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Espectáculos - September 18, 2006

Amalia Hernández, una vida entera para difundir los bailes autóctonos de diversas regiones del país

Amalia Hernández es la
fundadora del Ballet
 Folklórico de México
Foto: Internet

Ciudad de México, 19 de Septiembre de 2006.-  Símbolo de mexicanidad por dedicar su vida y arte a difundir los bailes autóctonos de las diversas regiones del país, la coreógrafa mexicana Amalia Hernández, fundadora del Ballet Folklórico de México, nació el 19 de septiembre de 1917.

Originaria de la Ciudad de México y amante del folclor mexicano, desde niña, Amalia mostró grandes aptitudes para la danza, pues siempre decía que sería bailarina del circo a caballo, y a sus cuatro años bailó "Gavota", pieza del compositor mexicano Manuel M. Ponce.

Hija del militar y político Lamberto Hernández y de la maestra Amalia Navarro, la coeógrafa desarrolló, desde la infancia, su afición por las danzas oriundas de las diversas zonas de México debido al contacto que tuvo con el ambiente folclórico de éstas y en particular de San Luis Potosí, tierra de su padre.

Por tradición familiar, Amalia debía seguir la profesión de maestra que su bisabuela, abuela y madre ejercieron, por lo que después de estudiar en la primaria Manuel López Cotilla y luego en la Secundaria No. 8, ingresó en la Escuela Normal.

Amalia abandonó sus estudios y sin concluir su formación de profesora, insistió en lo que era su vocación: la danza, debido a eso, sus padres decidieron apoyarla y mandaron construir un estudio en su casa, donde recibió clases privadas de prestigiados maestros de baile.

El ruso Hipólito Zybin, bailarín principal de la compañía de ballet "Pavlova" y Nesly Dambré, de la Opera de París, fueron sus primeros maestros de ballet clásico, le siguieron la bailarina española "La Argentinita" y Waldeen, coreógrafa estadounidense de danza moderna, quienes le enseñaron técnicas diferentes a las clásicas.

Después de haber estudiado diversos estilos y géneros, Amalia creció artísticamente y aprendió danza española, contemporánea, árabe, ballet y tap, sin embargo con ninguno de esos tipos se identificó debido a que los bailes extranjeros no expresaban sus emociones.

Su sentimiento mestizo y el gusto por las canciones y bailes populares que escuchaba y veía de niña en la finca de su padre en San Luis Potosí, la inclinó por rescatar y representar los colores de las tradiciones y costumbres de México mediante la danza. (Notimex)

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