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Por la Espiral - September 26, 2006

Es el petróleo, ¡estúpido!

Por la espiral
Claudia Luna Palencia

-Es el petróleo, ¡estúpido!
-De Banff, al ASPAN de marzo
-Razones supranacionales

En 1992, la campaña del candidato demócrata William Clinton catapultó a la historia la frase irreverente, y en su momento desafiante de: “Es la economía, estúpido”, utilizada de arma electoral para socavar los magros resultados de la administración del entonces presidente de Estados Unidos, George Herbert Bush, padre del actual mandatario, George Walker Bush, quien a la par resultó pésimo líder en administración y resultados económicos.
En sendas ocasiones, en artículos en distintos idiomas,  surge de referente la frase coloquial  de Clinton, que andado el tiempo, en versión actualizada decimos: “Es el petróleo estúpido”, para llamar la atención de todos los incrédulos que rodean a Felipe Calderón, presidente electo de México, por considerar que sin estrategia definida podrán sentarse a la mesa con el presidente Bush a pretender negociarle a un viejo diablo obsesionado en la economía de guerra por el afán del petróleo.
Lo único que quiere la Casa Blanca es el petróleo, y Calderón con todos los apuros encima está entrampado por el pago anticipado de cuotas en puestos políticos y el conteo de menos días para la toma de posesión.
Resta muy poco tiempo para el primero de diciembre, para atenderlo todo: el gabinete, la reestructuración de las dependencias, el equipo más cercano; etc. Más el presupuesto del 2007, que no será el de Calderón, más bien el propuesto por la  Secretaría de Hacienda en marzo del año en curso,  netamente de Francisco Gil Díaz, con el acento peculiar del presidente Vicente Fox carente de visión para la utilización de los recursos.
Calderón todavía no empaca, ni hace mudanza para vivir en Los Pinos y carga sobre de sus hombros un cúmulo de presiones y cuotas políticas. La maestra Elba Esther Gordillo ya le dijo que sí, aunque todavía nadie le hace una clara invitación. Nótese muy bien.
Se envejece el tiempo. Calderón encaneció en el último mes, le faltan horas a los días para pensar en la estratagema correcta para resolver la  agotada agenda interna, la anarquía en Oaxaca, los capos dominando el Norte del país y disputándose las costas; le llega el aluvión de la agenda internacional, sustancialmente la relación trilateral México-Estados Unidos y Canadá; y en ese marco la erosión del entendimiento México y Estados Unidos.
 Los dos vecinos geográficamente unidos comparten intereses encontrados, el presidente Fox deja el lastre de una relación sensiblemente trastocada, sin acuerdo migratorio, que nunca podrá ser de “enchilada completa”, lo recibe Calderón, pero no podrá comenzar de cero.  Ya es muy tarde para la negociación de petróleo por migrantes, el presidente Fox y la parte encargada de las relaciones exteriores no supieron ser jugadores de primer nivel, echarle las cartas al tú por tú a Estados Unidos para en  la mesa de negociación sacar un acuerdo lo más provechoso para México, el eslabón débil del TLCAN.
 Ya es muy tarde para esa negociación, ahora la Casa Blanca lo quiere todo,  todo el petróleo a cambio de nada, no más tiempo para aguardar por una reforma energética, ni  más vueltas legales a la Constitución Política con los contratos de servicios múltiples. Se trata de abrir y punto. Calderón no toma las riendas y ya tiene las condiciones en la mesa.
GALIMATÍAS
 Con los acuerdos supranacionales se cede y se concede soberanía, México lo ha venido haciendo a cuentagotas, muchas veces de manera disimulada o disfrazada, pero el proceso lo viene viviendo en particular desde la cercanía brindada por el TLCAN.
 Por razones de geopolítica y geoeconomía, el petróleo apunta, estrecha y lanza presiones. México no ha sabido sacar provecho de esta arma secreta, todo lo contrario la utiliza de bandera nacionalista, pero contrata obreros coreanos en Pemex, y contratistas de otros países; asimismo deja su futuro a la vera de los altibajos del insumo en el mercado internacional, como un cruel destino de una barca que se mece al capricho del mar, unas veces en calma, otras en tormenta, pero como si los mexicanos estuviéramos impedidos de tomar el control y romper con esa dependencia malsana.  
 Hoy es el petróleo y mañana lo seguirá siendo. El punto es que México no tiene la capacidad para aumentar su capacidad de producción (en julio de este año la producción se ubicó en tres millones 232 mil  barriles diarios), requiere modernizar de facto toda la infraestructura, ampliarla, una inversión calculada entre 70 mil y 100 mil millones de dólares, para encontrarnos en posibilidad, primero, de garantizar el abasto interno de petróleo para las próximas tres décadas; segundo, para adquirir tecnología para  explorar y explotar el gas natural, la energía del presente y desde luego del futuro, en un mundo que tarde o temprano, como sentencia máxima, deberá elegir entre vivir o echar a andar su automóvil a base de carburantes; tercero, situar al país en la línea de competencia en el mercado exportador, en las energías fósiles pero igualmente en las renovables y menos contaminantes; cuarto, desregular pero al mismo tiempo hacerlo con un sentido de precaución, de visión, sin implementar una política irracional, todo lo contrario darle sentido a la producción y crear reservas. El país del mañana sin reservas petroleras está condenado a graves problemas económicos.
SERPIENTES Y ESCALERAS
 ¿Qué la casi secreta reunión de Banff, Canadá tuvo como telón de fondo ir tras el oro negro? ¡Es el petróleo, estúpido! Claro es lo que definitivamente seguirá impulsando la  rueca del poder, lo que propiciará más reacomodos y repartos de territorios como sucede en Medio Oriente, y falta América Latina mediante la bota del Tío Sam.
 Al encuentro de Banff asistieron políticos, empresarios y militares tanto de Estados Unidos, Canadá y México. La agencia española EFE fechó la reunión celebrada del  12 al  14 de septiembre en las Montañas Rocosas. 
 Entre lo que se ventiló del convite privado fue la asistencia de funcionarios de la administración saliente del presidente Fox y personas del llamado equipo de transición del presidente electo Calderón. Hubo incluso funcionarios de Pemex, como Vinicio Suro. Y es que el tema de extremada urgencia y sigilo son las razones geopolíticas de Estados Unidos, más seguridad y más petróleo, más cesión de soberanía. Fue un anticipo para marzo del 2007, del ASPAN, donde se encontrarán los mandatarios de Estados Unidos, Canadá y México. Me parece que fue leerle  la cartilla por anticipado a Calderón de lo que tendrá que firmar.
Agradezco sus comentarios a:claulunpalencia@yahoo.com

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