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Toros y Deportes - November 7, 2006

La Máscara, El Metro y El Villano III ganan sensacional lucha

La Máscara, Canek
Jr y El Metro enmedio
 de la dura refriega
 Foto: Gregorio
Martínez 
M / Azteca21

Por Gregorio Martínez Moctezuma
Corresponsal Azteca 21

Ciudad de México. 7 de noviembre de 2006. En la avenida Santa Lucía, en la colonia Olivar del Conde, al poniente de esta ciudad, una enorme lona anuncia a todo color la función de lucha libre de la tarde del domingo 5. En la taquilla varias personas adquieren sus boletos. Compro los míos y entro a una especie de gimnasio-explanada donde sobresalen las luces multicolor y un ring. Alrededor de éste, en el piso, cientos de sillas para los aficionados. Van a ser las seis de la tarde y la Arena “Emiliano Zapata” luce ocupada a más de la mitad de su capacidad. Tal vez 300 personas, muchos niños. Ambiente familiar, de relajación y diversión. Al fondo, está la “Zona Ruda”, espacio de la porra que apoya a los luchadores rudos y que le pone ambiente y sabor a la tarde. A un lado, varios puestos venden refrescos, golosinas, comida. En una pared, a un costado del ring, unas fotos de “El Santo” y “Blue Demon” parecen auspiciar los duelos de esta función. El público comienza a impacientarse al dar las seis, hora anunciada para el inicio de las hostilidades. El sonido de la Arena anuncia el comienzo de la primera lucha: Tigre Volador y Mr. Búho contra Cosaco Loco y Zakura. Sin duda, el adjetivo del Cosaco le queda muy bien, pues su locura y entusiasmo contribuyen a que la gente se prenda y se anime a gritar sus preferencias, así como a insultar a sus contrarios. Tigre Volador y Mr. Búho son los triunfadores. Después, unas “bellas edecanes” acompañan hasta el ring a los siguientes gladiadores: Momia Egipcia y Bala de Plata, que enfrentan al Sevillano y a Vampiro Metálico. Sin duda, esta lucha estuvo muy floja, debido a la apatía de la Momia, principalmente; no obstante, este luchador y Bala de Plata se alzaron con el triunfo. A continuación, ingresaron al encordado los espectaculares Narcosatánicos I y II, seguidos de Bacteria y Babe Pérez, enfundado en un traje de King Kong, que casi parecía botarga. Una lucha de pesos completos, excepto Bacteria, que a la postre resultó ganador junto con Babe, que, por lo visto, ha ganado cartel en esta Arena. Al concluir esta lucha, salió de pronto Comando del Aire, quien atacó a Babe. Por supuesto, logré enterarme que anteriormente Babe lo ha vencido y se ha generado entre ellos una fuerte rivalidad. Después de golpes y un tremendo aguacero, más espectacular que la lucha del momento, se agredieron verbalmente por el micrófono del sonido local y arreglaron una “revancha” en fecha próxima. Por fin había llegado la lucha estelar: Villano III, El Metro y La Máscara (anunciado como Campeón Nacional Welter) contra Canek Jr., Raistein y Belcebú. Esta lucha valió la tarde y el precio de entrada ($50, adultos). Luchadores que con su estampa, su porte y profesionalismo llenan un ring y una arena sin problemas. El Villano III, auténtico combatiente de mil batallas, es ovacionado por el público. Lances espectaculares, llaves formidables y dominio de un deporte y las tablas de un espectáculo hacen que el Villano III, La Máscara y El Metro venzan en tres caídas a sus rivales. La gente comienza a dispersarse, muchos niños se acercan a sus ídolos para tomarse la foto. El sonido local anuncia la función de la semana siguiente, domingo 12: “México contra Japón, Máscara Púrpura y Oro II, contra Goto y Okemura, entre otras luchas”. Afuera, en la oscuridad de la noche, aún sigue lloviznando. Pero la gente se retira feliz, después de haber presenciado las luchas –auspiciadas por el Consejo Mundial de Lucha Libre–, un deporte que debido a su arraigo popular sigue siendo de los preferidos de la gente, el cual en esta zona de la ciudad ha recobrado espacios y público. Para llegar a esta Arena, salen micros de las estaciones del metro en Mixcoac, Tacubaya y Observatorio. En carro, se llega fácilmente por Periférico, a la altura de Molinos se sube al Olivar del Conde. No hay pierde, por ahí todos conocen la Arena. Ah, y precios en verdad populares, factor que en mucho contribuye a la aceptación del espectáculo.

Comentarios a esta nota: gregorio.martinez@azteca21.com

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