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Por la Espiral - October 19, 2006

Carstens, los pros y contras

POR LA ESPIRAL

Claudia Luna Palencia
 
Carstens, los pros y contras
De técnico a pragmático
En juego la generalización del IVA

 Buena parte del flujo de inversión extranjera, sea directa o de cartera, descansa en una serie de señales para entrar o salir por la puerta de un país. En un cambio de sexenio, tras un proceso electoral para renovar la Presidencia, es entendible la urgencia de señales para los inversionistas deseosos de conocer parte del programa económico inmediato para sopesar  por dónde serán abiertas las válvulas para el capital.
 La necesidad de certidumbre permite formar expectativas que implican decisiones,  tanto para los capitalistas deseosos de comprar activos e infraestructura y para los  participantes de cartera. 
 Felipe Calderón y el incipiente equipo formado intentan dar atisbos de certidumbre a los inversionistas filtrando el nombre de Agustín Carstens, uno de los personajes encaminados a ocupar uno de los cargos más importantes en la titularidad de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.
 Hablar del manejo de la hacienda pública implica hablar de una de las “madres de la economía” por el significado de la política fiscal, en el mismo sentido que lo es la política monetaria, sin cuya relevancia estaríamos prácticamente en  la orfandad.
 Menudo reto es el de manejar los destinos de Hacienda, un asiento que con el paso del tiempo se ha ido despolitizando para cambiar por dirigentes con menos perfil político y más capacidad técnica. La recurrencia de nombrar a economistas con perfil político o políticos con olfato económico ha cedido el paso a favor de la tecnocracia.
 Ahora vemos a un titular de Hacienda formado más en las filas de la investigación, del análisis de escritorio, que directamente conectado con una realidad no siempre agradable.
 El perfil de Carstens encaja perfectamente en el técnico de escritorio con bajo perfil político no siempre capaz para convencer con sus propuestas en una mesa de diálogo con otras personas menos avezadas en el terreno de los números, la macro y la microeconomía.
 Carstens, como subsecretario de Hacienda en los primeros años de la administración del presidente Vicente Fox, sostuvo una serie de roces con  diputados y senadores  precisamente por una ausencia de tacto para hacer entender las propuestas, explicarlas y escuchar a la contraparte.  La idea de dar el carpetazo final al Fobaproa-IPAB en las investigaciones, la intención de generalizar el IVA en todos los bienes y servicios, más el intento de   profundizar la persecución fiscal de Hacienda, fueron tres propuestas encabezadas por la fórmula Gil-Carstens que revelaron la falta de fogueo, así en términos coloquiales, padecidos por la genialidad analítica de Carstens.
 Al poco tiempo el resultado fue evidente: la decisión de Francisco Gil Díaz, de apoyar a Carstens para salir a ocupar un puesto relevante en el Fondo Monetario Internacional (FMI) que tiene mucho de baje económico, pero más de político, por todas las interrelaciones internacionales que conecta y las decisiones a negociar muchas de los cuales dependen más de voluntades políticas que económicas.
 El fogueo de Carstens por el FMI no sabemos, bien a bien, el grado de impacto logrado,  seguramente de ser titular de  Hacienda conoceremos si logró modificar en algo la parte técnica, para dar paso a una actitud más pragmática.
A COLACIÓN
 Aparentemente parecería que no hay muchos profesionistas de alto nivel capacitados para los puestos de cartera del nuevo gobierno de Felipe Calderón, el político michoacano está padeciendo de la misma insuficiencia que en su momento enfrentó el candidato electo Vicente Fox para llenar los puestos del primer nivel del gobierno. Fox echó mano de las recomendaciones de sus amigos empresarios, Roberto Hernández, ex accionista principal del Grupo Financiero Banamex, fue uno de los empresarios que más influyó en las recomendaciones, un ejemplo lo tenemos en Gil Díaz.
 El presidente electo recurre a las recomendaciones de familiares, parientes, amigos, conocidos directos o de  otras personas, el caso es que urge armar un equipo en funciones a partir del primero de diciembre, y al menos deben buscarse algunos puntos en común, congeniar con la visión del manejo de la economía.
 Carstens al frente de Hacienda implica pros y contras, tiene sus bemoles. Las señales para los  inversionistas nacionales y extranjeros son certeras para decirles que habrá continuidad en la política económica, Carstens es ahora un profesionista mucho más conocido en la amplia comunidad internacional gracias a su labor de subdirector Gerente del FMI. Retorna a México con un reconocimiento en diversos círculos, tanto en Asia, Europa, América Latina y Estados Unidos. No es un desconocido, al contrario es un profesionista respetado. Es un punto muy bueno a su favor y seguramente será valorado como tal para esas señales a los inversionistas.
 No obstante, ¿qué mensaje podemos interpretar para los ciudadanos mexicanos? En primera, permanece en el  aire la moneda de Calderón de demostrar su voluntad para cambiar al país con dos rutas a tomar: la reforma fiscal  progresiva o seguir en la ruta regresiva.
 Con Carstens tendríamos casi una apuesta segura por la ruta regresiva, la generalización del IVA a todos los bienes y servicios, con el apoyo de un  Congreso donde el PAN es la primera fuerza, o la primera minoría, como se le quiera ver.
 Igual podríamos anticipar reformas en el sector salud, en las pensiones del sector público y presupuestos más austeros en la medida que las finanzas públicas  vayan desligándose de los ingresos petroleros, de concretarse en este sexenio, una  reforma energética.
GALIMATÍAS
 Carstens proviene de la Universidad de Chicago, una escuela liberal con una filosofía muy acorde para la reducción del papel del Estado, basada en el enfoque del individualismo como centro. Esta filosofía importada ha traído las más grandes transformaciones, casi todas estructurales en la economía mexicana, unas han sido exitosas otras socialmente costosas como lo constatamos en las  calles de las ciudades mexicanas con millones de desempleados víctimas del  adelgazamiento del Estado y del chantaje permanente de la iniciativa privada para no extender la nómina por razones de mercado y para  competir hacia afuera.
 Los  llamado “Chicago boys” siguen reinando, fueron muy buenos estudiantes, excelentes corriendo modelos y explicando los impactos entre las variables exógenas y endógenas, lo único malo es que esa generación adoleció de sentido social, humano, porque la economía es de carne y hueso.  Lo olvidaron totalmente.

 

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