escuela para buscarse un empleo y con ello la posibilidad de hacer una carrera universitaria.

Más tarde toda la familia se trasladó a Salamanca, Guanajuato, salvo él, que insistió en quedarse en la capital donde alternaba su vocación de compositor con el trabajo de mesero que desempeñaba en un restaurante de antojitos yucatecos.

Pero la música no era su único amor. José Alfredo también andaba "a las patadas" en las filas del equipo de futbol Oviedo y luego en las del Marte, donde fue reserva del famoso arquero Antonio "La Tota" Carvajal,

Jiménez tocó muchas puertas en radiodifusoras y casas de discos. Fue su amigo Andrés Huesca quien lo presentó con el director artístico de la RCA Víctor, y este último le dio su primera oportunidad.

En ese momento tenía un repertorio considerable. Además formó un grupo con los hermanos Enrique y Valentín Ferrusca y Jorge Ponce, llamado José Alfredo Jiménez y Los Rebeldes. El era el solista y sus amigos lo acompañaban con sus voces y sus guitarras para llevar serenatas o amenizar reuniones.

En 1947 los cantantes famosos se presentaban en la radiodifusora XEW. José Alfredo iba a diario a la emisora en busca de Jorge Negrete, Pedro Infante, Pedro Vargas, Miguel Aceves Mejía y otras celebridades del momento.

José Alfredo se había propuesto llamar la atención de todos ellos con sus canciones, que para entonces sumaban decenas. Sólo en 1950 Andrés Huesca y sus Costeños aceptaron entonar "Yo".

Su musa era cuñada del dueño de un pequeño estudio de grabación en el que "Los Rebeldes" iban a hacer pruebas. La joven se hizo amiga del "muchacho de los tristes ojos azules", quien le platicaba de su desdichado amor por una pariente lejana, maestra normalista a la que su familia le prohibió que se relacionara con él.

De manera natural, la desventurada historia empezó a ser suplida por un cortejo que, a la postre, culminó en boda, en junio de 1952, con Miguel Aceves Mejía como testigo. La pareja procreó dos hijos que llevan los nombres de la madre y el padre.

Tiempo después el compositor llegó incluso a casarse con la hija del cómico Manuel Medel, María de Jesús, con quien tuvo tres hijos, a los que deben sumarse por lo menos cuatro más que engendró con diversas mujeres.

Pese a todo, el matrimonio de Paloma y José Alfredo nunca se disolvió, sobre todo por decisión del mismo cantante, ya que decía a su primera esposa que de esa manera garantizaba el futuro bienestar de sus hijos y nietos.

Paloma fue testigo del cambio radical que el éxito imprimió en aquel joven tímido e introvertido que acabaría por transformarse en un hombre platicador y dicharachero.

Otras canciones de José Alfredo se impusieron en el gusto popular, como "Cuatro caminos", "La que se fue", "Guitarras de medianoche" y muchas más que fueron grabadas por Pedro Infante, Jorge Negrete, Lola Beltrán, Miguel Aceves Mejía y Pedro Vargas, entre otros.

El mismo compositor obtuvo rotundos triunfos con sus propias interpretaciones, trabajó en varias películas y grabó más de 20 discos de larga duración.

En 1955 reapareció en su vida la maestra normalista de quien estuvo enamorado en su juventud, pero esta vez fue él quien la rechazó. Sin embargo, aprovechó el conato de romance para componer "Tú y las nubes".

En 1960 empezaron los conflictos familiares debido a que cada vez eran más frecuentes y prolongadas las ausencias del compositor. Se presentaba en su casa muy esporádicamente, por lo general unas cuantas horas, pero sin faltar a los cumpleaños de ella o de sus hijos, ni a los aniversarios de boda.

En 1968 la bebida le ocasionó una seria cirrosis hepática. Por rigurosa prescripción médica, durante dos años llevó una vida ordenada, que le permitió recuperar la salud y de paso, como consecuencia, tomar un segundo aire, lo cual hizo que cantara mejor y obtuvo varios éxitos sonados.

Su último idilio fue con Alicia Juárez, una cantante del género ranchero de sólo 16 años. La conoció durante una gira por Estados Unidos y el enamoramiento llevó al católico de siempre, como él se catalogaba, a contraer nupcias ante el ministro de una secta de protestantes.

De esta forma se inició una relación marcada por riñas constantes y los celos de un marido que aventajaba 27 años a su pareja.

Pese a la oleada de música inglesa y estadunidense que caracterizó la década de los años 60, los temas de José Alfredo permanecieron intactos en el gusto del público y sirvió para imprimir nacionalismo al importante movimiento social que se gestaba en aquella época.

Su inagotable talento le permitió hacer canciones que incrementaron el repertorio de la lírica popular mexicana y sus cortes adquirieron un tono retador como "El rey".

Desde entonces no dejó de beber y por ello fue hospitalizado en la Ciudad de México, donde murió el 23 de noviembre de 1973 a los 47 años de edad. Cada aniversario de su fallecimiento en su tumba es posible reflexionar frente a su epitafio: "La vida no vale nada".

José Alfredo Jiménez cantó y compuso por igual huapangos, boleros, corridos y rancheras románticas. Además, su familia guarda temas inéditos que pueden salir a la luz en cualquier momento.

Luego de tres décadas de su muerte fueron encontradas la letra y la música del tema que compuso en mancuerna con el también cantautor Agustín Lara, denominado "Así canta mi tierra", del que se tenía registrado únicamente el título en su casa editora e iba a ser destinado para una película del mismo nombre.

Sus canciones forman parte del repertorio de los artistas latinos consagrados, desde su inseparable amiga Chavela Vargas, el admirador de ésta, Joaquín Sabina y un más contemporáneo Luis Miguel, que con su versión de "La media vuelta", le imprimió un nuevo vuelo al bolero ranchero.

En diciembre de 2005, en ocasión del 32 aniversario luctuoso, sus familiares inauguraron "El rincón de José Alfredo", una cantina-galería localizada en el Centro Histórico de la Ciudad de México, en donde los clientes, además de disfrutar de una bebida pueden apreciar fotografías y objetos personales del prolífico compositor.

Este 2006 se tenía previsto abrir un negocio igual, con el mismo concepto, en Barcelona, España, donde gusta mucho la música de José Alfredo Jiménez, pero de ello aún no hay nada concreto. (Notimex)

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *