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Por la Espiral - September 11, 2006

11-9: todos perdimos

Por la espiral
Claudia Luna Palencia

-11-9: todos perdimos
-Vulnerabilidad global
-Economía de guerra

En el quinto aniversario del 11 de septiembre del 2001, el mundo vive la vorágine del terror y del terrorismo, los separo a pesar de la insistencia de utilizarlos a ambos como sinónimo, creo que es menester puntualizar que el terror es la política de control fascista anti inmigrante, persecutoria, impositiva  y supuestamente “libertadora”  de Washington, en tanto que el terrorismo  se disemina en células incontrolables en el mapa globalizado.
 No cabe duda que el mundo cayó en shock después del 11 de septiembre para detrimento de la seguridad global porque la verdad es que somos más vulnerables de lo que realmente habíamos sopesado. Lo corroboramos en los atentados de Nueva York, dos años después en el 11 de marzo en Madrid, España; y en la factura a Londres, Gran Bretaña del 2005.
 Tenemos una aldea endeble a merced de facinerosos, desestabilizadores,  violentos y fascistas que saben muy bien utilizar el  miedo para control de las masas.
 Estados Unidos vive precisamente inmerso en la cultura del miedo, en la política del miedo que ejerce la Casa Blanca con George W. Bush, el presidente después de Richard Nixon más controvertido de la historia: por el proceso electoral que lo llevó a una victoria cerrada y cuestionada; y segundo, porque la primera y la segunda etapa de su mandato están basadas en el miedo absoluto, en defender a Estados Unidos “de la gente que nos odia”, de ejercer presupuestos militares y de defensa equiparables al término de la segunda guerra mundial.
 El presidente Bush utiliza en la retórica la palabra de un país en guerra que se defiende de un enemigo invisible pero que igual tiene el rostro de Osama Bin Laden, que de Saddam Hussein, o Al Zarqawi o de Fidel Castro. El enemigo es siempre el mismo, el rostro cambia dependiendo del país que en el mapa de las agencias de inteligencia corresponde invadir por otros afanes energéticos y de cambiar, alterar totalmente, la geografía económica y política en Medio Oriente.
 Pero también la política es de guerra e igualmente la  economía estadounidense logra un respiro gracias a la economía de guerra que por momentos distrae la atención de los enormes problemas financieros del país,  principal deudor mundial; con el dólar en constante debacle ante el euro; una nación que arrastra un déficit presupuestal; y otro en cuenta corriente de proporciones gigantescas.
 Así es, el presidente Bush ha logrado paliar los vaivenes económicos de un ciclo cada vez menos duradero en la fase de auge o expansión por medio de la guerra contra el terrorismo, llegando incluso a confusiones extremas que mezclan al inmigrante como flagelo de la seguridad nacional.
A COLACIÓN
 Increíblemente han transcurrido cinco años, y Afganistán no es igual, Irak es un polvorín, todos los días decenas de inocentes civiles mueren, se amenaza igual a Irán o Corea del Norte, se ponen los pies encima de Libia, Jordania, Siria y Arabia Saudita.
 Es, el punto geoestratégico para la nueva economía que imperará en el siglo XXI que sabemos bien tendrá como punto de acción el agotamiento de los recursos energéticos no renovables, el calentamiento global y la búsqueda de alternativas no contaminantes para el sustento del capitalismo industrial.
 Todos los días, desde el 11 de septiembre del 2001, existe un recuento diario del número de muertos por actos de terrorismo que tienen que ver contra la  política injerencista de Estados Unidos, Gran Bretaña e Israel. Son miles de muertos a los que hay que rendirles tributo en estos cinco años, sumando la asonada, la invasión del Líbano, donde Kofi Annan, secretario general de la Organización de las  Naciones Unidas, tiene un Premio Nobel manchado de sangre, porque Annan no tiene nada de pacificador y neutral.
 Y tampoco México es igual en esta gran y pequeña aldea global que a la vez todo lo maximiza. Felipe Calderón, en su tarea de presidente de México, enfrentará grandes retos bilaterales, trilaterales y globales.
 Primeramente: en marzo del 2007, la reunión con los homólogos de Estados Unidos y Canadá en el marco de la Alianza para la Seguridad y la Prosperidad de América del Norte (ASPAN). Los temas de imprescindible trascendencia para México en el marco de la soberanía, los derechos humanos, el TLCAN, por tratarse de la cuestión migratoria, de la Guardia Nacional, de la defensa común México-Estados Unidos-Canadá y de la injerencia del ejército estadounidense.
SERPIENTES Y ESCALERAS
 ¿Quién gana y quién pierde en la política del miedo? Ganan los gobiernos fascistas para controlar a las masas, para utilizar la xenofobia como herramienta de protección, de seguridad. Ganan las empresas multinacionales ligadas con la carrera espacial y armamentista que le venden armas lo mismo al gobierno de Estados Unidos que al enemigo de éste. Gana la economía de guerra, los presupuestos bélicos, el espionaje, el gasto para defensa  e inteligencia.
 En cambio, pierde la población en sus derechos civiles más elementales, en su libertad de acción, de pensar, en la capacidad de construir un mañana más equitativo y menos violento.
 Repasemos algunos números después del 11 de septiembre del 2001: entre 2000 y 2004, los fondos asignados al Pentágono aumentaron un 50 por ciento. El Centro para el Control de Armas señala que Estados Unidos gasta al menos 70 mil millones de dólares anuales para sostener la invasión de Afganistán e Irak.
 En 2001, el mundo gastó 741 mil millones de dólares en armamento, Estados Unidos consumió tres cuartas partes.
 Tras el 11 de septiembre del 2001, los mayores aumentos de presupuesto en Estados Unidos han sido par el Departamento de Defensa. Al menos han aumentado un 41% de 2001 al 2006.
 Para el 2006, el presupuesto autorizado para el Pentágono fue de 419 mil millones de dólares. Los gastos exorbitantes de Washington en defensa, investigación militar, armamento y terrorismo han provocado que otros países como China encuentren un motivo para incrementar su presupuesto de defensa. China presupuestó para este año 35 mi 100 millones de dólares; en tanto que países como Irán y Corea del Norte siguen empeñados en desarrollar su potencial nuclear.
 ¿Qué hay para la salud, para la prosperidad, para reducir los desequilibrios globales y la pobreza? Únicamente bicocas. Empresas como Lockheed Martin Corporation, Boeing (Integrated Defense Systems) y  Northrop Grumman engrosaron sus ganancias después del 11 de septiembre, cuando desde el gobierno de Ronald Reagan comenzaron a padecer una disminución de contratos para inteligencia militar. Hoy, de nuevo están en auge.

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