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Por la Espiral - November 16, 2006

El género en la maquila

POR LA ESPIRAL
   Claudia Luna Palencia

-El género en la maquila
-Políticas de equidad laboral
-Queda mucho por legislar

Algunos organismos internacionales consideran que los países de América Latina podrán llegar al 2015 cumpliendo determinados parámetros de género, en la medida en que éstos aceleren cambios en sus respectivas legislaciones a favor de la no discriminación de la mujer.
 En México,  con  el paso de las fuerzas del mercado en la economía, las desigualdades de género se han hecho más evidentes y son precisamente las mujeres las más explotadas y desprotegidas del marco de las políticas públicas y de los parámetros salariales, sociales, de salud, pensiones y derechos humanos.
 Igualmente por el rol tradicional  social en la familia muchas mujeres que salen al ámbito laboral a percibir un ingreso, para compartir con el varón-jefe de familia, la responsabilidad de la subsistencia de la familia, encuentran una doble jornada: la remunerada en la empresa y la que ejecutan en el seno de la familia hacia el varón y los hijos, por ser el eje de la dinámica del hogar, siendo esto una doble carga no reconocida, no remunerada y generalmente una responsabilidad únicamente de la mujer, pocas veces compartida con el varón.
 Asimismo, el auge de la industria maquiladora de exportación y de las empresas para la importación temporal para producir  artículos de exportación (PITEX), establecidas en su mayoría en los estados del Norte del país y en las ciudades que forman una franja fronteriza con Estados Unidos, son un caldo de cultivo para el análisis y estudio de todos los focos de desigualdad, discriminación y violencia contra las mujeres que han salido del hogar para formar parte de la población económicamente activa (PEA) sobre todo al insertarse en la maquila.
 De acuerdo con la Secretaría de Economía existen 4 mil 300 establecimientos maquiladores y 6 mil 500 PITEX que en conjunto conforman a la industria maquiladora nacional.
 La mayoría se concentran en  Baja California, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas y en la franja fronteriza con Estados Unidos.
A COLACIÓN 
Aunque la industria maquiladora no nació en México con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte conocido como TLCAN O NAFTA, puesto en vigor el primero de enero de 1994, se puede establecer una amplia correlación de variables, tanto con impacto positivo o negativo de la maquila en la economía, el empleo, el medio ambiente,  los efectos de género y otras alteraciones relacionadas con la violencia social; la delincuencia; la desintegración familiar; los divorcios, incluso con los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez, Chihuahua, en los “feminicidios” hay una línea de mujeres jóvenes trabajadoras en las maquiladoras en turnos vespertinos y nocturnos.
 Lo interesante es que también las maquiladoras están ejerciendo una presión sobre de los derechos laborales de las mujeres trabajadoras,  apostándole a los despidos para ahorrarse el costo futuro de pagar por el parto ante la seguridad social y conceder las prestaciones de la ley.
 En el estudio “La economía de género en México: trabajo, familia, Estado y mercado” encontramos que si bien el sector de las maquiladoras sigue siendo mayoritariamente femenino, cada vez más varones se integran a él. Así, la proporción de mujeres empleadas en el sector pasó de 78% en 1975 a 57% en 1998, estando desproporcionadamente concentradas en las industrias con sueldos y prestaciones más bajas como textiles y vestido, mientras que los hombres en la industria mejor remunerada de maquinaria y ensamblaje.
 Hay toda una complejidad entretejida alrededor del tema mujer y maquila que se agudiza en la medida en que la mujer tiene urgentes necesidades de insertarse a laborar para percibir un ingreso. Entonces se compite con el varón abaratando su mano de obra y manteniéndose dispuesta a ser contratada en cualquier turno: matutino, vespertino o nocturno, lo que presupone otro tipo de consecuencias sobre todo si la mujer está casada o no; tiene hijos o no; es cabeza de familia o no; y lidera un hogar monoparental o no.
 Así es que hasta en la maquila la mujer enfrenta problemas de discriminación y si el patrón tiene que decidir en realizar un recorte  entre los obreros, el primer elegido o elegida,  es siempre una mujer.
 Por ejemplo, de acuerdo con datos del INEGI,  una serie de diez años, de 1995 a 2005 nos muestra el personal ocupado en la industria maquiladora de exportación,  en la parte de los obreros es apreciable una mayor presencia  femenina.
 En 1995 había un total de 531 mil 729 obreros laborando a nivel nacional en las maquiladoras, de éste 217 mil 557 eran obreros hombres; y 314 mil 172 obreros-mujeres.
 Si bien en la serie de diez años,  el conjunto de mujeres obreros es mayor al de los obreros varones, año con año, también es cierto que el ritmo de crecimiento en la contratación laboral ha sido menor en el caso de las mujeres obreros que en el de los obreros varones, de hecho, la crisis de 1995 y sus efectos posteriores se resintieron más fuertemente en el ritmo de crecimiento de las contrataciones de las obreras que en los obreros.
 De esta forma tenemos que, de 1995 al 2000, el ritmo de crecimiento de la contratación de obreros varones mantuvo una media de 20% en tanto que la de las mujeres obreros lo hizo únicamente en 10%, aún así, la fuerza laboral es mayoritariamente femenina.
 Para el 2000, el número total de obreros fue de un millón 045 mil 401, de los que 468 mil 695  fueron varones y  576 mil 706 mujeres.
 Con la recesión de Estados Unidos, tras los atentados terroristas del 11 de septiembre del 2001, al estar ampliamente ligada la industria maquiladora de exportación en México con el mercado estadounidense los efectos de la contracción de las importaciones estadounidenses y de la demanda por bienes externos ocasionaron una pérdida laboral en la industria maquiladora y un menor ritmo de contratación, de 2001 a 2003, cayeron las contrataciones de obreros siendo las de mujeres las más afectadas, así en el 2001 las mujeres obreros bajaron a 524 mil 929; en 2002 a 463 mil 149; y en 2003 a 453 mil 767.
 A partir del 2004 comenzó una recuperación marginal en el empleo obrero en la industria maquiladora, el colectivo de mujeres obreros cerró el 2005 con una plantilla de 496 mil 838, en tanto que el de hombres obrero lo hizo en  423 mil 395.
 Para agosto del 2006, los mismos datos del INEGI nos aportan que en la industria maquiladora trabajan 522 mil 151 mujeres obreros y 437 mil 301 hombres obreros.
La vulnerabilidad de género queda expuesta apenas acercarse a analizar una industria  y el descobijo es mayor en la primera hoja de la  nómina: las mujeres obtienen las menores remuneraciones, sueldos, salarios y prestaciones.

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